CRISTO EN LA PLAZA

CRISTO EN LA PLAZA

En un humilde rancho de guadua, bahareque y tejas de cartón del barrio Puerto Mallarino, lo único que se encuentra de concreto, yeso y marmolina es una imponente estatua de dos metros de alto y 500 kilos de peso, réplica del Señor de los Cristales, que será instalada mañana sobre la puerta de matadores de la Plaza de Toros Cañaveralejo de Cali. Con herramienta rudimentaria, como el cincel y el martillo, el escultor Arturo Peñaranda trabajó incansablemente durante dos meses para poder entregar a tiempo el monumento que engalanará este año las corridas de la Feria de Cali.

10 de diciembre de 1991, 05:00 am

Cristo para matadores Los toreros tendrán a partir de mañana su guardián. Una réplica del Señor de Los Cristales, de 2.10 metros de altura, tallado en mármol, será instalado en la puerta de los matadores. Arturo Peñaranda comenzó su pelea con la vida a los catorce años. Se subió a los cuadriláteros del barrio Puerto Mallarino para competir en lucha libre por la supremacía vallecaucana, bajo el remoquete de La Fiera , compitiendo con La Sombra, El Vengador Negro, El Despiadado y otros temibles combatientes del tinglado. Diecisiete años después, decidió que sus manos no eran para acabar contrincantes, sino, para crear obras de arte. Demostrar que unas manos ásperas y callozas podían dar vida a una figura lozana y delicada, bien fuera en arcilla, barro, madera o concreto. Su vocación religiosa la plasmó en un cristo de cedro de 2.10 metros de altura, que fue adquirido por Propal; la iglesia del barrio Calima, lo contrató para una obra similar, pero superior en tamaño; en Venezuela estampó su huella en varias catedrales y a su regreso al país, es llamado por la Fundación Plaza de Toros para esculpir una réplica del Señor de los Cristales, que será colocada en el interior de la plaza engalanando la puerta de los matadores. Para su realización, estuvo trabajando dos meses consecutivos día y noche, entre ferroconcreto, granito, cemento blanco y marmolina, capoteando las inclemencias del tiempo para cumplirle a la ciudad y a la afición taurina, que verá desde este año al santo patrono custodiando el redondel de Cañaveralejo. De manera simultánea, se instalará sobre el vomitorio cuatro, el escudo de la ciudad tallado en piedra, de un metro de alto por ochenta centímetros de ancho, realizado por los artesanos de Popayán con la dirección de Jesús Sánchez. Con estas innovaciones y la remodelación de la plaza, la Monumental estará a la altura de las grandes de España, como la de Madrid y Sevilla. La idea propuesta por Guillermo Arbeláez y aprobada por la junta directiva, se verá finiquitada mañana en un acto privado, donde participarán Eduardo Estela, Lalo Buenaventura y los demás miembros de la Fundación Plaza de Toros de Cali.