Ciudadanas, un esfuerzo más…

Ciudadanas, un esfuerzo más…

Sí, hemos avanzado y últimamente logramos acelerar la marcha a pesar de las resistencias que siguen interponiéndose en el camino. Parece que nada ya nos detendrá; las mujeres colombianas están descubriendo su poder cuando logran trabajar juntas y vencer los miedos ante las estigmatizaciones, las eternas burlas sexistas; cuando se convencen de su autoridad en cuanto mujer y de su formidable poder para cambiar el mundo.

20 de septiembre de 2006, 05:00 am

Claro, mucho de lo obtenido desde los albores de este nuevo siglo aún está en el papel, pero ahí están la ley de cuotas, los avances en derechos sexuales y reproductivos, una inaugural conciencia de la importancia de la igualdad de oportunidades en todos los ámbitos, el fallo de la Corte Constitucional en relación con la despenalización del aborto para tres casos excepcionales, la voluntad de construir un espacio común entre organizaciones de mujeres y bancada de mujeres del Congreso para trabajar mancomunadamente leyes que tengan que ver con nuestras vidas y diferencias sexuales, como la nueva ley integral de violencias contra las mujeres que se está cocinando, entre otras recientes conquistas.

No hay duda, estamos aprendiendo a sospechar de la maternidad como realización suprema y única de la feminidad; a romper los silencios; a soltar ese pequeño poder que teníamos adentro, pero que por mandados del patriarcado no había podido soltarse; estamos aprendiendo la rebeldía pacífica; el uso de la palabra; a considerar los mandamientos de la Iglesia con distancia y respeto, pero desde una ciudadanía moderna que ya sabe diferenciar leyes civiles y dogmas religiosos. Entendemos que para los jerarcas de las Iglesias –y nombro las Iglesias en plural porque todas son misóginas– nuestras conquistas se vuelven verdaderas pesadillas.

Ahora bien: nada de lo conquistado es suficiente. Por esto, ciudadanas, mujeres colombianas, les pedimos un esfuerzo más. Es hoy absolutamente necesario que lo obtenido en el papel se vuelva conquista de la vida cotidiana, del corazón, de la conciencia, del convencimiento de todos y de todas.

Nos toca ahora hacer cumplir la ley de cuotas y ojalá mejorarla: tenemos que seguir avanzando en paridad, no podemos contentarnos con lo logrado (ese pobre 30 por ciento) que ni siquiera se cumple. Y si no se está aplicando es porque, de hecho, sabemos que lo que necesitamos es paridad, es decir, un 50 por ciento de hombres y mujeres en los espacios de decisión y construcción del mundo. Démosle esta formidable oportunidad al mundo. Reclamando la paridad, las mujeres se rehúsan, en cuanto mujeres, a seguir siendo las excluidas o las subordinadas de una sociedad organizada y dominada por los hombres.

Mujeres: un esfuerzo más. Nos toca ahora defender lo adquirido, implementarlo, evaluarlo. No nos durmamos sobre lo recientemente obtenido.

No volvamos nunca más a callarnos ante las ignominias denunciadas en los diarios todos los días; aprendamos que si menos se habla de las violencias –físicas, psicológicas, sexuales e institucionales– más duelen. Más que nunca, hoy es necesario pasar de la rivalidad a la solidaridad –una rivalidad por cierto minuciosamente construida por el patriarcado como verdadera táctica de guerra para que los hombres mantengan el poder–.

Juntas lograremos cambiar el mundo poco a poco como lo estamos haciendo.

Habrá resistencia de las mismas mujeres, lo sabemos, y esto ya no nos asusta. Solo que nos indica direcciones para el trabajo. Pero somos más, siempre más, y a pesar de nuestras múltiples diferencias: generacionales, étnicas, de estratos socioeconómicos y otras, tenemos todas la misma historia lejana inscrita en la piel y esto hace hoy nuestra fuerza. Mujeres, un esfuerzo más para seguir avanzando juntas.

Coordinadora del Grupo Mujer y Sociedad.