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EL SERRUCHO MÁS GRANDE DEL MUNDO

El gramático y enciclopedista don Julio Casares define el serrucho como sierra de hoja ancha y regularmente con sólo una manija . Primitivo instrumento doméstico, que con la mudanza del tiempo fue usado para derribar, talar y finalmente devastar, sin piedad, extensos y feraces territorios selváticos. En pareja, pudiera decirse que criminal, con el hacha, propició el origen de desiertos descomunales en Africa, Asia, zonas nórdicas de Europa, Australia y América. Su tamaño creció y se convirtió en trocero .

Artefacto de trabajo, por cuyo poder destructor y por la regularidad de los cortes que produce, se convirtió en Colombia en un símbolo. De la corrupción. Una alegoría de figura específica, pues se identifica con mordida , peaje , palada , zerda . Homónimo dramático y lacerante de la más sagaz y descarada depravación.

El serrucho , expresión sarcástica e hiriente, graciosa y genial, como que es la imagen certera de la filosofía popular y de la malicia indígena . Palabra encantada: con ella se anuncia y denuncia a quienes enriquecen ilícitamente, ocultos unas veces, visibles en otras, pero siempre navegando en las turbias aguas muertas del dolo.

El serrucho , entonces, tiene multiplicidad de facetas, que van desde la clandestinidad -como en el zarpazo del Guavio, o el lance al Distrito Capital- hasta el cinismo como en el caso de la Licorera de Cundinamarca.

Esta última operación se considera como el serrucho más grande del mundo y como el modelo típico sin par de la más desafiante y elegante corrupción. Viva y en directo. Además, en cámara lenta.

He aquí la semblanza del acuerdo leonino -se dirá que patriótico- sobre la distribución de licores en el departamento: Desde 1979 la Continental -antes droguería- distribuye los licores de Cundinamarca. En el primitivo contrato hubo licitación. El pacto ha tenido variadas modificaciones, pero siempre sin el concurso de contratantes se ha adjudicado el susodicho convenio de ventas.

La desventaja para Cundinamarca ha sido su característica histórica, pues a pesar de que el ingreso es considerable, constituye el sofisma de entretenimiento, para continuar -terceros- succionando el tesoro departamental.

Y dónde está la irregularidad? La Continental recibe sobre ventas el 22 por ciento, cuya mitad debe dedicar a obras culturales , ferias, promociones, reinados, etc., sin ningún control oficial. El convenio se prolonga hasta 1996.

La sobreutilidad anual llega a los 9.600.000.000 de pesos. Ganancia incestuosa, pues esta participación sobre ventas, dada la dimensión de éstas, no puede pasar jamás del 2 por ciento. El provecho indebido es, pues, del 20 por ciento. Y este lucro, por venir de la usura es ilegal y antijurídico. El injusto sancionable sigue, pues, hasta la fecha indicada anteriormente, cumpliéndose diariamente, sin obstáculos.

Y algo más grave y desconcertante: para coronar la hazaña , se ha perfeccionado el acto contractual sin licitación. O sea un contrato bilateral insólito, con una sola parte activa, la usufructuaria, en tanto que la otra adhiere irrevocablemente .

El negociado del Guavio, que tantas inquietudes y críticas produjo en el país y en el mundo, es más pequeño que este de la Licorera. Sería como comparar el Chorro de Padilla con el Amazonas, o una guapucha disecada con un toro miura.

Epílogo. Para los cívicos de esta empresa y especialmente para el madrino de la manada -no el padrino- les convendría repasar esta conseja sobre la traición, del inmortal Stefan Zweig: El Emperador no puede dominarse. Fouché, eres un renegado. Y grita enfurecido: debería mandarlo al patíbulo .

El ministro contesta con la mayor sangre fría: No soy de esa opinión, Majestad .

Sin comentarios, pues ante la falta de horcas y guillotinas, sobran la tolerancia y el encubrimiento, radiantes y campantes, en esta Colombia inmortal .

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
1 de septiembre de 1994
Autor
SANTIAGO ROMERO SANCHEZ

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