La reinserción uribista: del 8.000 al 64.000

La reinserción uribista: del 8.000 al 64.000

La polimafia (asociación de crimen organizado, narcotráfico y políticos) es la mayor amenaza a la sociedad colombiana. No solo por ética sino por elemental supervivencia, deberíamos concentrar nuestros esfuerzos en combatirla. Desafortunadamente, quien ostenta el mayor capital político en la historia de Colombia, el presidente Uribe, prefiere gastárselo en reinsertar para sus filas a cuanta estrella de la polimafia atraviese su cielo. El nombramiento de Samper en Francia es apenas otro astro de ese firmamento. ¿Por qué lo hace?

11 de julio de 2006, 05:00 am

Según la revista Semana, Uribe nombra a Samper por solidaridad. Porque, según el criterio de Uribe, el ex presidente es un pobre hombre estigmatizado. No ve en él al político capaz de venderse a la mafia para acceder a la Presidencia (algo que todos sabemos, pero que la justicia comprada en el Congreso evitó juzgar), de corromper las instituciones para imponer a Serpa como sucesor (como todos lo padecimos, pero logramos evitar), de pedir cacao para que no extraditaran a los Rodríguez Orejuela (como consta personalmente a Uribe) y sabrá Dios si habrá intercedido también en los planes para eliminar a quienes pudieron ser piezas clave para develar sus andanzas, como la ‘monita retrechera’ y el ex conductor de Serpa, quienes no murieron de gripa sino acribillados cuando iban a contarle a la Fiscalía lo que sabían (algo que solo podrían corroborar los sicarios, si es que no los mataron también).

Otra hipótesis es que lo hace por astucia política. Porque neutraliza a un posible contradictor, debilita aún más el liderazgo del ex presidente Gaviria y fortalece la pasarela roja que va del liberalismo al Partido de la U, por la cual ya han desfilado los más corrompidos caciques políticos otrora liberales y ahora reencauchados dirigentes del partido uribista. Solo faltaba Samper para cerrar con broche de oro la pasarela. Otro supuesto es que lo hace para darle gusto a Francia nombrando allí a un abanderado del acuerdo humanitario que, de concretarse, traería de vuelta a Íngrid Betancourt. Además de todas las desgracias por las que Íngrid ha pasado, solo le faltaba que el mayor símbolo de la corrupción que combatió durante su trayectoria política en libertad termine por ser al que tenga que agradecer su posible liberación. Aprovecharse de su cautiverio para nombrar a Samper es un acto de bajeza y manipulación de los instintos y desgracias de una familia en desventura que supera cualquier límite. Por lo demás, en la lógica de las Farc, Samper posiblemente sea más lo que reste que lo que ayude a concretar un acuerdo humanitario. Pensarán que suficiente costo es crecer al presidente Uribe para también hacerle la carambola a otro.

Falta ver si en este caso, como en la minipurga paramilitar que hicieron de las listas uribistas al Congreso, la rectificación viene por la amenaza de Francia de no conceder el beneplácito a Samper u otra de retiro de visas proveniente de los gringos. Porque así son nuestros políticos. A falta de convicciones e ineficaz control nacional, solo reaccionan a dádivas o amenazas externas superiores a las que ellos son capaces de proferir.

En esta decisión del Presidente debe de haber de todo, como en botica. Un poquito de ‘astucia’, porque entre una y otra pasó la reelección, la politización del narcotráfico, el conejo a la extradición y van a pasar el parlamentarismo. Un poco de manipulación de caídos en desgracia, que es como Uribe acumula poder, logrando que todos le deban alguito: los narcos ser paracos, ambos no ser extraditados, unos políticos ser reencauchados, otros ser elegidos, otros no investigados y ahora los secuestrados ¡quizás ser liberados! Un poquito de solidaridad, porque al fin y al cabo los dos presidentes han comprado el Congreso en su propio beneficio, desbaratado las instituciones y gobernando con políticos corruptos. ¿Por qué solo castigar a Samper? ¡Mejor seguir todos en la cama y autodeclararse estigmatizados!