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NO SE QUEDE SIN CORBATA EL VIERNES

Los descorbatados , que habían elegido los viernes para vestirse de sport están en vía de extinción. Aunque esta moda había comenzado a extenderse entre ejecutivos del sector financiero, la bolsa de valores y las industrias del país, al parecer tanta libertad en el vestuario comenzó a generar preocupación entre los altos directivos.

La informalidad del viernes está a punto de acabarse en muchas organizaciones por cuenta de los memorandos que los altos directivos comienzan a mandar a raíz de la preocupación por mantener la buena imagen de sus empresas.

Cada vez crece el número de compañías que empieza a corregir el vestuario de sus funcionarios, que aprovechando el viernes como último día laborable de la semana, estaban llegando en jeans y tenis.

En estos tiempos, cuando la imagen constituye el pilar fundamental del servicio total, los directivos consideran que no pueden descuidar este aspecto.

Pura imitación Para Pedro Malaver, presidente de Colbolsa, la informalidad de los viernes se convirtió en un movimiento poco original que buscaba imitar a los yuppies de Wall Street. En este, el principal centro bursátil del mundo, los corredores de bolsa habían optado por eliminar la corbata el viernes.

Pero Malaver considera que por circunstancias de la responsabilidad de su firma, el vestuario formal es el que más conviene.\ n Creo que no me quedaría bien aparecerme en jean o camiseta, porque el trabajo le crea a uno unas formalidades que deben conservarse , dijo.

La formalidad del viernes incluso se impone en el sector financiero, donde hasta hace poco era muy frecuente encontrar a los ejecutivos con prendas sport.

En las oficinas, un poco por presión social, todos visten de corbata incluso el viernes , opinó una funcionaria del Banco Extebandes de Colombia.

Ahora, y casi por excepción, algunos ejecutivos se visten informalmente el último día del mes, cuando hay cierre bancario y se restringe el tiempo para hacer operaciones.

Incluso en algunas empresas del sector industrial, donde se realizan procesos operativos, cunde la formalidad.

En Conalvidrios, por ejemplo, de lunes a viernes los ejecutivos se ponen la tapa y el baúl , comentó una las funcionarias de la compañía.

Esto en parte obedece a que el presidente de la empresa mantiene una línea de vestuario muy formal, y sus ejecutivos siguen su ejemplo.

Mejor impecables Y es que la mayoría de las empresas le juegan a la formalidad y prefieren que sus empleados proyecten una imagen distinguida.

El ejemplo lo da la multinacional IBM, que en una época estableció como política que sus empleados sólo podían utilizar camisa blanca y traje oscuro.

El propósito era proyectar una imagen impecable y nada mejor para ello, que contrastando estos tonos.

En Levapan, la informalidad llegó a ser tan preocupante para la gerencia, que se envió un memorando estableciendo que los viernes no se permitiría el ingreso a los empleados si llegaban en sudadera, con tenis o con atuendos sport.

Esta medida también la han adoptado muchos bancos y corporaciones, cuyos funcionarios habían decidido deshacerse de la corbata y los trajes formales en viernes. Sin embargo, ahora vuelven al estilo clásico para mantener la imagen que las empresas quieren proyectar.

Origen de la corbata Este poco funcional, decorativo e incómodo artículo de la vestimenta masculina tiene un origen militar. La primera corbata de que se tiene conocimiento apareció en el primer siglo antes de Cristo, cuando al calor del día, los soldados romanos vistieron una especie de bufandas que las humedecían con agua y se las envolvían alrededor del cuello para enfriar su cuerpo.

Aunque su origen era completamente utilitario, sin embargo, no pegó como para convertirse en un artículo de uso cotidiano.

El origen de la corbata moderna se puede relacionar con otra costumbre militar. En 1668 un regimiento de mercenarios croatas al servicio de Austria, apareció en Francia vistiendo bufandas de lino y muselina alrededor de sus cuellos.

Nunca se pudo establecer si su uso era funcional o decorativo. Posteriormente, tanto hombres como mujeres comenzaron a aparecer en público vistiendo bufandas de lino anudadas en el centro, con dos extremos colgantes.

Los franceses denominaron a estas prendas cravates , que era el nombre dado por los croatas. La moda se esparció rápidamente hacia Inglaterra, pero esta tradición hubiera muerto de no ser porque el monarca Carlos II la convirtió en una prenda de uso en la corte.

La tendencia fue impulsada en el siguiente siglo por Beau Brummel, quien se hizo famoso por sus muchas corbatas y su original forma de hacerles el nudo. De hecho, la forma correcta de hacer el nudo se convirtió en una obsesión masculina.

Una revista de moda de esos días hizo una lista de 32 diferentes nudos. Los nudos y las corbatas fueron bautizadas por ciertos personajes y en ciertos lugares de moda. De ahí en adelante se convirtió en una prenda popular, según el libro sobre el origen extraordinario de las cosas cotidianas, de Charles Panati.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
22 de agosto de 1994
Autor
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