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La pastilla que desbancó a la escopolamina en los atracos

Un ingeniero de sistemas que llegó de paseo a Bogotá y salió a tomarse unos tragos con sus amigos en un bar de la Zona Rosa terminó probando la ‘receta’ de moda de los delincuentes: una pequeña pastilla diluida en agua o licor que en el último año desplazó a la legendaria escopolamina.

En medio de la música, una atractiva mujer empezó a coquetearle y lo invitó a pasar la noche en su casa, en Fontibón. El hombre se despidió de sus amigos y cuando llegó a la residencia de su acompañante, dos hombres y una mujer lo encañonaron con pistolas. De inmediato, lo obligaron a tomar un vaso de agua en el que diluyeron una pastilla.

El efecto fue fulminante. Perdió su voluntad y entregó sin problemas sus pertenencias y las claves de las tarjetas que llevaba.

Según el mayor Norberto Mojica, jefe de la Unidad Contraatracos de la Dijín, lo que le suministraron fue Lorazepam un tranquilizante que, entre otras marcas se vende como Ativan y que en teoría solo puede conseguirse con fórmula médica.

Este fármaco, del grupo de las benzodiazepinas (a la que pertenecen tambien el diazepam y el flunitrazepam, entre otros), es formulado por médicos para controlar la ansiedad. Pero también es, según las autoridades, la pastilla utilizada en el 90 por ciento de los robos mediante el uso de sustancias que hacen perder la voluntad a las víctimas.

Un fenómeno poco estudiado A pesar de ser un medicamento controlado, su uso en los atracos evidencia la falta de controles en las farmacias, que permiten su venta sin fórmula médica (Ver ‘En muchas...).

La falta de vigilancia se relacionaría con el hecho de que este es un delito que apenas está siendo estudiado con seriedad, en parte porque las víctimas no denuncian.

Los únicos reportes cercanos al problema los posee Medicina Legal, que ha realizado en el primer semestre de este año 1.285 análisis, en seis ciudades del país, para determinar la posible presencia de benzodiazepinas en personas.

En ese mismo período del año pasado se hicieron 1.843 exámenes.

Según Javier Castro, toxicólogo de Medicina Legal, muchos de estos análisis aparecen como negativos porque las personas se demoran en denunciar, y cuando se les toma una muestra clínica la droga ya ha salido del cuerpo.

“Se estima que entre el 40 y 50 por ciento de las personas no denuncia”, explicó.

Desplazada por ser complicada Para los expertos, también es claro que el uso de la famosa ‘escopolamina’ o burundanga casi ha desaparecido.

Según Castro, en los últimos cuatro años no ha recibido más de cinco casos por personas atracadas con esta sustancia, obtenida de una planta conocida como borrachero.

“La escopolamina –dijo– podía producir agresividad. Por eso, es más práctico para un delincuente usar el Lorazepam que produce el efecto contrario”, dijo. Precisamente, las víctimas de la pastilla quedan en un estado de indefensión, ya que su sistema nervioso se altera, sienten adormecimiento y confusión mental.

Además, cuando es mezclado con alcohol puede producir amnesia (ver ‘Tenga en cuenta’). Lo grave es que una sobredosis podría ocasionar un paro respiratorio.

Otro hecho que desplazó a la escopolamina es que su transformación en polvo requiere de un proceso de tipo industrial más complicado para los delincuente.

Pese a su desuso, esta sustancia se mantiene en el imaginario de la gente (ver ‘Leyendas...’) como una temida leyenda urbana.

En todo caso, no hay que bajar la guardia. En el episodio del ingeniero, los delincuentes le alcanzaron a sacar cerca de 500 dólares de su tarjeta corporativa.

De no ser por la ciudadanía, que vio movimientos sospechosos en la casa donde estaba retenido, los delincuentes no hubieran sido atrapados.

Cuenta el mayor Mojica que una razón por la cual no hay denuncias es que para muchos hombres es vergonzoso contar que fueron víctimas de su ingenuidad o que les fueron infieles a sus esposas.

“Durante la captura –añade– de una banda dedicada a esta modalidad hallamos varias tarjetas de crédito, y todas estaban reportadas como perdidas”, anotó.

‘En muchas farmacias la venden sin control’: Rumbos.

La alarma de las autoridades por las constantes denuncias de robos mediante el uso de benzodiazepinas, que deberían conseguirse únicamente con fórmula médica, revela la existencia de un mercado negro que parece escapar al control de las autoridades.

Según Erika Aguirre, subdirectora científica del Fondo Nacional de Estupefacientes, se ejerce estricta vigilancia en toda la cadena de los medicamentos (sobre el fabricante, el importador, el distribuidor, minoristas y farmacias), “pero controlar el mercado negro es muy complicado”.

Augusto Pérez, director de la Corporación Nuevos Rumbos, que estudia el consumo de sustancias sicoactivas, asegura que una parte de los medicamentos que se distribuyen de manera ilegal es robada de los laboratorios y otra escapa a la cadena de control de las autoridades. “En muchas droguerías de Bogotá los venden sin control. En la carrera décima se consigue sin ningún problema”, dice.

Pérez añade que los jovenes también están acudiendo a estos fármacos, ya sea para experimentar con su cuerpo (a manera de narcótico) o para calmar momentos de depresión.

De hecho, la ONU presentó, el pasado mes de septiembre, un estudio comparativo entre nueve países sobre uso de drogas en población escolar.

Allí se recoge información de más de 100 mil jóvenes colombianos entre los 14 y los 17 años y se revela que el 6,4 por ciento de los consultados consumió durante el último año benzodiazepinas sin prescripción médica.

LEYENDAS URBANAS DE LOS SOMNÍFEROS.

El simple contacto con un volante de papel, que supuestamente puede ser repartido en las calles y estaría untado de alguna sustancia, no es suficiente para drogar a alguien. Según los toxicólogos, ningún fármaco con efectos tranquilizadores tiene ese poder.

La historia de las revistas que al ser abiertas esparcen un polvo que al ser inhalado deja sin voluntad a las personas, es poco probable. Aunque las autoridades no la descartan como parte de un aturdimiento inicial para luego darle otra sustancia a la víctima. Dicen que resulta bastante difícil que al manipular una revista el polvo salte y llegue a la altura de la nariz.

Además, el delincuente también quedaría expuesto a ser afectado por el tóxico.

Por la misma razón, los conocedores del tema también descartan la historia del cigarrillo cuyo humo deja en estado hipnótico a las personas, pues de ser cierto quien lo fuma también perdería el control de sus sentidos.

Luego de ser atracadas y tras recuperarse de un estado hipnótico, las víctimas siempre creen haber sido drogadas con escopolamina, pues se convirtió casi en un mito. La realidad es que esta sustancia casi no se usa.

Tenga en cuenta.

El hecho de estar solo en un bar lo convierte en un blanco para las bandas.

No descuide su bebida.

No acepte bebidas, dulces o cigarrillos de desconocidos, más si se encuentra en un lugar público.

Si sospecha haber sido drogado y se siente acorralado, simule un desmayo. El delincuente puede creer que se excedió en la dosis.

No borre evidencias (no se bañe o lave la ropa) hasta que las autoridades lo revisen, pues deja sin pistas a los investigadores.

No deje pasar mucho tiempo antes de hacer la denuncia, pues la sustancia que ingirió puede salir de su cuerpo y después no se sabrá qué consumió.

40 AÑOS A BANDA CON ESTA MODALIDAD.

Esta semana un juez de Bogotá profirió la condena más alta contra cinco miembros de una banda dedicada al ‘paseo millonario’. Sus víctimas eran drogadas en bares con benzodiazepinas y las mantenían retenidas en una casa al sur de Bogotá. El fiscal de la Unidad Antisecuestro había pedido la más alta pena, 60 años de cárcel, pues los acusó no solo de hurto, sino también de secuestro. El juez los sentenció a 40 años, luego de que los acusados aceptaron los cargos. Los condenados fueron capturados el pasado mes de agosto, luego de que una de sus víctimas, tras ser soltada, mostró a las autoridades un recibo de servicios públicos que había tomado de la casa.

Allí aparecía la dirección del lugar, que luego fue allanado y en donde encontraron a otras dos víctimas.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Información general
Fecha de publicación
11 de noviembre de 2006
Autor
ANDRÉS GÓMEZ OSORIO REDACTOR DE EL TIEMPO

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