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EL CORAZÓN DEL VALLE

Una ciudad que conquista al viajero con su ambiente de provincia, con sus pandebonos y sus historias llenas de anécdotas y rivalidades. Sobre los restos de la antigua tribu quiamanoes, en pleno centro del Valle del Cauca y custodiada por extensos cultivos caña, de cereales y de plátano, surge una ciudad que cautiva al viajero con el tesón de su gente y la fertilidad de su tierra.

Nada de lo que se diga de Tuluá, una ciudad que está a 105 kilómetros de Cali, es exagerado: allí se centra la mayor parte del comercio del departamento y ha sido catalogada como un centro agrícola por excelencia. No en vano 14 municipios se abastecen de ella.

sus 150.000 habitantes reciben al viajero con la misma algarabía con la que esperan la llegada de sus parientes y sus amigos. Por algo será que quienes han osado abandonar el poblado retornan con el tiempo para morir allí. Según ellos, en Tuluá se escenifica la perfección el misterio del salmón que fenece donde desova.

Conserva ese ambiente de provincia que disfruta de sus pandebonos, de las empanadas de las Chapetas, del atollado-arroz con pollo y toda clase de carnes- y con sus cientos de historias de héroes y heroínas.

Dicen que allí nació María Antonia Ruiz, heroína insigne de la lucha por la independencia. Ella, como la Gaitana, vengó la muerte de su hijo, a quien Warletta había hecho fusilar.

Archivaron en el álbum de los recuerdos la rivalidad que por casi tres siglos mantuvieron con sus vecinos de Buga. En época de la Colonia los bugueños, sus enemigos, albergaban las familias blancas, de estirpe y tadición. Ellos en cambio tenían el campamento en donde se acomodoban indios y trabajadores.

Desde entonces, adquirieron el apelativo de orejones , con el que se quedaron para siempre . La razón obedecía a problemas culturales: los habitantes de Buga debían contentarse con escuchar las noticias, ya que no sabían leer ni escribir .

Lo curioso es que hoy Buga es la ciudad universitaria del valle. állí se encuentra la Universidad Central del Valle, la regional de la Universidad del Valle. Cuenta con 11 colegios de bachillerato y numerosas escuelas.

La ciudad se conformó como caserío hacia 1763, Por Juan de Lemus Aguirre quien adquirió unos terrenos en la parte norte de lo que hoy es el municipio y fundó allí un trapiche. Los trabajadores, en su mayoría eran indígenas, negros y mestizos.

Tuluá es también sinonimo de turismo. El parque Boyacá en donde se ha ido formando una pequeña fauna de iguanas, micos y perezosos, es una clara muestra de ello. Allí también se encuentran los tramitadores y comisionistas, una agencia de venta al sol, donde se puede adquirir desde una aguja.

La organización de los vendedores ambulantes es case perfecta. Se encuentran ubicados en un extremo de la calle Sarmiento, la más importante de la ciudad, cuya vía conduce al terminal de transporte.

Vale la pena visitar el jardín botánico Juan María Céspedes, de 150 hectáreas de superficie, que conserva especies de la flora y la fauna de la zona.

En sus alrededores se encuentra el ingenio San Carlos, uno de los más antiguos del Valle del Cauca, que conserva un acueducto que conduce el agua por cerca de dos kilómetros hasta el trapiche.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Viajar
Fecha de publicación
27 de mayo de 1993
Autor
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