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LA PUBLICIDAD Y LAS BUENAS COSTUMBRES

Debe el periódico publicar avisos en los que se ofrecen servicios médicos relativos a la maternidad o a la ginecología cuando realmente encubren prácticas ilícitas como el aborto? La publicación de avisos relacionados con prostíbulos disfrazados de bares, clubes y amoblados en los que se ofrecen servicios de masajes y habitación, no está en contravía de la moral y las buenas costumbres? Hay concordancia entre estos avisos y el contenido informativo del periódico?

Está de acuerdo el periódico con la publicidad relacionada con amuletos, piedras y diversos artículos con poderes especiales para solucionar problemas económicos, sentimentales y laborales, y, por supuesto, para curar cualquier clase de enfermedad? No hay engaño para los lectores en esta clase de avisos?\ Preguntas como éstas formulan con frecuencia los lectores. Uno de ellos envió recientemente una carta en la que expresaba que, siendo EL TIEMPO una empresa financieramente capaz, algunos de sus lectores vemos con extrañeza la publicación de informaciones y sobre todo de avisos que no corresponden con el nivel moral del matutino .

Para la Defensora del Lector avisos de esta naturaleza no deberían aparecer en las páginas de EL TIEMPO pues, en su criterio, los principios que lo orientan son incompatibles con ese tipo de mensajes. No obstante, no está en sus manos tomar estas decisiones, por lo cual el propósito de los comentarios que a continuación se hacen es el de dar a conocer los criterios del periódico en relación con los asuntos planteados.

Al respecto expresó el gerente de EL TIEMPO, a cuyo cargo están las decisiones de carácter comercial, que el volumen de estos avisos frente a los que diariamente recibe el periódico es mínimo, por lo cual su publicación obedece a razones distintas de las económicas. En cuanto a anuncios relacionados con actividades contrarias a la ley, como el aborto o el secuestro, la política del diario, basada en los principios que lo rigen, es radical: deben rechazarse de plano.

Sin embargo, los lectores se quejan de que todos los días se publican avisos limitados en los que en forma velada se informa de lugares donde se practica el aborto. Al respecto, el periódico se comprometió a revisar y mejorar las medidas y mecanismos que permitan filtrar más esta clase de información.

Una de tales medidas, según la Guía de Anunciadores de EL TIEMPO, consiste en la posibilidad que tiene el periódico de reservarse el derecho de publicar avisos que ofrezcan servicio médico personal o a través de centros especializados que no tengan el número de la tarjeta profesional o el de la licencia de funcionamiento.

Las decisiones sobre la publicación de otros avisos como los que informan acerca de casas o clubes que incluyen servicios de masajes y otros , detrás de los cuales pueden estarse ofreciendo servicios relacionados con la prostitución, presentan mayor dificultad.

De una parte, no siempre puede detectarse la naturaleza real del servicio. Mientras algunos avisos disfrazan actividades contrarias a las buenas costumbres mediante el anuncio de saunas y masajes por ejemplo; en otros, los servicios ofrecidos son reales. Por esta razón, el periódico sólo se rehúsa a publicar aquellos en los que de manera ostensible se atenta contra las buenas costumbres o la moral de una persona o de la comunidad. De otra parte, el gerente expresó que el periódico tiene muy diversos lectores y lo que para unos es moral y correcto, para otros puede no serlo. El periódico no puede ir hasta el extremo de convertirse en árbitro moral del contenido de los avisos publicitarios, porque puede terminar pisando terrenos que no son de su competencia.

En cuanto a los anuncios relacionados con servicios o con bienes como piedras, cruces y otros elementos dotados de poderes especiales y que ofrecen toda clase de beneficios, el periódico encontró conveniente estudiar fórmulas que contribuyan a que el lector tenga conciencia de que tales bienes y servicios, lejos de tener una base científica, son de naturaleza totalmente especulativa.

Conviene, de todas maneras, que los lectores tengan muy presente que el contenido de los avisos publicitarios no compromete, por regla general, la responsabilidad legal del periódico sino de quien los ordena o elabora, y que la divulgación que de ellos hace en sus páginas no significa que esté de acuerdo con ellos.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
21 de agosto de 1994
Autor
Nora Sanín

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