TAMBALEA REINSERCIÓN EN MEDELLÍN

TAMBALEA REINSERCIÓN EN MEDELLÍN

La ausencia de apoyo oportuno por parte del Gobierno y de la empresa privada, tiene en serios aprietos el proceso de reinserción pactado con 650 ex milicianos el 26 de mayo pasado en Medellín. Mientras que monseñor Héctor Fabio Henao, vicario de Pastoral Social de la Arquidiócesis, critica a la clase dirigente antioqueña, pues muchos visitaron el campamento, pero no han podido concretar sus propuestas ; la Procuraduría cuestiona la lentitud y fallas en los organismos gubernamentales, para financiar proyectos de inversión social .

11 de septiembre 1994 , 12:00 a.m.

Los comerciantes e industriales sostienen que sí respaldan el proceso. Hasta el momento, cuatro meses después de acordado, han sido asesinados nueve ex milicianos, y 40 más durante los últimos seis meses.

Todos los días, después de desayunar, Juan Carlos Jaramillo toma su escopeta, se la tercia al hombro y sale a patrullar las calles del Doce de Octubre, un barrio en las laderas noroccidentales de Medellín.

Juan Carlos recibe previamente la bendición de su madre, como si fuera un amuleto de protección contra la violencia que se respira en el sector. Junto a otros compañeros, recorre cuadras y cuadras hasta las 7 de la noche.

Todos llevan un overol y una gorra azules, que los identifica como miembros de la Cooperativa de Seguridad y Vigilancia Comunitaria (Coosercom). Esta entidad la conforman 306 ex milicianos, de tres grupos diferentes, quienes dejaron las armas después de la firma de un pacto de paz con el Gobierno Nacional, el pasado 26 de mayo.

La Cooperativa es actualmente la parte visible de la reinserción y, tal vez por eso, la entidad ha sido la más golpeada por los enemigos del proceso.

Desde el 8 de julio, cuando fue asesinado Carlos Herman Correa Henao, conocido como Pablo García, gerente de la Cooperativa y máximo líder de las tres organizaciones milicianas desmovilizadas, se han presentado otros nueve crímenes contra miembros de la entidad. Y, según datos de la Dirección Seccional de Fiscalías de Medellín, durante el proceso de negociaciones fueron asesinados aproximadamente treinta milicianos.

No sólo estamos rodeados de bandas comunes -dice Juan Carlos-. Estamos en medio de dos grupos de izquierda: las milicias populares del Occidente, que pertenecen al Eln; y los Comandos de Resistencia Popular .

Personas cercanas al proceso consideran que los crímenes de los reinsertados no obedecen a una campaña de exterminio, sino a múltiples causas y son producto de la violencia que no ha sido erradicada totalmente de los barrios populares.

Por su parte, las autoridades que realizan las investigaciones manejan cinco hipótesis. La primera, y más fuerte de acuerdo con los funcionarios judiciales, señala que los asesinatos podrían haber sido cometidos por miembros de las milicias no desmovilizadas con el objeto de ganar territorios.

Una segunda hipótesis indica que los asesinatos serían una forma de represalia de las bandas delincuenciales. Otra, aunque no muy clara, contempla la posibilidad de que sean miembros de organismos de seguridad del Estado, en desacuerdo con el proceso.

La cuarta hipótesis habla de luchas por el poder al interior de las tres organizaciones milicianas desmovilizadas. Y, por último, se contempla la posibilidad de que las muertes sean producto de venganzas de particulares, quienes fueron víctimas de acciones de los reinsertados cuando estaban en la clandestinidad.

Momento crítico No obstante estas hipótesis, de todos los procesos que investiga la justicia, el único que presenta algún avance es el de la muerte de Pablo García, en el que hay un vigilante reinsertado detenido.

En los otros expedientes todo está prácticamente por investigarse y eso ha despertado desconfianza en los ex milicianos.

Cuando hablaron de diálogo, la decisión la tomaban los superiores y estaba bien porque ya podía estar uno legalmente, pero ahora vemos que las cosas son difíciles porque hay que dar la cara a los enemigos y se bandería uno , dice Juan Carlos.

El temor y la incertidumbre que se reflejan en las palabras del ex miliciano, no sólo obedecen a la preocupante racha de asesinatos. Otros factores del proceso, como son la demora en los programas de generación de empleo y de capacitación, y la falta de apoyo de la comunidad, están mostrando que la reinserción atraviesa por un momento crítico.

Se trata de una negociación bien hecha, pero hay deficiencias en el seguimiento y apoyo de los reinsertados , dice Jorge Orlando Melo, consejero presidencial para Medellín y su Area Metropolitana.

Estamos en la etapa más delicada después de la legalización. Entramos en la fase de lograr la legitimidad dentro de las comunidades , afirma Juan Guillermo Sepúlveda, asesor para la paz de la Alcaldía de Medellín.

Sin embargo, la Procuraduría Departamental ha recibido denuncias por atropellos de los ex milicianos. Esto obedece, según Fernando González, jefe de esta entidad, a la carencia de una formación en derechos humanos, a la poca claridad sobre el papel de Cooperativa y en el alcance de las áreas de operación. Para muchos, las circunstancias hicieron que la entidad arrancara con jóvenes sin formación y con una actitud aún agresiva.

Los miembros de la Cooperativa reconocen que hay enormes vacíos en la reinserción. Pedimos que rodeen el proceso, que haya más presencia, que el apoyo sea diario y no cuando se presenta algún hecho malo , dice Edgar Hernán Moná García, actual gerente de la Cooperativa.

Falta compromiso Monseñor Héctor Fabio Henao, vicario de Pastoral Social de la Arquidiócesis de Medellín y tutor moral del proceso, ha criticado fuertemente la actitud de la clase dirigente antioqueña.

Muchos visitaron el campamento, pero no han podido concretar sus propuestas para los reinsertados y para los barrios -dice-. Ahora, es importante que toda la sociedad antioqueña cierre filas en torno al proceso, para que no fracase ni reverse .

Así mismo, esta semana durante una evaluación del proceso, el Comité de Derechos Humanos de la Procuraduría criticó la lentitud y fallas en los organismos gubernamentales, para financiar proyectos de inversión social y proveer de herramientas a la Cooperativa. Algunas entidades públicas, que se comprometieron a ubicar ex milicianos dentro de su planta de personal, no lo han hecho y hay cientos de reinsertados sin empleo .

Hasta ahora, sólo se conoce un ofrecimiento de la Compañía Colombiana de Tabaco a la Alcaldía de Medellín, para enganchar algunos ex milicianos en la planta que posee en Medellín. Pero esto, sólo es un proyecto por el momento.

Darío Mejía, coordinador del programa presidencial de reinserción en Antioquia, dice que no conozco si la Asociación Nacional de Industriales ha ofrecido algo concreto .

Los ex milicianos que aún no están ocupados siguen esperando la ayuda de la clase empresarial antioqueña. Y mientras llega, esta semana empezaron cursos de capacitación sobre creación de proyectos y administración, para que ellos mismos manejen los préstamos que les otorgará el Gobierno Nacional. Además, esperan programas educativos, de inversión en los barrios y de salud.

Mientras tanto, en las noches en el Doce de Octubre Juan Carlos es saludado por los vecinos al regresar a su casa. A pesar de los problemas, el joven cree que está escribiendo la nueva historia de la paz en Medellín. Y en el barrio, todos se sienten seguros cuando lo ven pasar vestido de azul.

Arranca comité A partir de esta semana la vigilancia de los acuerdos de paz, entre el Gobierno y los 650 ex milicianos, será realizado por el Comité de Evaluación y Seguimiento. Este organismo fue instalado el viernes por el alto comisionado para la Paz, Carlos Holmes Trujillo.

Trujillo se mostró satisfecho por el balance positivo que le entregaron los organismos comprometidos en el proceso y por la actitud de los ex milicianos.

El Comité está integrado por Trujillo ó un delegado; el alcalde de Medellín, Luis Alfredo Ramos Botero; el secretario de Gobierno de Antioquia, Iván Felipe Palacio Restrepo; monseñor Héctor Fabio Henao; Darío Mejía, coordinador de la Oficina de Reinserción en Antioquia; un delegado de la Consejería Presidencial para Medellín, y el ex miliciano Arlex Herrera.

El organismo se reunirá cada mes, para evaluar la marcha del proceso.

El apoyo de los gremios Representantes de los gremios económicos antioqueños dijeron que sí están apoyando al proceso de paz con los ex milicianos, pero que esa este se enmarca dentro de lo que ellos -como empresas privadas y no como Estado- están en capacidad de realizar.

Alberto Echavarría, gerente de la Asociación Nacional de Industriales (Andi) en Medellín, dijo que esa entidad está participando en el Comité de Convivencia Ciudadana de la Alcaldía de Medellín. Pero hemos encontrado que buena parte de las peticiones de los grupos milicianos desmovilizados, son aquellas derivadas de la simple acción del Estado, que no se estaba haciendo presente en los barrios periféricos de la ciudad , dice Echavarría.

Echavarría lamentó de que haya personas que quieran desvertebrar el camino de la paz que se abrió, pero hay que persistir en el esfuerzo.

Antonio Picón Amaya, director seccional de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), se mostró en desacuerdo con las críticas que se le han hecho a la clase dirigente.

Los gremios de la ciudad están participando activamente de los foros, mesas y con entidades que tienen que ver con el proceso de reinserción, dijo.

Agregó que algunos empresarios han contratado los servicios de la Cooperativa.

Solo un detenido El joven Carlos Ospina, un ex miliciano de la Cooperativa, es el único detenido hasta el momento como resultado del trabajo de la Unidad Especial creada por la Dirección Seccional de Fiscalías de Medellín, para esclarecer las muertes de los reinsertados.

Ospina sería cómplice en el asesinato de Pablo García. Tiene medida de aseguramiento y está a la espera de que le resuelvan su apelación.

El trabajo de la Unidad, integrada por tres fiscales y cinco miembros del Cuerpo Técnico de Investigación, ha establecido que antes de la firma de los acuerdos ocurrieron aproximadamente treinta homicidios y con posterioridad al acuerdo han sucedido diez asesinatos , dice Mario Nicolás Cadavid, director seccional de Fiscalías de Medellín.

Ante esta situación, el Comité de Derechos Humanos recomendó a las directivas de la Cooperativa que se tomen medidas preventivas como la reconsideración de las zonas en donde prestan el servicio, pues la distribución de sectores fue precipitada y en unos los vigilantes son aceptados, pero en otros no.

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