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LOS COLOMBIANOS DEL CUBISMO

Cuarenta años después de que el Cubismo surgió en Europa y de su apogeo, apareció en Colombia una tímida muestra de sus efectos irradiados por el mundo. Fuertes influencias de luz, forma y espacio sin comprometer la integridad de la obra, motivaron a varios artistas a embarcarse en una experiencia mucho más total, que combinaba diferentes aspectos y puntos de vista de motivos disgregados en las superficies de las obras. El resultado fue de muchos juegos experimentales con la ambigedad de lo que se escogía como tema, al punto de que muchas veces era casi que irreconocible.

Sus efectos fueron benéficos, por cuanto los jóvenes de entonces figuran hoy como los maestros del arte moderno nacional.

La muestra de la galería El Museo incluye obras de Fernando Botero, Ignacio Gómez Jaramillo, Enrique Grau, David Manzur, Judith Márquez, Edgar Negret, Alejandro Obregón, Cecilia Porras, Eduardo Ramírez-Villamizar, Leopoldo Richter, Carlos Rojas, Jorge Elías Triana y Guillermo Wiedemann.

Ellos en los años 50 y 60 mostraron por primera vez trabajos que se distanciaban de la academia y de la también entonces influenciable corriente del muralismo mexicano. Buscaban sus propias raíces, sus particulares intereses y una forma de distanciarse e identificarse personalmente.

Los mejores pintores del país tuvieron que ver con la Escuela Cubista, que apareció en Europa a comienzos de los años 20. La gran mayoría de ellos aprendió ese estilo de fuente directa, porque muchos de lo estudiaron fuera, en Europa, donde ésta corriente inundaba el arte moderno de entonces.

Su deseo de remplazar el principio de composición, regido hasta entonces únicamente según la naturaleza, por un principio de estructuras autónomas, dio lugar a tardías versiones cubistas. Figuras geometrizadas y con perspectivas diferentes a las usuales, comenzaron a aparecer en los talleres de los mejores artistas de la época.

Todos, estéticamente, se planteaban la inquietud de que el arte es un hecho pictórico con leyes propias y no necesariamente limitado a la imitación de una realidad concreta ya conocida, o de una apariencia netamente fotográfica.

Por ello el Cubismo permite la posibilidad de que aparezca como un arte de ruptura que acaba con las concepciones anteriores y prometa valores diferentes. Es un aspecto que renueva la condición tradicional de espacio, forma y perspectiva así como también brinda la posibilidad de múltiple interpretación de las realidades. Los objetos se fraccionan, se esquematizan o se funden unos con otros. Es una pintura que brinda amplias posibilidades de creación sin tener frenos o parámetros para que se encasille.

Cubismo y Fauvismo El panorama general del arte colombiano en la década de los años 30 y 40 reflejaba más bien un interés regionalista inspirado por los trabajos del muralismo mejicano. Independientes de ello, un grupo de jóvenes insistían por modernizarse y lo que tímidamente se inició con la posibilidad de fraccionar las figuras, les permitió lograr planteamientos abstractos, nunca antes vistos en museos o galería alguna del país.

Los artistas se inspiraban en el entorno pero lo reflejaban de una manera diversa, no con el ánimo de representarlo fielmente, sino más bien con el entusiasmo de representar formas en términos pictóricos. Abstraían elementos y características similares a las de la academia pero replanteando una visión diversa, casi expresionista. Realmente lo que todos buscaban era encontrar un lenguaje propio y la escuela cubista tardía se lo dió.

Esta muestra reúne a trece de estos artistas que introdujeron en Colombia, novedosos conceptos del arte, pintores que tuvieron la valentía para plantear formas diversas y que lograron encontrar sus caminos.

El grupo parece que tomo más bien el aspecto expresionista lírico del Cubismo, que el analítico. A través de la muestra es posible ver que su paso por el Cubismo fue parte del recorrido, paso que les permitió una apertura mayor y mejor, aprovechable para cada quien.

Son cuadros llenos de anécdotas, que algunos tenían ya olvidados. Es más una muestra didáctica, no comercial, que permite mostrar un aspecto interesante del arte colombiano. Se ve cómo algunos artistas, en forma simultánea, se acercaron al Cubismo y al Fauvismo.

Tal vez el único cercano al Cubismo analítico es Carlos Rojas con dos bodegones construidos en técnica mixta sobre tablas de madera. En las obras de Ramírez-Villamizar se ve claramente su transición de lo figurativo a la abstracción. En Botero, predomina su interés por construir formas y fragmentarlas. Otros hacen un desglose del espacio aplicable a dicha escuela.

La exposición muestra cómo estos artistas no estaban perdidos en el abismo de las corrientes internacionales y cómo ello les sirvió para tomar o dejar sus tendencias y aplicarlas a sus propias creaciones. Una muestra que no puede dejar de verse, y que estará abierta hasta el 7 de septiembre.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Entretenimiento
Fecha de publicación
23 de agosto de 1994
Autor
MARÍA CRISTINA PIGNALOSA

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