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Preparar las loncheras para adultos y niños

Hablemos de loncheras. Sí, de las loncheras que usted llevará al trabajo, o le preparará a su compañero, o de las que llevarán sus hijos al colegio.

Y no es demasiado temprano para hacerlo: en su próximo mercado ya deberá comenzar a comprar los productos que serán incluidos en la merienda o que usted llevará para almorzar en el trabajo.

Y esto no se improvisa: comprar un poco a la “topa tolondra” es gastar más y disponer de menos variedad a la hora de organizar los almuerzos o las medias nueves.

De todos modos, lonchera implica trabajo: quizá levantarse más temprano, o preparar desde la víspera algunos alimentos, o simplemente programar lo que se incluirá durante los cinco (o seis) días en los que será necesario llevar alimentos.

Para muchos adultos, además, de manera especial para las mujeres, llevar su almuerzo acaba siendo muy práctico: se gasta menos, se come mejor, se puede variar de acuerdo con los antojos y gustos, y se evita andar buscando restaurantes o establecimientos en donde se haga posible comer a menos costo, rápido y, ojalá en lo posible, sabroso e higiénico. La limpieza no siempre es la norma general en los lugares de comidas rápidas.

Con otro aliciente adicional, que es bastante importante tanto para chicos como para grandes: se comen los alimentos más saludables, los que aportan nutrientes, los que permiten controlar la ganancia de peso (cuando no se quiere engordar), o los que llevan menos azúcares y grasas. Hoy, cuando la tendencia mundial es la de evitar y combatir el sobrepeso y la obesidad, estas son ventajas no despreciables.

Hagamos entonces un repaso a los alimentos que conviene llevar a diario, los que algunas veces se pueden incluir y los que francamente nunca deberían encontrar lugar en una lonchera.

Los que deberían siempre incluirse son: - Una proteína. Puede ser queso, huevos (a pesar de su mala fama en las loncheras, los huevos son un alimentos insustituible); jamón o salchichas (ambos ocasionales) o carnes frías; atún, pollo asado, horneado o sancochado.

- Verduras. La gama es inmensa, de manera especial para quienes gustan de comerlas. Algunas son más prácticas que otras. Por ejemplo, las arvejas, las habichuelas, el brócoli o los calabacines son siempre bienvenidos con lechuga, zanahoria y pepinos. Los tomates, en cambio, si duran mucho rato abiertos pueden perder frescura y soltar su líquido. La cebolla, si se ha picado con mucha anticipación, puede tomar olor muy fuerte.

Sin embargo, todas son igualmente saludables. A veces, para evitar inconvenientes o para que las verduras no se marchiten, se aconseja cortarlas en el momento en que se van a comer y también agregarles la vinagreta en el último momento.

- Leguminosas. Lentejas, garbanzos, fríjoles blancos o rojos cocinados y adobados con un poco de aceite y limón son una buena alternativa. Se les puede combinar con pimentones, champiñones, aceitunas.

- Harinas. Aquí también la gama es grande. Una ensalada preparada con pasta (conchas por ejemplo o tornillos), una ensalada con arroz, con papa cocinada, con maíz dulce, es otra forma de variar con preparaciones nutritivas y muy prácticas.

- Frutas. Es siempre más saludable llevar una fruta entera que preparada en jugo. Y también con las frutas se aconseja cortarlas cuando se van a consumir para que no pierdan su frescura y su sabor.

- ¿Una golosina? Igualmente la puede incluir siempre y cuando no tenga problemas de peso. Para los niños, una barra de chocolate es un excelente alimento. Para los adultos, el mismo chocolate pero semiamargo es también de grandes cualidades. Pero en golosinas o postres, el gusto prima. Más aún cuando no se sufre de colesterol ni de glicemia alta, la libertad es casi total.

- Lácteos. Nunca sobre un yogur, una tajada de queso, el postre como el arequipe preparado con leche, una bebida mezclada con preparados a base de chocolate o fresas o melocotones. Cuando a un niño no le agrada mucho la leche, estas son maneras de disfrazársela. El calcio que aportan los productos lácteos es indispensable a cualquier edad, aun para los adultos.

En la lonchera de grandes y pequeños juega la imaginación. Pero a ésta se le debe poner freno cuando se trata de evitar algunos productos que se suelen bautizar como comida chatarra, que solo aportan calorías sin nutrientes, y que abren las puertas a problemas futuros de salud. Entre ellos, la obesidad, la hipertensión, el colesterol alto. Todos tres antesala de infartos y accidentes cerebrales. Factores de riesgo todos tres, además, no solo para adultos sino también para niños.

En la lonchera de grandes y pequeños juega la imaginación. Pero a ésta se le debe poner freno cuando se trata de evitar algunos productos que se suelen bautizar como comida chatarra, que solo aportan calorías sin nutrientes, y que abren las puertas a problemas futuros de salud. Entre ellos, la obesidad, la hipertensión, el colesterol alto. Todos tres antesala de infartos y accidentes cerebrales. Factores de riesgo todos tres, además, no solo para adultos sino también para niños.

Así, en una lonchera no deberían encontrar lugar: - Los famosos paquetes. Papas fritas, chicharrones y demás preparados que son tan atractivos, tan sabrosos (¡desafortunadamente!)pero tan poco benéficos.

- Ningún alimento frito, ni siquiera si se ha preparado poco antes de salir de casa.

- Jugos de fruta preparados la víspera o con demasiadas horas de antelación.

Pueden fermentarse, sobre todo cuando se les agrega azúcar.

- Agregar de vez en cuando jamón y salchichas es permitido más no se debe abusar de ellos.

- Es prudente no llevar postres demasiado cremosos, sobre todo cuando no se dispone de nevera para guardarlos.

Publicación
portafolio.co
Sección
Información general
Fecha de publicación
25 de enero de 2006
Autor
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