EL COCIDO RACIAL

EL COCIDO RACIAL

La historia de la humanidad puede estudiarse como un proceso de conflictos, pero también de colaboración e intercambios entre pueblos, naciones y razas que poseen diferentes costumbres y culturas. En ese proceso de intercambios los pueblos toman unos de otros costumbres, técnicas de trabajo y producción, actitudes religiosas, vestidos, artes, etc., y de tales intercambios casi siempre se mejoran y enriquecen mutuamente. Sin relaciones e intercambios, manteniéndose aislados unos de otros los diferentes pueblos, probablemente la humanidad no habría alcanzado los progresos a que ha llegado en nuestra época. A esa forma de intercambios en que unos pueblos toman de otros diferentes aspectos de sus culturas, los historiadores las llaman proceso de aculturación. Cunado además de intercambio de cosas, técnicas, artes y costumbres hay cruce entre hombres y mujeres a través del matrimonio, y surge un nuevo tipo humano, resultado de la mezcla, lo llaman proceso de mestizaje.

11 de octubre de 1992, 04:00 am

La historia del contacto entre españoles e ingígenas después del descubrimiento de America en 1492 es uno de los casos más notrables de mestizaje en la historia de la humanidad. Por qué tuvieron que mezclarse, cómo se mezclaron y qué resultados se obtuvieron de dichas mezcla o mestizaje, nos lo dicen la historia que pasamos a contar. Zambos y mulatos Cuando Colón y sus compañeros emprendieron su aventura, al menos en sus dos primeros viajes no vinieron acompañados de mujeres españolas. Solo más tarde comenzaron a llegar al nuevo mundo, como esposas de conquistadores y colonos, o simplemente como aventureras en busca de fortuna, pero siempre parece haber existido una gran desproporción entre el número de hombres y de mujeres que venían de la metrópoli. Esta situación llevo a los españoles a entrar en relaciones sexuales con las mujeres indias. En una primera etapa tales relaciones fueron violentas. Las indias simplemente eran obligadas a dichas relaciones por medio de la fuerza, es decir, eran violadas. Desde luego, no faltaron casos en que las indias consentían dichas relaciones, incluso con entudisamo, apego y admiración por los conquistadores.

Pasado ese primer momento de choque violento, las indias se unieron a los españoles por medio del matrimonio según las leyes españolas y los mandatos de la religión católica. De esas primeras uniones, fueran legales o ilegales, normas o violentas, resultaron los primeros americanos que fueron llamados mestizos. Mestizo fue, pues, el hijo de español e india. También pudo serlo el hijo de española e indio, pero este hecho fue menos frecuente. Además, en esa época hubo otros tipos de mezcla y mestizaje. La enorme disminución de la población indígena, debida más que a la guerra de conquista a los malos tratos a que fue sometida, al exeso de trabajo en minas y haciendas, a la boga en el río Magdalena y a las enfermedades epidémicas que trajeron los conquistadores, como la viruela, obligó a los españoles a importar trabajadores negros de Africa, comprados allí y sometidos a la condición de esclavos. Como en el caso de los indígenas, los españoles entraron en relaciones sexuales como mujeres negras y de esta mezcla resultó un nuevo tipo humano llamado mulato. Pero el proceso de mezclas y cruces no se detuvo allí. Las indias se cruzaron con negros africanos y de estas relaciones resultó un tipo que en el lenguaje de la época se llamó zambo.

Las relaciones que surgieron de este complejo proceso de mestizaje constituyen uno de los aspectos más importantes de nuestra historia social. La historia de estas relaciones podemos dividirlas en tres etapas. La primera es la de la conquista, comprendida entre 1492 y 1550; la segunda, la de la colonización, transcurre en más de un siglo, entre 1550 y 1750, aproximadamente; finalmente, la del final del período de dominación española que podemos fijar entre 1750 y 1810, es decir, en los años inmediatamente anteriores a nuestra independencia. Barreras raciales La primera generación de mestizos fue vista con muy buenos ojos por parte de las autoridades españolas, pero ante el rápido crecimiento de la población mestiza que comenzaba a ser la mayoría del reino, obligaron a los colonos españoles a traer a sus mujeres de España y, además, prohibieron los matrimonios entre españoles e indígenas y, desde luego, los matrimonios con negros, mulatos o zambos. Así, fue surgiendo una sociedad con fuertes barreras entre los diferentes grupos, grupos que según las leyes españolas tenían diferentes derechos y obligaciones.

Veamos cuál era la situación en el segundo período que hemos mencionado (1550-1750). Al finalizar la época colonial, los indígenas, que entre nosostros eran unos 136.500, en una población general que se aproximaba a 800.000 habitantes. vivían políticamente bajo un régimen que podríamos llamar paternalista . En cierta forma eran considerados por las leyes y las autoridades españolas como menores de edad , bajo la tutela y la protección del Rey. Este, así como sus representantes, era semejante a sus padres. En general, el indio, que en los primeros años de la conquista era visto como un salvaje, fue luego considerado como un ser digno de protección paternal, otra forma de disminuirlo y de negarle su personalidad. Sobre el indio pesaban las mayores prohibiciones: no tenia acceso a las escuelas, colegios o seminarios, tampoco podía desempeñar ningún cargo del gobierno, salvo los cargos de alcaldes que sus caciques desempeñaban en sus propios pueblos. Ni podían llegar a ser sacerdotes o soldados en el ejército, pues este solo podía tener regimientos de blancos o de pardos, como también fueron llamados los mulatos. Por otra parte, el indio debía vivir en pueblos separados, los llamados pueblos de indios en los cuales estaba prohibida la presencia de españoles, negros o mestizos.

La población mestiza había crecido considerablemente al finalizar la época colonial. Cunado se hizo el primer censo general de población en 1778 constituían el 45.71 por ciento de los habitantes del Nuevo Reino de Granada. Su situación social era muy especial: no eran indios y, por lo tanto, carecían de los derechos y privilegios de éstos. Al principio debieron carecer de tierras propias y formar una población flotante, sin residencia precisa. Probablemente formaban parte de los grupos de vagabundos de que se quejaban las autoridades españolas, quienes tenían una idea muy negativa del mestizo. Lo consideraban conflictivo, pendenciero, inestable, astuto y ambicioso. Gente de mala vida decían de ellos muchos documentos de la época. Por eso quisieron mantenerlos separados de los indígenas prohibiendo que vivieran en sus pueblos y que tuvieran relaciones comerciales con ellos. Así evitaban que los contagiaran de sus vicios. Sangre y riqueza Cuál era la razón para mantener estas diferencias entre los grupos de la población?. La razón era que los españoles debían justificar la condición de subordinados y explotados en que debían mantener a la población en general y, en menor medida, a los criollos. Ya antes del descubrimiento de América los españoles tuvieron que justificar la expulsión de los judíos y la lucha secular contra los moros mahometanos. Así, crearon la idea del cristiano viejo y limpio de sangre . los que no eran españoles eran herejes y con ellos, para evitar el contagio de la herjía, no podía haber tratos ni contratos. Menos todavía matrimonios y mezclas. El español, cristiano viejo, debía mantenerse limpio de sangre . Antes del descubrimiento de América ese carácter de limpio de sangre quería decir no tener sangre de moros o judíos. Después del descubrimiento, en América y aquí en Colombia quería decir no tener mezcla de indio o de negro o como decían las autoridades coloniales no tener sangre de la tierra .

Ser limpio de sangre para un español del siglo XVI, en la época del descubrimiento de America, significaba ser superior a los otros grupos americanos, tener frente a ellos privilegios y detentar el poder político y social.

La idea de limpieza de sangre sirvió, pues, a las autoridades españolas para clasificar a los habitantes de América y establecer entre ellos diferentes grados de derechos, privilegios, discriminaciones y prohibiciones. Los mas limpios, naturalmente, eran los españoles venidos de la Península. Ellos ocupaban las más altas posiciones de la sociedad y del gobierno.

Luego venían los criollos o hijos de españoles nacidos en América. A ellos también les eran otorgados ciertos privilegios y derechos. Seguían los mestizos, que eran impuros por tener sangre indígena o negra. Sobre ellos pesaban prohibiciones, desconfianzas y opiniones despectivas. Finalmente, venían los indígenas y negros esclavos, que constituían la fuente misma de la impureza y sobre los cuales pesaban las más intolerables discriminaciones.

El ingreso a la burocracia y a los centros educativos les estaba cerrado, aunque es verdad que las autoridades españolas, eclesiásticas y civiles, aplicaban las leyes de discriminación con elasticidad y ello daba lugar al ingreso de algunos mestizos a los centros educativos y a las posiciones de la Iglesia. Era tal la antipatía y la discriminación que se ejercía contra la población mestiza y eran tales los prejuicios de tipo racial y social que caracterizaban a la sociedad colonial que términos como mestizo, mulato, zambo e indio llegaron a ser considerados como delitos contra la honra de las personas, semejantes a la calumnia o a la difamación. Las crónicas judiciales de la época nos dan noticias de millares de denuncias y pleitos que se siguieron por este tipo de ofensas que, de acuerdo con las costumbres e ideas de aquella sociedad, perjudicaban y disminuían la posición social de las personas.

Con el correr de los años los mestizos lograron mejorar su posición social a través de matrimonios con criollas o enriqueciéndose como propietarios de tierras o como comerciantes. Esto les permitía comprar su limpieza de sangre mediante un procedimiento autorizado por una cédula real que llevaba el curioso nombre de gracias al sacar . Consistía este procedimiento en un largo y costoso proceso en el cual una persona no muy segura de su limpieza de sangre obtenía de las autoridades el permiso o dispensa para casarse con una persona reconocida como blanca. Para hacer la probanza de limpieza, los litigantes sospechosos de mestizaje recurrían a explicar sus orígenes familiares con testimonios y documentos no siempre muy reales, lo mísmo que alegando los méritos de sus antepasados, sus servicios al Rey nuestro señor y la estimación en que eran tenidos en sus comunidades.

Sin embargo, aunque mejoraba su situación social y económica, al finalizar la época colonial el mestizo estaba muy lejos de obtener todos sus derechos y de colocarse en pie de igualdad con los españoles y criollos. Probablemente, éste era uno de los motivos por los cuales estuvieron siempre descontentos con el régimen español y no es sorprendente que al producirse la guerra de independencia hubieran tenido una notable participación en ella como oficiales y soldados. Los esclavos En aquella sociedad formada por distintos grupos raciales y sociales que tenían diferentes derechos y obligaciones, los esclavos ocupaban el nivel más bajo. Prácticamente no eran personas sino cosas. Sus dueños podían venderlos y cambiarlos como vendían sus ganados o sus mercancías. Los amos les fijaban el lugar de su residencia y definían actos tan importantes de la vida como el matrimonio. Para ellos no existió una legislación protectora, a pesar de que al finalizar la colonia se dictaron algunas medidas para suavizar la legislación penal a que estaban sometidos. La población negra desempeñaba las más duras labores del trabajo en minas y haciendas. Las leyes y sus amos los sometían a los más duros castigos y penas que iban desde la prisión, hasta los azotes y aun a la amputación de un órgano corporal, como una oreja. Los docuimentos judiciales de la época nos dan testimion de los juicios que las autoridades siguieron contra los excesos y las crueldades de algunos amos con sus esclavos. Desde luego, hubo también amos humanitarios que les daban buenos tratamientos, pero en general fueron la excepción.

Al acercarse el fin de la dominación española, los grupos que habían tenido cerradas sus posibilidades de ascenso social, como los mestizos, obtenían lentamente un mayor reconocimiento de sus derechos. Las autoridades coloniales terminaron por convencerse de que las discriminaciones y la división casi de castas que habían sostenido eran imposibles de mantener debido a los cambios demográficos y económicos que se habían producido. La República eliminó tales discriminaciones legales, pero ellas siguieron vivas en la práctica de la vida social y en las actitudes del grupo criollo dirigente. Sin embargo, no solo las nuevas instituciones legales republicanas, sino el proceso mismo de la guerra de independencia, dieron al grupo mestizo oportunidades mayores de ganar una participación creciente en la dirección de la política, en la economia en la vida social en general. En el ejército republicano los soldados y suboficiales y varios oficiales y generales fueron mestizos y aunque los estudios genealógicos detallados no se han hecho dsde este punto de vista, los datos que poseemos y la lógica misma del proceso social posterior a la independencia así lo indican.

La colonia dejó como herencia a nuestro país y a todos los países de América Latina una sociedad dividida en grupos raciales y sociales separados por sólidas barreras sicológicas y culturales, relacionados con sentimientos hostiles y diferenciadores que parecían inevitables, determinadas por designios superiores. Blancos, mestizos, indígenas y negros parecían no tener nada en común, no formar parte de la misma patria a pesar de hablar la misma lengua, tener una misma religión y un pasado o una historia comunes. El mestizaje fue una forma de cambiar esa situación. A través del mestizaje indio y blanco se acercaban, lo mismo que negro y blanco. Con la mezcla aparecía un nuevo tipo social que con el correr de los tiempos podía dar a la nación una unidad no solo política y cultural sino también racial. Sin el intenso proceso de mestizaje que caracterizó nuestra historia desde los tiempos coloniales, Colombia sería una sociedad dividida en castas cerradas, sin propósitos y sentimientos comunes a todos sus ciudadanos. Es decir, no formarían una nación y una patria.

Mirando lo que es nuestra realidad de hoy podemos observar que este último propósito no se ha realizado plenamente, pero que de la época colonial a nuestros días ese ideal ha hecho considerables progresos y que los cambios institucionales, por ejemplo la reforma constitucional de 1991 y los cambios que se van dando en la mentalidad de los diversos grupos sociales, van creando las condiciones para que exista entre nosotros una sociedad sin las odiosas e irracionales discriminaciones que nos dejó como herencia la época colonial.