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LA EXPROPIACIÓN ADMINISTRATIVA

Señor Director: El aspecto más desafortunado de la Constitución de 1991 es el que se refiere a la forma confusa, peligrosa y contradictoria como quedó redactado el Artículo 58 del Nuevo Estatuto Fundamental, especialmente en cuanto se refiere a la introducción en nuestro Derecho de la Expropiación por Vía Administrativa, institución innecesaria e inconveniente por las razones siguientes: 1o. Colombia ha tenido una larga tradición de respeto por la propiedad privada como eje fundamental del desarrollo económico y derecho natural del ser humano, limitado por el interés supremo de la comunidad en virtud del cual se ha permitido, en ciertos casos, la expropiación autorizada por sentencia judicial y previo el pago de una justa indemnización. Tal ha sido el criterio que rigió el tratamiento de la propiedad en todas nuestras constituciones, desde la de Cundinamarca de 1811 hasta la de Núñez y Caro de 1886 con todas sus reformas y adiciones, principios que además compartieron en líneas g

2o. La expropiación administrativa es, además, una institución peligrosa. En primer lugar, porque su aplicación podría dar lugar a arbitrariedades especialmente en los municipios más pequeños y alejados. Y segundo, porque como ya ocurrió en el lamentable episodio del abortado tratado de protección a las inversiones británicas en nuestro país, es ingenuo pretender que los inversionistas extranjeros no se preocuparán teniendo sobre sus cabezas tan funcional espada de Damocles.

3o. La redacción del artículo 58 de la Constitución es contradictoria e injusta; mantiene el principio de la expropiación mediante sentencia e indemnización previa, caso en el cual el propietario tiene la posibilidad de defenderse en un proceso judicial, y simultáneamente permite la expropiación por vía administrativa, en los casos que determine el legislador , circunstancia en la cual apenas tiene acción contenciosa posterior , es decir, no tiene posibilidad de defender su derecho antes del Acto Expropiatorio, lo que dará lugar a circunstancias de una aberrante injusticia, como será el caso del propietario expropiado administrativamente que logre luego una sentencia que declare la nulidad de lo actuado por el ejecutivo, y sin embargo quedará sin posibilidad ninguna de recuperar su propiedad si la obra proyectada ya se ejecutó.

Y qué pasará con el propietario expropiado cuando la obra que sirvió de pretexto al acto administrativo nunca se ejecute? Es más: La norma comentada habla de indemnización cuando la expropiación se realiza por sentencia judicial, y de precio si es administrativa. Como indemnización y precio son jurídicamente conceptos distintos, la Constitución ha consagrado un tratamiento inequitativo para el particular expropiado administrativamente.

Las razones anteriores me llevaron, en mi intensa campaña como candidato al Senado de la República, a proponer la reforma del artículo 58 de la Constitución. Por doquier recibí la adhesión entusiasta de propietarios, grandes, medianos y pequeños. Cumplí mi promesa apenas el Congreso inició sus sesiones en el mes de diciembre de 1991, mas la oposición del Gobierno, del oficialismo liberal, y de la izquierda, derrotaron mi propuesta en la Comisión Primera del Senado.

Posteriormente, el senador Julio César Turbay, presentó un proyecto de ley, que pretende reglamentar la expropiación administrativa, el cual recibió ponencia favorable del senador Santofimio Botero. Tuve el honor de ser el único senador que en la Comisión Primera votó en contra de tal iniciativa, de lo cual puedo legítimamente sentirme orgulloso porque, como escribió alguien quien no es capaz de estar solo no merece estar acompañado .

Aunque los hechos posteriores me han dado la razón, no ha sido característica de mi vida pública cobrar mis aciertos a mis contradictores. Empero, como la Constitución ha levantado una talanquera que impedirá en el futuro la obtención de acuerdos bilaterales de inversión extranjera en el país y no podemos, por otra parte, dejar el derecho de propiedad al vaivén de los caprichos de los funcionarios de turno, he solicitado a los senadores de la Nueva Fuerza Democrática que presenten de nuevo el Proyecto de Reforma del Art. 58 con la esperanza de que esta vez mis circunstanciales opositores entiendan que los intereses nacionales están por encima de transitorias y pequeñas conveniencias electorales.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Opinión
Fecha de publicación
7 de agosto de 1993
Autor
Andrés Pastrana Arango

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