MURIÓ ALFONSO FUENMAYOR

MURIÓ ALFONSO FUENMAYOR

El escritor y periodista colombiano Alfonso Fuenmayor, uno de los integrantes del grupo literario La Cueva , junto al premio Nobel de Literatura de 1982, Gabriel Garc a M rquez, murió hoy en Barranquilla a la edad de 77 años, informaron sus familiares. Fuenmayor, natural de la ciudad caribeña de Barranquilla, murió en una clínica privada local, tras padecer problemas cardíacos durante varias semanas.

21 de septiembre de 1994, 05:00 am

Al colectivo La Cueva o Grupo de Barranquilla pertenecieron también en la década de los años 50 los escritores Alvaro Cepeda samudio, Germán Vargas y el pintor Alejandro Obregón, ya fallecidos, así como el industrial Julio Mario Santodomingo y el periodista y político Juan B. Fernández.

Este núcleo intelectual, cuyos miembros aparecen citados como personajes en distintas obras de García, tuvo como tutor al librero español Ramon Vinyes, el sabio catalán , uno de los personajes de Cien años de soledad .

Fuenmayor fue columnista de El Heraldo y el desaparecido Diario del Caribe, ambos de Barranquilla, y sus exequias se celebrarán hoy, miércoles, en un cementerio privado de la ciudad.

Se fue otro de La Cueva Como estaba escrito de manera premonitoria en Cien Años de Soledad, Alfonso se fue para un viaje sin retorno. El era el tercero de los cuatro ruidosos discutidores que se reunían en torno al Sabio Catalán para hablar de literatura, y de todos los temas divinos y humanos.

El maestro Alfonso Fuenmayor Campis, escritor, ensayista y periodista, murió al mediodía de ayer en la Clínica del Caribe, afectado por problemas hepáticos.\ Gabriel García Márquez, amigo entrañable de Fuenmayor, lo incluyó con nombre propio, junto con Alvaro (Cepeda Samudio), fallecido el 12 de octubre de 1972, y Germán (Vargas Cantillo), muerto en mayo de 1991, con quienes se encontró Aureliano Buendía. Eran alumnos del Sabio Catalán (Ramón Vinyes).

Alfonso Fuenmayor nació en esta ciudad el 23 de marzo de 1917 y era hijo de José Félix Fuenmayor, escritor de la primera novela urbana en Colombia, Cosme, y además, padre literario del boom novelístico colombiano de la década del 70.

El barranquillero Alfonso Fuenmayor estaba casado con Adela Rosanía, con quien tuvo dos hijos: Rodrigo, ingeniero químico, que vive en Barranquilla, y Sonia, arquitecta, residente en Washington. Su deceso se produjo a las 11:30 de la mañana de ayer y sus exequias se realizarán a las 11 de la mañana de hoy en los Jardines de la Eternidad.

Fuenmayor conformó el famoso Grupo de Barranquilla con Cepeda Samudio, Vargas Cantillo, Alejandro Obregón y Gabo, que se reunía en el café de La Cueva a disertar sobre cultura. Corrían los años 40 y 50.

Precisamente, las anécdotas y vivencias de estas reuniones fueron compiladas por Fuenmayor en la obra Crónicas sobre el Grupo de Barranquilla (su único libro) editado en 1981 por el Instituto Colombiano de Cultura (Colcultura). Con sus amigos del Grupo Barranquilla también se reunía en el Café Colombia a discutir sobre literatura alrededor de la figura de don Ramón Vinyes, el Sabio Catalán.

En los periódicos El Heraldo y Diario del Caribe, a los que estuvo vinculado por muchos años, se publicaron crónicas, ensayos, reportajes y notas que salieron de su pluma. También escribió en la revista semanal Estampa, en Bogotá, en los años cuarenta. Luego regresó a Barranquilla para ser director de Extensión Cultural Departamental en 1945 y, posteriormente, director de la Biblioteca del Atlántico.

Su pasión por el periodismo lo llevó a trabajar en El Heraldo durante casi veinte años. Y le quedó tiempo para fundar y dirigir una revista deportiva: Crónica, a la que también estuvieron vinculados Cepeda Samudio, García Márquez, Vargas Cantillo y Julio Mario Santo Domingo.

A finales de los años sesenta llegó al Diario del Caribe, del cual fue director hasta 1983. Algunos de sus crónicas y artículos sobre Barranquilla, publicados en este diario, y posteriormente reproducidas en el Magazín Dominical de El Espectador, le valieron el Premio Nacional de Periodismo en 1977. Después pasó a trabajar con el Grupo Santo Domingo en el área de las publicaciones.

El maestro Fuenmayor creció en el centro de Barranquilla y hasta su muerte residía en el barrio El Prado, pero también, en los últimos años, pasaba sus ratos libres en el barrio Abajo, donde acostumbraba reunirse con sus amigos a tomar cerveza.

A pesar de la enfermedad que lo aquejaba, a sus 77 años acostumbraba a asistir a conciertos, exposiciones y todos los actos culturales que se realizaban en Barranquilla.

La cultura, y el arte en general, se vistió de luto y su muerte causó tristeza entre los barranquilleros. Para la poeta Meira Del Mar, su deceso le produce un vacío que no lo llena nadie. Alfonso era una persona excepcional, con una cultura vastísima, con sencillez sin alardes, fiel amigo. Barranquilla pierde a uno de sus más notables personajes .

Para el gobernador del Atlántico, el historiador Gustavo Bell Lemus, con la desaparición de Fuenmayor se va buena parte de la historia y cultura de Barranquilla y la Costa de los dos primeros tercios de este siglo, pues era un auténtico representante del costeño universal .