Carrera séptima dobla en contaminación a la Caracas

Carrera séptima dobla en contaminación a la Caracas

(EDICIÓN BOGOTÁ) (PÁGINA 1-14) Más de un millón y medio de personas que viven o trabajan en la carrera 7ª., entre las calles 35 y 90, respiran diariamente la gran tragedia ambiental de esta arteria: es una de las más contaminadas, en comparación con otras importantes vías de la ciudad.

11 de febrero de 2006, 05:00 am

La carrera 7a., por la que circulan a diario 4.969 buses, busetas, automóviles y hasta camiones, tiene una polución que dobla a la registrada por una avenida ‘vecina’ como la Caracas. Esta vía con ruta de TransMilenio, la recorren diariamente 3.269 vehículos.

Mientras en la carrera séptima la concentración de material particulado (hollín, polvo y humo expulsado de los carros) es de 49,65 microgramos por metro cúbico, en la avenida Caracas es de 24,64. Cuando en otro punto de la ciudad como la calle 200, en la Autopista Norte, donde el aire es más limpio, esa concentración es de 8,80 (ver gráfico).

Tales fueron los resultados de una medición de material particulado que se realizó entre septiembre y octubre del 2005.El trabajo fue hecho por la estudiante Mónica Espinosa, como tesis de grado para el departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad de Los Andes, y que fue coordinado por el ingeniero químico Néstor Rojas. Los puntos de medición fueron la séptima con calle 40 y la Caracas con calle 46.

Rojas, –hoy profesor asociado del departamento de ingeniería química de la Universidad Nacional– dijo que se midió el material particulado porque es el contaminante que excede más veces la norma en la capital. El límite en el promedio diario es de 50 microgramos por metro cúbico y en la séptima como en otras vías y zonas de la ciudad, ese nivel se ha superado en varias ocasiones.

Estudios de la Secretaría Distrital de Salud (SDS) muestran también que el incremento del material particulado en el aire está asociado con el aumento de las enfermedades respiratorias como gripas, bronquitis, neumonías y episodios de asma en menores de edad.

Pero comparada con otras vías de la ciudad, la 7a. tiene un agravante: está encajonada por las construcciones en gran parte de su trayecto y la población en esta arteria está más expuesta a padecer esos efectos de la polución.

“La contaminación sube obviamente en las horas pico, cuando más del 57 por ciento de los carros que la transitan son particulares y represan el flujo, y el 43 por ciento restante es transporte público movido con acpm o diesel”, afirmó el ex director del Departamento Administrativo del medio Ambiente (Dama), Manuel Felipe Olivera.

Agregó que el carro particular emite altos volúmenes de hidrocarburos que, según estudios del Banco Mundial, se han asociado con enfermedades como el cáncer. Y las partículas, que es el principal com-ponente de la combustión del diesel, es un disparador de los episodios de asma y las enfermedades respiratorias.

Olivera fue quien precisa-mente hizo hace seis años un estudio sobre la carrera 7ª., y encontró que el aire de la vía estaba tan ‘enfermo’ como ahora.

Carolina González, quien vive hace 21 años en una edificación con fachada hacia la séptima, manifestó que “en los últimos cinco años empeoró la calidad del aire en la séptima. Cuando la ando, siento que respiro humo negro del exhosto de los carros que se pega en la nariz. Los ojos se me ponen rojos y me arden”.

“Una mata normal que se siembre sobre la carrera 7a. es difícil que crezca”, sostuvola directora de Corposéptima, Consuelo Zapata.

En concepto del concejal peñalosista David Luna, la polución de la séptima se debe también a que es una de las vías más usadas por los buses viejos que no se han chatarrizado. “Ni la Secretaría de Tránsito y Transporte ni el Dama han controlado esta situación”.

Para Olivera, la saturación del tráfico en la 7a. y el desplazamiento de rutas por la operación de TransMilenio en la Caracas, ha incidido igualmente en que el alto tránsito y los problemas de contaminación estén trasladándose a vías alternas como las carre-ras 11 y 9, sobre todo en el norte de la ciudad.

No obstante los estudios y las alarmas sobre la contaminación que cae sobre la 7a.m, a ingenieros y organizaciones ambientalistas les sorprendió que el alcalde Luis Eduardo Garzón no tuviera en cuenta a la carrera séptima en el diagnóstico sobre las vías más contaminadas de la ciudad, y que presentó el Día sin carro. Y que tampoco haya medidas para controlar esa situación.

Quizas ello se deba, en buena parte, a que el Dama no dispone de unidades móviles para medir la calidad del aire en la carrera séptima. Y la estación que monitorea esa calidad en la calle 73 con carrera 9a., tampoco ha servido para que el Dama y el Tránsito controlen con medidas esa contaminación generada por los carros.

Un estudio ambiental de la carrera 7a. realizado en el 2003 por el ex director del Dama Manuel Felipe Olivera, encontró que esta vía tenía una “muy alta” densidad de rutas; la cruzaban 97. La carrera 11 era peor: tenía 106. Evaluó también que en la séptima las concentraciones de material particulado excedieron más de una vez los límites permitidos por las normas y la salud humana.

Entonces, se señaló que la “séptima estaba enferma” y que el transporte público era el principal emisor de partículas. Y que la contaminación muy poco descendía inclusive en el Día sin Carro.

De ahí que para Olivera, Rojas y expertos del sector, una medida que urge es importar o mejorar la la calidad del diesel que es uno de los mayores contaminantes y que usa el transporte público. Y, por ahora, que las autoridades cumplan realmente con la chatarrización de buses viejos.

4.969 Los vehículos que circulan diariamente por la carrera séptima, según un informe de la Secretaría de Tránsito y Transporte (STT), del 2004. Se distribuyen así: 3.975 automóviles (80 por ciento) , 944 buses (19 por ciento) y 65 camiones (1 por ciento)