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NORMALES, EN LA RECTA FINAL HACIA LA CALIDAD

Las 137 escuelas normales superiores del país están llegando a la recta final del proceso que tuvieron que realizar durante ocho años para demostrar la calidad de su formación. Un proceso que ha dejado muchos logros, pero también sin sabores entre los rectores de las instituciones, el Gobierno y las facultades de educación.

Las 137 escuelas normales superiores del país están llegando a la recta final del proceso que tuvieron que realizar durante ocho años para demostrar la calidad de su formación. Un proceso que ha dejado muchos logros, pero también sin sabores entre los rectores de las instituciones, el Gobierno y las facultades de educación.

En 1997, el decreto 3012 obligó a las 206 escuelas normales que existían a acreditarse en tres etapas: acreditación previa, de calidad y desarrollo y una más de alta calidad.

"El país estableció el sistema nacional de formación de educadores, la escuela normal superior es la primera unidad de formación -luego siguen las facultades- y por ello había que mejorarla. Se acordó que las universidades acompañaran a las escuelas en el proceso", explicó Martha Baracaldo, del Ministerio de Educación.

A través de convenios con facultades de educación las normales reestructuraron sus proyectos para cumplir con las tres etapas. Parte de ese cambio incluyó la creación de cuatro semestres más para formar a sus alumnos y a bachilleres pedagógicos en el área netamente pedagógica (ciclo complementario), y seis semestres para capacitar a bachilleres académicos, técnicos o agrícolas que llevaran como mínimo tres años trabajando como profesores. Con esa formación recibirían el título de maestros normalistas.

La acreditación previa, la primera prueba, solo la pasaron 169 escuelas normales. Ellas obtuvieron un certificado de idoneidad por cinco años; al cabo de ese tiempo de nuevo se sometieron a un riguroso examen para obtener la acreditación de calidad y desarrollo del Estado, que certificó por un lustro a las 137 que hoy están a punto de culminar el proceso. En el 2007 tendrán que presentarse otra vez a evaluación para obtener la última acreditación: la de alta calidad.

Carlos Hernando Valencia, coordinador académico del doctorado interinstitucional de educación de la Universidad de Caldas, hizo un balance del proceso. Entre los logros señala que las normales consiguieron introducir una cultura de la evaluación, crear vínculos con las facultades de educación y apostar a nuevos métodos pedagógicos.

Y entre los retos destaca la necesidad de tejer redes para crear comunidad académica, controlar a las facultades de educación que vieron los convenios como un negocio y avanzar en la investigación.

Valencia participó en la mesa de trabajo organizada por la Fundación Corona y el proyecto Educación, compromiso de todos , en la que rectores y representantes de escuelas normales de diferentes zonas del país, de pares académicos que realizaron las evaluaciones y de facultades de educación realizaron su propio balance. Ellos también señalaron logros y desafíos al proceso de acreditación (ver notas anexas).

"La acreditación previa (la primera) fue poco confiable, había muchas normales de corte politiquero y a pesar de ello no desaparecieron", señaló Germán Rivera, rector de la Normal Superior La Hacienda, de Barranquilla.

Según Mónica López, del Ministerio de Educación, el Gobierno está revisando el proceso y dará unas directrices para que los convenios entre facultades y escuelas logren alianzas estratégicas.

"La acreditación consiguió que se reflexionara sobre nuestras instituciones", señaló Yolanda Vivas, presidenta de la Asociación Nacional de Escuelas Normales.

QUE SON LAS NORMALES.

Una escuela normal superior es una institución educativa orientada a la formación de maestros para preescolar y primaria. Así, en el nivel de educación media (grados 10 y 11) los estudiantes normalistas profundizan en conceptos de la educación y de la formación pedagógica y cuando se gradúan obtienen un título de bachiller con énfasis en educación, que no los acredita para ejercer la docencia.

Posterior a la educación media las escuelas normales superiores ofrecen el ciclo complementario que dura cuatro semestres y está dedicado exclusivamente a formar para enseñar en el preescolar y básica primaria, con énfasis en un área del conocimiento como matemáticas, lenguaje y ciencias, entre otras.

Después del ciclo complementario los estudiantes obtienen el título de Normalista Superior que los acredita como docentes.

A partir del proceso de reestructuración de las normales superiores el ciclo complementario es ofrecido en convenio con una institución de educación superior que cuente con facultad de educación o con programas dedicados a la educación.

"Las normales como instituciones dedicadas a la formación inicial de docentes tienen un gran compromiso con el desarrollo político, social y económico del país, ante todo por la crisis y demanda de nuestra región en calidad y pertinencia educativa. La esencia de la formación en la Normal tiene dos pilares: uno es la tradición y el otro es la transformación".

Luceli Patiño Coruniversitaria,Ibagué.

" Qué tanto fue afectada el aula con este proceso? Qué tanto la cobertura que hoy logran las escuelas normales garantiza calidad educativa y cambios en cada una de las regiones?, mejoró la formación de los maestros?".

Carlos Hernando Valencia, director académico del Doctorado interinstitucional en educación, U. de Caldas.

"Hay que analizar cómo estamos contribuyendo a la cualificación de la práctica pedagógica de los maestros en ejercicio porque en extensión estamos trabajando con los maestros que están nombrados".

Sor Sara Sierra,.

rectora de la Normal Superior María Auxiliadora, Copacabana (Antioquia).

El desafío de la alta calidad.

CARLOS A. CASAS rea de Educación Fundación Corona.

El proceso de acreditación de las Escuelas Normales Superiores le ha permitido a muchas de ellas redefinir su labor frente a la formación de maestros en el país. Desde esta óptica, nadie niega su importancia ante los retos educativos del país. En las Normales se forma la casi totalidad de los maestros que trabajan en zonas rurales y apartadas del país, en medio de la pobreza y la violencia.

Son muchos los logros alcanzados por las Normales con la acreditación. Resignificaron su propuesta pedagógica, incorporaron la investigación en su quehacer, generaron currículos incluyendo al ciclo complementario, e hicieron de la evaluación parte de su cultura, entre otros. Los convenios con las Facultades de Educación, en algunos casos, fortalecieron su gestión. En otros casos, simplemente no funcionaron por la mutua incapacidad entre Facultades de Educación y Escuelas Normales de identificar un lenguajes e intereses comunes. Por todo ello se concluye que los avances con la acreditación se han dado más por fuera de los salones de clase que dentro de ellos, donde se juega la calidad de la formación.

Los desafíos a futuro son inmensos. El primero es definir, por parte del Ministerio de Educación, la política de acreditación de alta calidad, que facilite la sostenibilidad de las 137 Normales acreditadas. Así mismo, es necesario evaluar a quienes terminen el ciclo complementario, Con ello, el país podrá contar con maestras y maestros que despierten en nuestros niños y jóvenes un profundo afecto por el saber y la pedagogía, bases para construir una sociedad del conocimiento.

UN PROCESO QUE COMPROMETIO A LOS DOCENTES.

"Somos de las primeras Normales que iniciaron la acreditación. En 1998 obtuvimos la acreditación previa; en el 2002, la de calidad y desarrollo y estamos a 2 años de obtener la de alta calidad. Ha sido un proceso de largo aliento", asegura Germán Rivera, rector de la Normal La Hacienda de Barranquilla. Y valió la pena. Según el rector, la acreditación les permitió saber en qué condiciones estaban y elaborar el plan de mejoramiento a partir de sus fortalezas y fallas.

Encontraron que tenían que mejorar en investigación, en la práctica docente y que la gestión debía ser más participativa y menos directiva. También se dieron cuenta de que tienen docentes muy buenos, en su mayoría egresados del ciclo complementario de la Normal. Los mismos que realizaron licenciaturas y regresaron a enseñar, eso hizo que estuvieran más comprometidos con la acreditación. Según Rivera, ellos fueron fundamentales en este proceso.

Además, el rector resalta la concertación de los lineamientos de la acreditación que se consiguió entre el Ministerio de Educación del Gobierno pasado y la comunidad normalista del país, durante la primera etapa del proceso; y el apoyo técnico que prestó el Consejo Nacional de Acreditación de Escuelas Normales (Caens). No obstante, cree que este Gobierno debe aumentar su apoyo a las normales: "Quitaron el Caens y pese a que el Ministerio responde nuestras preguntas, hace falta un equipo de alto nivel dedicado sólo a apoyarnos en el mejoramiento y la tecnificación".

También falta claridad sobre la política del Gobierno frente a las Normales, "+Qué sentido tiene abrir un concurso para que ingresen profesionales a la carrera docente con solo un año de pedagogía, cuando hay instituciones dedicadas a formar pedagogos", pregunta Rivera.

Por su parte, el profesor Carlos González, jefe del área de ciencias sociales, destaca que la acreditación permitió trabajar en conjunto con estudiantes y padres de familia, para esto se organizaron en áreas y discutieron entre todos los contenidos y las metodologías de enseñanza.

Ese cambio lo viven los estudiantes: "la enseñanza se volvió más práctica y los profesores mejoraron", afirma Gustavo Arenas, egresado de la Normal. La infraestructura también mejoró. Compraron calculadoras científicas, construyeron salones de bilingismo y ampliaron el auditorio, entre otras cosas.

Según Rivera, el Gobierno pasado invirtió unos 700 millones de pesos en esta infraestructura y el Distrito de Barranquilla, cerca de 180 millones en los dos convenios con la Universidad del Valle, que fue la institución acompañante en la acreditación.

LA NORMAL MARIA MONTESSORI, BIEN ACOMPAÑADA.

El apoyo de la Secretaría de Educación de Bogotá, de la Universidad Distrital y de los docentes, estudiantes y padres de familia de la Normal es lo que resalta de la acreditación Gloria Hernández, rectora de la institución. "Ser la única Normal adscrita al Distrito genera un gran compromiso, eso hizo que todos asumieran la acreditación como una causa propia", asegura.

Así, desde 1999 hasta el 2003, Bogotá invirtió 120 millones de pesos para el acompañamiento pedagógico que realizó la Distrital y esta administración invertirá unos 3.800 millones de pesos en infraestructura.

Para Beatriz Rodríguez, docente de la Normal, empezar no fue fácil, "la universidad ejercía más como fiscal que como asesor y pagar por el convenio cuando la acreditación era un fin común generó tensiones, pero desde 2003 la Distrital empezó a acompañarnos permanentemente en lo pedagógico", afirma.

Ahora tienen convenio con la Pedagógica y solo pagan por servicios. Según la rectora este es el sentido de los convenios: compartir actividades y recursos y dar a los estudiantes la opción de estudiar en la universidad al finalizar el ciclo complementario.

El reto es poner en marcha el plan de mejoramiento, enfocado hacia la investigación y la producción escrita.

LO QUE DEJ EL PROCESO.

LOGROS.

Obligó al país a reflexionar sobre la docencia.

Generó un reconocimiento de las escuelas normales.

Motivó una renovación y actualización de las metodologías de enseñanza, y en general de la pedagogía.

Hizo visible proyectos educativos de las regiones que comprometieron a los gobiernos locales y a la comunidad.

Generó interés por mejorar la formación de los docentes y por recuperar el prestigio de esta profesión.

Hizo de la investigación un eje de las normales. Los nuevos currículos, y en general el proyecto pedagógico, se construyeron a partir de las realidades de las regiones.

Generó el reconocimiento y la revisión de la función social de las Normales de manera que las comunidades se dieron cuenta de la importancia de conservarlas y fortalecerlas.

RETOS.

Lograr que los proyectos educativos de las instituciones no se queden en el papel. Además, que aquellos que se limitaron a hacer relatos sobre su historia o la historia de la pedagogía sean cambiados por unos proyectos educativos innovadores.

Conseguir que en los proyectos educativos la pedagogía juegue un papel tan importante como el que ha tomado la psicología.

Lograr que a las escuelas normales se les dé un nivel especial, pues estas son tratadas como de educación básica, pero están en los linderos de la educación superior.

Sistematizar el proceso que han realizado por décadas, pues los aprendizajes que han conseguido solo se están transmitiendo de boca en boca.

Mantener la cultura de la evaluación y procesos de acreditación que darán sostenibilidad a los logros en calidad educativa.

Analizar cómo se está cualificando a los maestros en ejercicio.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Fecha de publicación
18 de junio de 2005
Autor
ANGELA CONSTANZA JEREZ Subeditora de Vida de Hoy, BRIGITTE BRAVO OSORIO Especial para EL TIEMPO

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