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La flor que le faltaba al ramo
(EDICION BOGOTA) Bueno, compadre, ante todo te saludo y, respecto a tu columna del miércoles (‘Los artistas como apóstoles: mejor dejen asÃÂ’), te recuerdo dos cosas: primera, que existe la libertad de cultos, y segunda, que existe la libertad de expresión. Ambas amparadas por el Acuerdo Universal de los Derechos Humanos y la Constitución. Asà que tengo derecho a creer en lo que quiera, y más cuando ello en vez de dañar personas lo que hace es ayudarla
Los datos que obtuviste sobre cienciologÃa son falsos y fueron sacados de páginas de Internet, escritas por personas que quieren que fracase. ¿Por qué? Porque funciona. Si no funcionara, nadie hablarÃa de ella. La cienciologÃa es un cuerpo de conocimiento muy grande, una religión, pero no un dogma religioso. No se opone a ninguna creencia porque parte de un hecho fundamental: “lo que es verdad para ti, es verdad”. No choca con tus crencias ni con las de nadie. Tampoco es un sistema de mercadeo piramidal ni una venta por catálogo. Todo está organizado muy bien y de manera cuidadosa para que la cienciologÃa ayude a quien lo necesita.
Ahà entraste en el tercer error: un periodista va a la fuente. Te recuerdo que Internet no es el balde donde toda la verdad está escrita. Con el artÃculo que escribiste basándote en datos falsos y diciendo que la cienciologÃa usa a los artistas para quién sabe qué, haces lo que la humanidad ha hecho en toda su historia: dañar la integridad de las personas, pues lo que las personas creen es su integridad. Y ahà sÃ, compadre, qué falta de respeto, pero estamos en el siglo XXI, el cual nos pusimos de acuerdo para que fuera el siglo de la tolerancia.
La hipercrÃtica se está tirando al mundo. Lo llena de problemas imaginarios en vez de confrontar problemas reales. La cienciologÃa me ayudó y estoy cumpliendo mi deber, como colombiano y persona competente, de hacer de mi patria algo mejor con mi mensaje. Muchos artistas en el mundo son cienciólogos y agradecen la ayuda prestada. Les preguntan: ¿cómo lo hacen? Y uno responde con la verdad: los datos de la cienciologÃa sirven muchÃsimo para la vida, para mejorar en todas las áreas.Muchos artistas le deben el salir de las drogas y de sus atoramientos creativos. Van a la fuente, hallan lo que anda mal y sus carreras se disparan.
Los cienciólogos sabÃamos la verdad sobre la ritalina antes de que el mundo se enterara de que tal droga era dañina a costa de la vida de muchos niños.
Estamos alfabetizando, ayudando a que el planeta sea más ético, rehabilitando criminales, sacando gente de las drogas, denunciando abusos, y siempre lo logramos. No somos algo oculto, tenemos las puertas abiertas. Te pregunto: ¿cuándo fue la última vez que fallaste en ayudar? ¿Cuándo dejaste de hacer algo al respecto? ¿Por qué te molesta que a la gente le vaya bien con lo que cree?.
Muchas personas creen que si alguien mejora pone en peligro a los demás; ese es el razonamiento de muchos aberrados y la causa de que quieran atacar la cienciologÃa. El Dalai Lama dijo alguna vez: “El éxito de un amigo es una bendición para uno”. Y como resumirÃa Jorge Isaacs acerca de los vicios humanos: “El éxito no puede quedar impune”.
Cienciólogos somos muchos en el planeta. Es una de las páginas más visitadas en la red, es la religión de más amplio crecimiento en el planeta. Cada cinco segundos una persona en el mundo usa los conocimientos de la cienciologÃa para mejorar su vida. Está en todos los paÃses, está en todas partes.
Yo soy cienciólogo, muchos artistas lo somos y tenemos éxito en todas las áreas de la vida, en nuestra esencia, como seres espirituales responsables por nuestro entorno, por nuestras búsquedas. Asà que en cuestiones espirituales te hago esta pregunta: ¿hay un método para saber si una religión es falsa o verdadera? ¿Hay algo que indique que en cuestiones espirituales alguien está equivocado?.
Daniel, yo también hago parte de los derechos humanos, y asà como no te miro con la lupa con que tú me miras, por favor, basta, ya estuvo bueno, haz algo al respecto, busca problemas donde de verdad los haya.
Gracias, López.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Editorial - opinión
- Fecha de publicación
- 3 de marzo de 2006
- Autor
- ANDRÉS LÓPEZ FORERO
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