Ordenamiento urbano exige profesionalizar al inmobiliario

Ordenamiento urbano exige profesionalizar al inmobiliario

(EDICION BOGOTA) La capital del país está encabezando la mejor y más trascendental transformación en términos de reordenamiento territorial en América Latina.

10 de junio de 2006, 05:00 am

Luego de la elástica permisibilidad que desarrolló el acuerdo 6 de 1990 en cuanto a normas y usos del suelo, las unidades de planeamiento zonal, más conocidas como UPZ, le están dando un valor de detalle normativo a cada rincón de Bogotá, llegando no solamente al espacio de manzanas catastrales sino predio a predio, con el fin de localizar cada destino comercial y de servicios en sitios idóneos y estratégicos.

Esta reglamentación que tiene que terminar este año, pues no están en vigencia todas las UPZ, además de los respectivos planes zonales, ha puesto en emergencia todo requerimiento inmobiliario.

Por ejemplo la sucursal de una entidad financiera ya no se puede colocar en cualquier corredor comercial como antes se hacía, o una farmacia o un sencilla panadería, no.

Ahora el permiso sólo es viable cuando el espacio que se desea tomar en renta o compra cumpla con el abanico de opciones que ha desarrollado cada UPZ.

Por eso el tiempo de los intermediarios informales, las señoras de agenda, las amas de casa y las pequeñas oficinas van a la extinción.

En estos momentos la actividad inmobiliaria verdaderamente profesional va ligada al concepto de consultoría, asesoramiento y conocimiento integral del mercado, que sólo un 0,01 por ciento de firmas de finca raíz ofrecen en Colombia.

La reactivación de la economía, la construcción y las expectativas de acuerdos comerciales con otros países acentuarán aún más las necesidades de espacios en todo el país como nunca antes.

Desde el comercio y la industria hasta las oficinas son requerimientos que a diario están solicitando firmas locales, nacionales y extranjeras. Es un sector demasiado reducido de corredores de finca raíz el que puede atender con profesionalismo estos requerimientos, con las restricciones de uso del suelo de Planeación Distrital y las exigencias corporativas de gerencias y real state que se empiezan a escuchar aquí y allá.

Gracias a estos cambios normativos –a modo de rompecabezas con miles de fichas– es que el ámbito de los negocios inmobiliarios se está pareciendo en algo a los que se hacen en los países desarrollados.

Allí el broker o agente de propiedades es todo un profesional que no solamente ha estudiado una carrera universitaria, sino que se vuelve un experto en análisis de distribución espacial, con conocimientos de arquitectura, leyes, publicidad, marketing, costos y presupuestos, valuación, geografía urbana, planeación y ordenamiento territorial.

Para el 2007, cuando estén reglamentadas todas las UPZ, un camino más ordenado pondrá en camisa de fuerza a absolutamente toda persona que tenga intereses inmobiliarios.

La corresponsabilidad de intereses en finca raíz vinculará sólo a unos cuantos de ciertos sectores, cosa que jamás había pasado.

En últimas, Bogotá no sólo será una ciudad más moderna y ordenada, sino que hablar de consultoría inmobiliaria corporativa estará estrechamente ligado al perfil de profesionales integrales.

* Ingeniero catastral, investigador inmobiliario