Los locales comerciales no se venden, se arriendan

Los locales comerciales no se venden, se arriendan

(EDICION BOGOTA) El 2005 fue el año de la inauguración, construcción, proyección y ampliación de centros comerciales. Solo en Bogotá y su zona de influencia se conformaron más de 30 lo que ratifica, definitivamente, una interesante dinámica.

21 de enero de 2006, 05:00 am

Se edificaron desde los pequeños hasta los gigantes formatos a lo largo y ancho de la ciudad , sin importar el estrato socioeconómico ni el sector.

Con tanto cemento, ladrillo y varilla que va y viene en el estrato tres, es claro que se ha superado el paradigma de que únicamente se construía para los ‘pudientes’.

Las grandes masas de gente que mueven pequeños capitales han llegado a estos proyectos, incluyendo los grandes supermercados y almacenes de cadena.

Parece que la metrópoli ya no necesita el empujón del Distrito o de la Nación para construirlos y, de esa forma, consolidar zonas residenciales con el fin de redensificar la capital.

Los fenómenos del crecimiento y la urbanización en Bogotá han sido positivos y negativos para el sector constructor, para los comerciantes y claro, también para las inmobiliarias.

Muchas empresas siguen edificando centros comerciales con el único propósito de venderlos y dejarlos a la deriva y la suerte de sus compradores.

Ha sido tan reiterativo y tan poco prospectivo y analizado que muchos compradores han perdido muchísimo dinero porque las expectativas eran solo eso, expectativas.

Por esta razón, varios de los centros que han sido inaugurados se han convertido – luego de unos pocos meses al servicio del público– en lugares de comercio vecinal cuando su ubicación es netamente metropolitana.

Y llama la atención, adicionalmente, que varios de los locales tienen en sus vit rinas hasta cuatro carteleras de diferentes inmobiliarias que los rentan o venden, y –definitivamente– cuando hay más gente, más gente se aglomera, pero cuando no, sólo el frío y el vacío es lo que prevalece.

La figura del alquiler Ante esto, muchos empresarios han cambiado su filosofía y en algunos han optado por ofrecer los locales en renta. Lo que surge de esta decisión redunda en la exclusividad y la categoría que quieran preservar los socios, pues todo pasa por el mercado del good will.

Por otra parte, a vuelo de pájaro se puede ver por la ‘ciudad de todos’ la consolidación de corredores donde se mezclan los nuevos centros comerciales con los ya establecidos.

A estos se suman los que están en proyección y, claro, aquellos en proceso de construcción, en sus diferentes formatos y tamaños (ver recuadro con la descripción de algunos sectores).

* Ingeniero catastral, investigador de Colliers International.

CAMBIOS EN LAS TENDENCIAS Muchos nuevos proyectos parecieran ser el sufragio para otros o una inyección letal para que el destino original desaparezca y se conviertan en un centro de negocios o de oficinas. Estos resultados deben ser una moraleja.

Para emprender un proyecto se deben tener en cuenta investigaciones y una planeación prospectiva y mancomunada. Lo cierto es que el 2006 seguirá siendo un año de inauguraciones, tal vez no como en el 2004 y en el 2005, pero las sorpresas pueden venir y los lotes de engorde o la reestructuración arquitectónica de algunos lugares por fin puedan tener un destino pensado para todos los clientes. Y hay que estar atentos porque la globalización, sumada al TLC, impulsarán decisiones en el mercado de la construcción y, por lo tanto, en el consumo, la moda, la cultura y el esparcimiento.

MOVIMIENTO EN ALGUNOS SECTORES A continuación se destacan algunas zonas de Bogotá a las que han llegado varios centros comerciales. Por ejemplo, en el corredor de la Calle 140 el metro cuadrado de renta oscila entre 23.000 y 174.000 pesos, y en el de la Calle 147 se ofrece entre 17.500 y 60.000 pesos. Esta es apenas una muestra de una dinámica compuesta por trece de estas obras, de las cuales dos son nuevas.

I gual sucede en la diagonal imaginaria de la Zona Rosa, donde los precios oscilan entre 168.000 y 272.000 pesos por metro cuadrado. Allí, se mezclan la ampliación del Andino, consolidado hace un par de años, el relativamente nuevo Atlantis y El Retiro, recién inaugurado. Pero como todo tiene sus pros y contras es importante preguntarse si todos estos colosos, fruto de la ‘urbanología’ moderna, seguirán consolidando su éxito por estrategias como los múltiplex, los supermercados ancla, la variedad de destinos comerciales y de entretenimiento y las grandes marcas extranjeras.

Un estudio que Colliers International realizó durante el 2005 arrojó conclusiones importantes que enseñan que estas estrategias no conducen siempre al éxito y, más bien, aceleran un destino preocupante para inversionistas. Por eso hay que tomar medidas para asumir los retos (ver recuadro ‘Cambio en tendencias’).