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CLAVE 1938 TRAGEDIA SANTA ANA

Es la maniobra conocida como carrera del ratón , los 5 cazas rugen, uno detrás del otro en fila india, siguiendo las circunvoluciones del comandante de la escuadrilla, teniente Abadía, de pronto... Horror! El primer avión se precipita sobre la tribuna y se produce aquí, en Usaquén, la mayor catástrofe aérea en la historia de la aviación en América. Es el 24 de julio de 1938. Hace 155 anos nació el Libertador y hace 400 años los conquistadores empezaban a levantar las 12 chozas, sobre las que se fundó a Santa Fe.

La revista militar programada en el Campo de Marte , en los terrenos de San Ana, municipio de Usaquén, hace parte de los actos de celebración del IV Centenario de la fundación de Bogotá, y congrega a miles de cachacos, glaxos y lechuguinos , que alegres madrugaron este domingo a tomar la Carretera Central hacia el norte, entusiasmados por la promesa de un desfile militar alegórico y unas acrobacias aéreas inolvidables.

A la 10:30 de la mañana arribó al campo de parada el presidente Alfonso López Pumarejo, en compañía del presidente electo, doctor Eduardo Santos. Inmediatamente, precedido por cuatro jinetes, que desplegaban multicolores estandartes, el Presidente pasó revista a las tropas en un auto descubierto.

Más de 5.000 hombres pertenecientes a las Fuerzas Armadas, organizados en tres destacamentos, que representaban cada uno las columnas de los conquistadores Jimenez de Quesada, Nicolás de Federman y Sebastián de Belalcázar desfilaron airosos ante los aplausos de 20.000 espectadores.

El primer destacamento, estaba formado por la Escuela Militar, la Escuela Naval, la Escuela de Radio-mecánica de Madrid, el Batallón de Universitarios y la Academia Militar Ramírez. El segundo y el tercero, por unidades de infantería, caballería, artillería y sanidad.

Con el desfile a trote sentado del grupo de caballería se cerró la parada en tierra. Ahora miles de retinas sobre el azul firmamento de este soleado domingo, intentaban descubrir los primeros escuadrones aéreos.

A las 11:17 el ronronear de los biplanos retumbó sobre Usaquén. Eran 30 aviones en disciplinada formación. Adelante, 12 PT en V , en seguida tres trimotores, luego seis Falcon y cerrando la formación, nueve Cazas Hawk.

Continuaron los aviones hacia el sur, para dejarse ver por quienes se quedaron frustrados, con los crespos hechos, en Bogotá y luego realizaron un amplio rodeo por Suba para reaparecer sobre el Campo de Marte , en vuelo a regular altura, paralelo a los cerros orientales.

La excitación subió de punto cuando a las 11:49 se anunciaron los vuelos de acrobacia, a cargo de los cazas Hawk. El círculo de Lufberry provocó uyys y ayys entre la multitud. Luego la impecable flor de lis y las acrobacias de conjunto. Y para finalizar, lo más arriesgado: la maniobra de la carrera del ratón .

El comandante de la escuadrilla, el teniente tunjano Cesar Abadía, apodado por sus compañeros El Loco , había sido conminado durante los ensayos a extremar la prudencia, habida cuenta de su fama de audaz y temerario. A las 12:13 Abadía apareció encabezando la difícil maniobra. Le seguía en el segundo avión el subteniente Escipión Alvarez y detrás en fila india, imitando sus maniobras, los pilotos Correa, González y Calle.

A muy baja altura, y sobre el campo iniciaron la acrobacia con loopings , que debían terminar con dos rollos invertidos . En el segundo rollo , Abadía perdió el control del aparato. Veinte mil gargantas ahogaron un grito de pánico. El avión rozó el vértice del tejado de la tribuna diplomática y en el siguiente segundo torció abruptamente su dirección, golpeó la esquina de la tribuna presidencial y al final cayó, en medio de violenta explosión, a 50 metros del lugar en donde se encontraba el público.

El resto de la escuadrilla alcanzó a remontar el vuelo y con premura se dirigió en formación hacia el aeropuerto de Techo.

En una fracción de segundo, el caos y la destrucción reemplazaron el alborozo y el jolgorio. La gente corría espantada, sin rumbo, por potreros y anónimos caminos gritando en medio del terror.

La evacuación hacia Bogotá de los 64 muertos y los 120 heridos dificultó el regreso por la Carretera Central. En la ciudad los pitos de las fábricas ululaban en señal de duelo, dando un toque de dramatismo adicional a la tragedia.

Ese domingo en la tarde miles de personas se agolparon en las puertas de EL TIEMPO, esperando la edicion extraordinaria que fue rapada por los conmocionados bogotanos.

La tragedia puso en primera página de los diarios el nombre de un estudiante opita, que 32 años más tarde sería electo Presidente de la República. El anuncio decía: El rector de San Bartolome hace saber que exceptuando los alumnos Misael Pastrana, Humberto Rivera, Guillermo Silva y Miguel Ignacio Tobar, que sufrieron quemaduras y están hospitalizados, ningún otro de los alumnos internos ha sufrido novedad alguna y todos están recogidos y sin peligro en el plantel .

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
17 de diciembre de 1991
Autor
Armando Caicedo Garzón

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