POR QUÉ CAYÓ EL CHACAL

POR QUÉ CAYÓ EL CHACAL

Lo que siente el Ministro del Interior francés Charles Pasqua al tener en su poder al terrorista Illich Ramírez Sánchez, alias Carlos o El Chacal, es algo que, guardadas las distancias, pudieron sentir tanto Alberto Fujimori con la captura de Abimael Guzmán o el mismo César Gaviria con la caída de Pablo Escobar. En pocas palabras: al vencer al enemigo público número Uno, ellos pasan a ser el amigo público número Uno. Es lo que sin duda siente Pasqua, quien a pesar de su aparente dureza debió sentirse satisfecho, y hasta feliz, al ver el alcance de la hazaña realizada por sus servicios secretos de información y agentes de seguridad. pero es justamente este punto en el que la opinión francesa, se detiene: Cómo fue realmente el arresto? En qué condiciones se dio? Bajo qué negociaciones?

21 de agosto de 1994, 05:00 am

Las hipótesis, pues hasta ahora el único terreno posible es el de la interpretación, son variadas. En primer lugar está la versión del propio Carlos, dada a sus abogados defensores, Murad Usedik, Martine Tigrane y el célebre Jacques Verges (famoso por la defensa del criminal nazi Klaus Barbie).\ Según la versión de El Chacal, él llegó a Sudán en agosto de 1993 con un falso pasaporte diplomático, proveniente de Siria. A su llegada, el gobierno sudanés le dio tres guardaespaldas, los cuales lo acompañaron siempre, hasta el momento de su detención La semana anterior a su arresto, Carlos tuvo un problema médico y debió someterse a una operación en un testículo, probablemente de una metástasis cancerígena. Por razones de seguridad le aconsejaron hacer la operación en un hospital militar, y se internó el sábado 13 de agosto, y esa misma noche se le practicó la intervención.

El domingo, cuando todavía estaba groggy por la operación, lo trasladaron a una casa nueva, completamente vacía, en donde, le dijeron, podría reponerse con más seguridad que en la suya. En la tarde del domingo, un médico vino a verlo y pidió a sus guardaespaldas que los dejaran solos, hizo una verificación general de su estado de salud y se fue, dejándolo dormir en aparente calma.

El tiempo siguió pasando, y a las 4 a.m., aprovechando la ausencia de su mujer, diez hombres entraron en su habitación (entre los diez estaban los guardaespaldas sudaneses). El médico estaba con ellos y le colocó varias inyecciones sedantes. Acto seguido, le pusieron una capucha, lo amarraron de pies y manos utilizando las esposas israelíes (de caucho), y se lo llevaron. Carlos se dio cuenta de que lo movían hacia el aeropuerto por lo poco que logró vislumbrar a través de la capucha, y al llegar, un segundo grupo se hizo cargo de él atándolo de nuevo y metiéndolo en una bolsa.

El no sabía quienes eran, ya que sus nuevos captores (con pasamontañas y vestidos negros), se comunicaban por señas. Lo subieron a un avión y despegaron. Doce horas después, Carlos escuchó por fin una frase que le ayudó a situarse: Pascal, ya llegamos , dijo uno de los hombres en francés. Era ya la mañana del lunes 15 de agosto cuando el avión militar francés aterrizó en la base de Villacoublay, en los suburbios de París.

Hasta aquí la narración que Carlos dio a sus abogados, versión que, como es lógico, se presta como anillo al dedo para la argumentación de la defensa en la primera fase del proceso, a saber, que se trató de una extradición ilegal, de un secuestro.

Lo que vino después fue la sorpresa de todo el mundo: Carlos, el mito del terrorista dandy, el Chacal, por fin tras las rejas! Pero en Francia surgió la pregunta: qué negociaciones hubo entre París y Kartum?\ Posible transacción Tanto el ministro Pasqua como el jefe del Estado sudanés, general Omar el- Bechir, negaron que hubiera habido transacción. Bechir declaró: la decisión de la entrega de Carlos fue dictada por los principios y los valores que rigen la sociedad sudanesa . Es posible, pero: por qué ahora, si Carlos estaba en Kartum desde el año pasado? Y aquí se vuelve al terreno de la hipótesis: hay que ver que Francia, y en particular el Ministerio del Interior, se encontraba en plena guerra contra el fundamentalismo islámico del grupo argelino FIS (Frente Islámico de Salvación), el cual ya ha ejecutado a 16 ciudadanos franceses en Argelia.

La policía había arrestado a varios presuntos miembros del FIS en Francia y el grupo, a través de su brazo armado, el Ejército Islámico de Salvación, EIS, había hecho una serie de duras amenazas contra Francia si no se liberaba a los detenidos.

Si se tiene en cuenta que Carlos fue un agente protegido por varios Estados islámicos por sus acciones terroristas en contra de Israel, se puede comprender que para Charles Pasqua obtener la captura de Carlos es una forma de amedrentar a los fundamentalistas, al tiempo que le da a la población francesa la seguridad de estar protegida por un eficiente servicio de seguridad capaz de realizar acciones en zonas del planeta aparentemente hostiles, como puede ser el caso de Sudán.

Con esta acción, por lo demás, Pasqua revaloriza la labor de la policía francesa, algo desprestigiada por los excesivos controles y su siempre denunciado racismo, todo lo cual estaba en aumento tras la campaña anti-FIS desatada en Francia.

Por lo demás, algunas de las reacciones sobre el arresto del Chacal, aunque atacándolo, no hicieron más que aumentar el valor de la acción de Pasqua. El gobierno de Teherán, por ejemplo, emitió un comunicado denunciando la lucha iniciada por Pasqua en contra del islamismo y el pan-islamismo , lo que para él, lejos de ser un ataque, se convirtió en un halago.

Pero la fiesta de Pasqua se vio aguada por la curiosidad que suscitaron las relaciones del Ministerio del Interior francés con la junta militar de Kartum. Sudán sufre un embargo internacional desde el año pasado al haber sido incluido en 1993 en la lista de los países que apoyan el terrorismo, actividad que por lo visto no es ajena a la junta militar de Bechir, de tendencia fundamentalista, la cual tomó el poder mediante un golpe de Estado en 1989.

La junta, por lo demás, libra una sangrienta batalla contra los cristianos y animistas del sur de Sudán, concretamente contra la guerrilla del Ejército Popular de Liberación del Sur de Sudán, el EPLS. Y es aquí en donde entra el Ministerio francés del Interior, ya que, para mantener buenas relaciones con Kartum, París le habría facilitado a la junta de Bechir fotos satélite identificando las posiciones del EPLS, de un lado, y del otro, le habría abierto a los soldados gubernamentales un corredor de paso por el territorio de Centroáfrica, en donde Francia está implantada militarmente, lo que le permitió a las fuerzas de Bechir atacar al EPLS por la espalda y obtener victorias Con estos gestos nada simbólicos, París le da un discreto apoyo a la junta militar de Sudán a cambio de colaboración , lo que es sorprendente si se conoce la política genocida y de desplazamientos masivos que ejerce Bechir en Sudán, algo que recuerda los peores momentos del apartheid sudafricano.

También, de acuerdo a informaciones reveladas en Francia durante la semana, el Ministerio del Interior francés habría invitado en varias ocasiones (la última vez hace 2 meses) a los jefes de la seguridad sudanesa a París para hacer visitas guiadas en las bases de la Dirección General de Seguridad Exterior de Francia, DGSE.

A la luz de estas revelaciones, es difícil mantener el argumento de que París y Kartum no negociaron la entrega de Carlos, sobre todo porque el propio Pasqua afirmó que la solicitud de entrega del terrorista (que fue identificado por los servicios secretos franceses) había sido hecha varias veces por su Ministerio en el curso de este año antes de ser concedida el domingo 14 de agosto.\ Los amigos de Carlos Otro de los elementos claves del arresto de Carlos es la posición de los países amigos del terrorista, en concreto Siria y Libia. Tanto Trípoli como Libia, bastante diezmadas por acusaciones y embargos internacionales por su política de apoyo y entrenamiento terrorista, habrían decidido quitárselo de encima para limpiar un poco la casa antes de una probable apertura.

Siria, por estar rondando la posibilidad de un acuerdo de paz con Israel en Medio Oriente, lo que supone fuertes presiones de todos los países democráticos de Occidente, y en particular Estados Unidos.

En cuanto a Libia, Gadaffi ya tiene suficiente con su embargo aéreo y la acusación del atentado de Lockerbie como para seguir ensuciando la fachada invitando a Carlos a su territorio Entre los demás aliados históricos del Chacal, especialmente la ex Alemania Oriental y Hungría, la caída del muro de Berlín y la transformación de ambos en países democráticos los convirtieron para él en territorio enemigo. Carlos es para ellos la vieja época de la guerra fría porque, en suma, Carlos era el último ladrillo del muro de Berlín que faltaba por caer. Y tanto que rebuscando en los archivos de la stasi, policía secreta de la ex RDA, se encontraron pruebas que podrían relacionar a Carlos con varios atentados terroristas cometidos en suelo europeo: en Francia, Austria, Alemania y Gran Bretaña.

Este aislamiento de un hombre al que la Historia fue dejando solo sirve de base a una nueva hipótesis: la entrega. Así, Carlos habría preferido rendirse a la justicia francesa antes que correr el riesgo de ser asesinado por algún agente de los países ex amigos, preocupados por la información que él posee y que sería cuando menos embarazosa para muchos.

Francia, buena cárcel La perspectiva de una cárcel islámica, israelí o del este europeo lo habría llevado a elegir Francia, país en el que tiene algunos atentados atribuidos hace ya muchos años y en el que, con suerte, podrá obtener una pena relativamente soportable que le permita continuar su vida en seguridad y escribir sus memorias con un mínimo de confort.

Y esto sí que Carlos no lo esconde. En su primera cita con el juez Bruguiére (antiterrorista, encargado del caso), el Chacal le dijo que pensaba aún vivir mucho tiempo, y pidió ser alojado en arresto domiciliario en el lujoso Hotel Lutetia de París en el que, afirmó, se come muy bien .

Pero Carlos no está en el Lutetia sino en la Prisión de la Santé de París, en un pabellón de alta seguridad, acompañado por tres guardias que lo siguen día y noche, sin el más mínimo contacto con los demás presos. Sus vecinos de cautiverio no lo desmerecen: en el piso de arriba el criminal contra la humanidad Paul Touvier, y en el de abajo el doctor Michel Garreta, condenado por el escándalo de sangre contaminada por el virus del Sida. También a favor de la hipótesis de la entrega está el excesivo buen humor del capturado. Según testimonios, Carlos (que habla un perfecto francés) bromea con los guardias sobre el tipo de fusiles que portan contándoles anécdotas, habla de literatura y de cine con sus abogados y felicita a los agentes secretos que lo capturaron, algo que al menos aquí en Francia ha roto con todos los esquemas sobre una detención de esta naturaleza.