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Entre los indígenas también hay ‘gomelos ’

(EDICIÓN NACIONAL) Usan camisas de franela que dejan ver abultados pectorales y la piel de bronce, bluyines anchos llenos de bolsillos y de rotos, pulseras en las muñecas, zapatillas deportivas y peinados que terminan en puntas rígidas por efecto de la gelatina y la laca. Si alguien los mira de pies a cabeza, podría pensar que es un grupo de muchachos citadinos que disfrutan de una tarde de sábado.

Pero no. “¡Qué va!, son los mismos indios vestidos con ropa de moda”, dice, riendo, María Elena, una paez del resguardo de Mosoco.

Ellos, estacionados sobre el andén de la única heladería de Belalcázar, que tiene venta de comidas rápidas y taberna con barra, afiches iluminados por luces de neón y mesas tan impecables que parecen nuevas, son la tribu más admirada de esa localidad del oriente caucano.

Son las 3 de la tarde y ya casi muere el día de mercado en el corazón de Tierradentro. Y mientras el resto de sus hermanos paeces alista el sombrero, el capisayo y la mochila para regresar a sus resguardos después de un día agitado, estos ‘gomelos’, como les dicen por aquí, preparan todo su arsenal de estrategias de conquista para cautivar a las adolescentes.

A los comuneros les disgusta Además de la motocicleta de bajo cilindraje, se ayudan de amplias sonrisas y de su aspecto de fisiculturistas principiantes para parecer más atractivos. “Por lo menos llamamos la atención”, dicen a carcajadas.

Esta nueva generación de paeces no pasa de los 24 años. El menor debe andar por los 14. Estudian bachillerato o son agricultores en los proyectos de café especial, lácteos y frutas de la zona.

Y aunque ya son conocidos, sus pintas no dejan de sorprender a los comuneros que salen del edificio de la Asociación Nasa Cha Cha.

“Estas nuevas costumbres son los efectos de la televisión y del cine y solo se dan en los resguardos más cercanos a la cabecera municipal”, dicen los líderes.

Para Daniel Piñacué, diputado del Cauca y oriundo de esta región, la cercanía con comunidades campesinas y afrocolombianas también ha contribuido con el proceso de aculturación.

Y aunque muchas mujeres de Tierradentro les han dicho que prefieren las prendas tradicionales, los ‘gomelos’ no ceden. Para ellos, la pinta no es lo de menos.

TIENEN SUS ‘FANS’ A varias adolescentes les parece llamativa la manera como los ‘gomelos’ llegan los fines de semana a Belalcázar.

Los muchachos creen que no están irrespetando la cultura paez.

El bluyín no es nuevo como prenda entre los indígenas. De hecho, por aquí se ve el ‘botatubo’. La novedad está en los bolsillos anchos y las camisetas sin manga.

Sin embargo, el uso de estas prendas modernas no deja de provocar controversia entre los paeces.

Para Rosa Caliz, secretaria de la Asociación de Cabildos Nasa Cha Cha, los muchachos “se ven feos, son como un parche en las calles de Belalcázar”.

No pocas mujeres piensan como Rosa, quien dice que “uno debe ser lo que es, aunque no falta quien les diga que les queda bien esa ropa”.

RESPETO POR LA PINTA ''Aunque nosotros luchamos para que se conserve nuestra cultura, en la legislación indígena no hay ninguna regla que prohíba vestirse de esa manera”.

William Medina, tesorero de la Asociación Nasa Cha Cha.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Nación
Fecha de publicación
6 de agosto de 2006
Autor
ADRIANA ESPINEL

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