Tres testimonios de la infiltración de las Farc

Tres testimonios de la infiltración de las Farc

“Si usted es ama de casa y solo lava platos, lávelos en nombre de las Farc. Si usted solo sabe pintar cuadros, pinte en nombre de las Farc”.

13 de agosto de 2006, 05:00 am

Esta consigna, inofensiva a primera vista, la escuchó hace seis años en la zona de distensión del Caguán un hombre que habría de convertirse en miembro de cierta importancia del grupo más estratégico de las Farc: “El PC3”.

“Significa –añade–Partido Comunista Clandestino Colombiano (PCCC) y es tal vez la táctica de infiltración más importante lanzada por la guerrilla. Se trata de usar preferiblemente a profesionales universitarios como agentes encubiertos en la ciudad”.

Y hace gala de su capacidad de expresión como prueba de que es iluso seguir pensando que “el guerrillero es simplemente un campesino con un fusil al hombro”.

Estos miembros de las Farc empiezan haciendo simplemente su oficio cotidiano como abogados, médicos o ingenieros y en cualquier momento reciben una misión que por lo general no tiene que ver con participar en acciones armadas.

“A un experto en políticas públicas –cuenta–le pueden pedir que haga un plan de salud nacional para debate en la organización, y a un ingeniero, que haga un informe sobre los puntos vulnerables en las vías en una ciudad para posibles atentados”.

Es una estrategia que lo único que pretende es tener lo suficientemente infiltrado lo que ellos llaman ‘el establecimiento’ para que la ofensiva armada, que ellos llaman ‘final’, tenga un respaldo en la sociedad.

Él y otras dos personas -una desmovilizada y uno aún activo- que conocen de cerca esta estrategia le dieron a EL TIEMPO su testimonio sobre este plan del que poco se conocía.

Entrenados para engañar Nadie sabe cuántos son. Tampoco se sabe si alguno ha logrado infiltrarse a un nivel más alto que el alcanzado por Fredy Escobar, ‘Mateo’, el ideólogo de las Farc que tenía un asiento en la junta directiva de las Empresas Públicas de Medellín (EPM).

Su caso, revelado el pasado fin de semana, mantiene boquiabiertos aún a los directivos de EPM y al alcalde de la ciudad, Sergio Fajardo, que lo llevó a la junta porque este hombre, con una maestría en ciencias políticas, estuvo en su movimento. “Fue una traición”, dijo Fajardo.

La verdad es que si ‘Mateo’ no hubiera sido detenido cuando salía de un campamento de las Farc bombardeado, difícilmente hubiera sido detectado.

“Ni siquiera nosotros sabemos quiénes hacen parte del PC3”, añade uno de los entrevistados por este diario que dice trabajar para una institución cultural del país. Este hombre, que exhibe una chaqueta italiana, uñas impecables por un cuidadoso manicure y zapatos de marca, parece más un hijo de ‘papi’ que un simpatizante de las Farc.

Explica que cada miembro del PC3 conoce máximo a dos personas más, una que es como su guía y otra que es un enlace, estrategia de ‘células’ utilizada por guerrillas como las de Chechenia. A su vez, cada uno de ellos solo conoce a otras dos personas del PC3.

Y añade que ese fue el gran cambio revolucionario en las ciudades planteado por ‘Alfonso Cano’ en la antigua zona de distensión, al lanzar también el Movimiento Bolivariano, en abril del 2000, en San Vicente del Caguán, durante los diálogos con el gobierno Pastrana.

En esa misma época se lanzó el PC3 en La Macarena. Sus diferencias son evidentes. Al Movimiento Bolivariano llegan simpatizantes y al Partido Comunista Clandestino los ‘ideólogos’ curtidos.

La idea es tener una estructura sólida para promover acciones de movimientos de masas y de desestabilización en el momento que sea necesario.

Esta necesidad estratégica de la guerrilla es la respuesta al fracaso de sus fórmulas políticas, como lo fue en sus inicios la UP. El aniquilamiento de este grupo y la persecución contra algunos movimientos de izquierda las hicieron pensar en la necesidad de tener un movimiento de base clandestina.

Además, las Farc sintieron que crecieron militarmente, pero que se retrasaron en lo político.

“De 19 células del partido comunista clandestino se pasó a 219 células en 6 años”, dice una enfermera que se infiltró.

“Todo se maneja –dice–sistematizadamente. Se hacen reuniones individuales, no colectivas. Es un trabajo dispendioso, se asesoraban 10 bases de partido, cada una tiene su jefe de partido. ‘Alfonso Cano’ es el jefe nacional”.

Y agrega: “Al partido le meten mucha plata, viáticos, carros, etc. No me mantenía en un área sino que me movía de pueblo en pueblo. Se hacían tres escuelas de formación: historia de las Farc, plataforma política y partido.

Todos los días se lee”.

Según ella, en Bogotá había unos 200 militantes del partido. Los organismos de seguridad admiten las dificultades para identificar a los infiltrados de la guerrilla, pero no creen que hayan alcanzado los altos niveles de ‘Mateo’ en Medellín.

Sin embargo, el miembro del PC3 que trabaja en la institución pública responde: “La sociedad es tan incrédula que cree que los guerrilleros no podemos asistir a un club, almorzar en el parque de la 93 o antojarnos de una hamburguesa”. .

La versión oficial .

El director de la Dijín, general Oscar Naranjo, dice que la captura de ‘Mateo’ es importante por la misma confesión que hace. Además señaló que esta semana sus hombres hicieron una revisión minuciosa del tema y no se encontraron otros casos de este nivel. .

Andrés Peñate, director del DAS, afirma que la tarea de los organismos de seguridad es sin lugar a dudas hacer la contrainteligencia suficiente para detectar a estas personas. “Es difícil ubicarlas porque la misión es hacer su trabajo con el mayor sigilo posible”, dijo.

El general Mario Montoya, comandante del Ejército, señala que la captura de ‘Mateo’ es la de mayor nivel de instrucción que hayan hecho en los últimos años y ratifica que dentro de la estrategia de las Farc está avanzar, además de lo militar, en lo político y lo social. .

OTROS CASOS .

Luego del atentado al club El Nogal, el 7 de febrero del 2003, las investigaciones permitieron establecer que John Freddy Arellán, con la ayuda de sus tios Oswaldo y Fernando ingresó al centro de reuniones, un carro con 200 kilos de explosivo. Freddy era profesor y accionista del club.

El 13 de enero del 2005, cuando manipulaban explosivos, murieron dos presuntos guerrilleros de las milicias de las Farc. Según la Sijín, entre los muertos estaba Jenny Patricia Vega, funcionaria del Icbf, regional Bogotá.

El 21 de noviembre del 2002, 50 hombres del DAS capturaron en Calamar (Guaviare) a 14 personas, la mayoría funcionarios de la administración municipal. En el grupo había un ex alcalde, la inspectora de Policía y el coordinador académico del colegio de la población.

Bogotá tuvo a un contratista guerrillero en Acueducto.

La historia de uno de los infiltrados de más alto nivel de las Farc estaba muy bien guardada en los archivos de las investigaciones especiales del DAS.

Álvaro Eduardo Benavides Velásquez, quien espera una condena en la cárcel de máxima seguridad de Cómbita (Boyacá), fue capturado el 30 de septiembre del 2005, después de 16 años de que las autoridades le siguieran la pista.

Hasta el día que los agentes del DAS llegaron a su apartamento, en el occidente de Bogotá, Benavides, conocido como ‘Comandante Raúl’ o ‘Pablo’, era uno de los contratistas más allegados y de mayor confianza de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, y además manejaba cuentas en moneda nacional y extranjera.

Al momento de la captura amenazó con hablar con altos mandos de la Policía “porque se estaba cometiendo un atropello, ya que era una persona prestante y con mucha influencias”. Sus compañeros de trabajo tampoco lo podían creer.

Lo que solo sabe un muy reducido grupo es que este hombre es el mismo que fue capturado en 1989 junto a Hernán Darío Velásquez Saldarriaga, alias ‘Oscar Montero’ o para mejor precisión ‘El Paisa’, jefe de la columna móvil Teófilo Forero de las Farc.

Para ese entonces, Benavides era el jefe de ‘El Paisa’ y por orden del bloque sur de las Farc viajaron a Jamaica para comprar 1.000 fusiles y 260 morteros.

“Después de su captura y deportación a Colombia, los dos se hicieron pasar por desmovilizados del Epl y lograron el indulto del Gobierno”, señala un investigador del DAS.

La búsqueda Con ellos, en la compra de las armas, trabajaban Eulises González Mesa y María de Los Ángeles Vargas Borray, quien años después se convertiría en el ‘correo humano’ de ‘El Paisa’.

“Desde el momento en que indultaron a Benavides y a ‘El Paisa’, empezamos a seguirles la pista, pero de un momento a otro desaparecieron del escenario público. Del segundo supimos luego del atentado a El Nogal y, a Benavides lo ubicamos gracias a las comunicaciones de ‘El Paisa’ con una mujer a la que le preguntaba por él”, señaló el funcionario.

Las triangulaciones e indagaciones llevaron a las autoridades nuevamente hasta María de Los Ángeles y a través de ella, a Benavides.

“Desde el 2003 empezamos el seguimiento y lo encontramos en la empresa de acueducto de Bogotá. Nos tomó casi tres años acercarnos y recoger las pruebas de que era un hombre muy cercano a ‘El Paisa’ y de muy alto nivel dentro de las Farc”, agrega.

María de Los Ángeles también fue capturada y ya recibió una condena de 40 años por el delito de homicidio agravado