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LA CONTAMINACIÓN TIENE SU BAHÍA
El de Buenaventura no solo es el primer puerto sobre el Pacífico. Allí, las diversas especies marinas comparten su hábitat con los residuos industriales, residenciales, orgánicos e inorgánicos que se generan en este municipio.
De acuerdo con un estudio realizado por la unidad de Gestión Ambiental del Instituto Nacional de Recursos Renovables y del Ambiente (Inderena), el municipio, los tres ríos que confluyen a esa costa, la empresa privada, la industria pesquera y maderera, y Puertos de Colombia son los principales contaminantes de la bahía.
La investigación señala que la falta de tratamiento de las aguas que corren por Buenaventura contamina altamente las aguas de la costa.
El ingeniero ambiental Jorge Enrique Tovar, jefe de la unidad de Saneamiento, asegura que ninguno de los tres alcaldes populares han puesto la suficiente voluntad política para adelantar alguna gestión al respecto.
Además, las 400 toneladas diarias de basura generadas en el puerto son un factor de contaminación latente. Ello se evidencia cuando barrios como La Playita, Lleras y otros cercanos a la costa, están construidos sobre residuos de todo tipo.
A ese respecto, el secretario de Gobierno Claret Perea, afirma que se adelanta la construcción de un relleno sanitario con el que se aspira a tratar adecuadamente los desechos.
Estará localizado en la vereda Sitronella, sobre la vía a Cali. Con relación a los afluentes que caen a la costa bonaverense, la investigación indica que los ríos Raposo, Anchicayá y Dagua traen consigo limos, arcillas y todo tipo de material vegetal, dada la tala indiscriminada que se presenta en las cuencas de estos.
Como consecuencia, se presenta una alta sedimentación en la bahía en vista que la luz solar no alcanza a penetrar evitando la fotosíntesis. Pero la industria pesquera no se queda atrás.
Ninguna de las 30 que laboran en Buenaventura, hacen el tratamiento adecuado de los vertimentos. La mayoría de ellas lanzan al mar las aguas ensangrentadas, producto del trabajo que realizan con las especies marinas, dice Tovar.
La maderera es una industria que también participa en la contaminación a la bahía, porque la corteza de los árboles que no es utilizada, se vierte al agua y allí se descascara y -con el paso del tiempo- se pudre. Al ocurrir eso, se liberan unas sustancias contaminantes llamadas taninos. El descargue de productos como la lenteja, el trigo y maíz que contienen residuos de pesticidas y fungicidas para prevenir las plagas, no cumplen las normas técnicas. El ingeniero Tovar dice que la contaminación de la bahía se presenta, incluso, durante el lavado de las embarcaciones porque los residuos que yacen sobre la superficie de estas, caen al agua. De ahí que se considere que Colpuertos es culpable del 40 por ciento de la contaminación de la bahía de Buenaventura . Además, los equipos con los que se descargan las 30 mil toneladas mensuales de fertilizantes son obsoletos, y eso permite la caida de gran cantidad de estos al agua. Esto se convierte en alto riesgo para la vida marina en tanto que estos abonos traen consigo estaño que es un metal pesado y peligroso para los peces. En este sentido, Ramiro Prado, jefe de Seguridad Industrial de Colpuertos admite que los ocho supervisores encargados de estas labores son insuficientes para vigilar las actividades de las 10 embarcaciones que normalamente atracan en el muelle. Añade que a raiz de la poca capacidad que tiene Colpuertos, el control ideal no se puede ejercer.
Al tiempo, el presidente del Cabildo Verde del municipio, Héctor Nazario Rentería, hizo un enérgico llamado a Colpuertos porque la contaminación en el lugar se debe al mal manejo de las sustancias peligrosas. El mercurio, peligro latente Los estudios mostraron que el principal sedimento en el fondo de la bahía es el mercurio en forma orgánica.
Esto representa un alto riesgo para la población marina y por ende a la población que consume el producto.
En primera instancia, está la proliferación de bacterias depositadas en las heces humanas que superan hasta mil veces los límites permitidos.
Adicionalmente, el flujo de las aguas dulces de los tres afluentes fluviales le resta salinidad a las aguas de la bahía. Este proceso hace que las bacterias transformen el mercurio en materia orgánica.
Aquí surge el peligro, porque este elemento se introduce en el tejido adiposo de los moluscos, las almejas, las jaibas, los cangrejos y demás especies de peces apareciendo, con el transcurso del tiempo, el mal de Minamata.
Este consiste en las consecuencias que trae consigo el consumo permanente de productos contaminados por el mercurio. Las principales enfermedades a la que están expuestos los consumidores de estas especies son: las malformaciones físicas (teratogénesis), nacimiento de criaturas deformes (mutagénesis) y el cáncer en la piel y huesos (carcinogénesis).
La ceguera y la locura integran este cuadro de riesgos. Una especie con la que se trabajó en la investigación de la Unidad de Saneamiento Ambiental del Inderena, fueron los bivalvos.
Los límites permisibles de mercurio orgánico -o metil mercurio- en estos peces es de 0,1 parte por millón. Pero para sorpresa de los investigadores, las muestras recogidas encontraron que estos bivalvos tenían dos partes por millón de metil mercurio. Con base en investigaciones de los expertos, el mal Minamata surge al promediar los 20 años de consumo de especies contamiandas. Trabajo minucioso La investigación hecha en Buenaventura forma parte del convenio con la Comisión Permanente del Pacífico Sur, conformada por Colombia, Perú, Panamá, Ecuador y Chile.
Esta, que se inició en 1985 debió pararse hace dos años porque los recursos se agotaron. De ahí que no existan cifras globales de la cantidad de desechos que se vierten a las aguas de la bahía.
La idea inicial era investigar lo que ocurría en materia de contaminación en los puertos de Tumaco y Buenaventura. Finalmente, los estudios se concentraron en este último.
Pero no todo es negativo porque a pesar del crítico problema que se presenta en la bahía, los 250 mil habitantes del puerto cuentan en la empresa privada a un sector que implementa un plan de manejo de contingencias ambientales.
De esta forma se da aplicación al Decreto 1594 de 1984 que ordena la implementación de medidas que protegen el medio ambiente. En este caso se encuentran una empresa procesadora de harina de pescado y otra productora de gaseosas que hacen mantenimiento de las aguas residuales. Ardua labor Tres días a la semana, dos inspectores de la Capitanía de Puerto y otros dos del Inderena se encargan de vigilar que las embarcaciones que utilizan la bahía no tiren desechos contaminantes a las aguas.
Según el capitán Ernesto Hernández Palomino, esta labor produjo la sanción a varios propietarios de barcos. Esta sanción es pecuniaria, es decir que deben pagar una cantidad de dinero que oscila entre cinco y mil salarios mínimos, dinero que recaudó la administración de impuestos.
Agregó Hernández, que el trabajo es arduo dado el alto número de embarcaciones que se benefician del muelle. Se reúnen allí, 10 de alto bordo o de línea internacional, 60 buques de cabotaje que prestan servicio a los puertos más pequeños y 160 con las que se realizan labores de pesca Indicó que el mayor riesgo de contaminación se produce cuando se reparan los motores o al momento de cambiar aceite. Sin embargo, no solo los buques contaminan la bahía, porque todas las aguas negras del municipio son vertidas al mar, así como la mayor parte de las basuras y desechos generados en el puerto . Entre tanto, las autoridades portuarias no cesan su llamado para el cuidado de la bahía.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Otros
- Fecha de publicación
- 16 de enero de 1993
- Autor
- Carlos Humberto Jiménez y Heriberto Cárdenas
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