CIEN AÑOS DEL NEGOCIO CON SABOR A BANANO

CIEN AÑOS DEL NEGOCIO CON SABOR A BANANO

Aún en las tardes de sopor de esta población caribeña, muchos recurren a la memoria de los patriarcas para que les cuenten lo que saben de ese día histórico, de hace un siglo, cuando se hizo el primer embarque de banano con fines comerciales hacia Estados Unidos. Fue un 24 de octubre, según algunos. Los más informados aseguran incluso que fue en la nave Claribel , que partió del puerto de Santa Marta rumbo a Nueva Orleans.

9 de noviembre de 1991, 05:00 am

Los precursores habían despachado ya cinco mil racimos en 1889. Pero solo con Claribel empezó el boom: en 1891 se exportaron 45 mil racimos; en 1900, 275 mil; en 1915, 6,5 millones y en 1929, 10,3 millones. Colombia era en ese año el tercer productor mundial.

En la última década del siglo pasado, el banano procedía exclusivamente de Riofrío, donde la fruta empezó a cultivarse en 1880. En esta misma región, en 1892, Minor Cooper Keith compró 6.100 hectáreas, con las cuales fundó la empresa Colombian Land Company.

Más tarde, en 1899, Cooper se asociaría con otros estadounidenses para crear la United Fruit Company, empresa que llegó a tener 41 plantaciones con sesenta mil hectáreas y un control total sobre las actividades de la Zona Bananera, mediante diversos mecanismos, algunos de ellos denunciados como violatorios de la soberanía nacional.

La actividad para el cultivo que se desplegó entonces llegó a modificar el curso de los ríos, acabó con los bosques, trastocó todo el régimen de propiedad sobre las tierras, disparó los niveles de crecimiento de la población con la llegada de inmigrantes, venidos del exterior y de otras zonas del país, e introdujo los inventos.

En fin, como dice en Cien años de soledad: Remedios, la bella, fue la única que permaneció inmune a la peste del banano .

La United llegó a disponer de la voluntad de las autoridades locales y de una gran influencia en las nacionales. En casi un siglo se comió las verdes y las maduras, soportó la recesión del 29 y el 30 en Estados Unidos, las guerras y otros factores adversos en Colombia y el resto del mundo, hasta cuando suspendió actividades en 1962.

Luego regresó, a principios de los 80, e inició un proceso de expansión, pero ahora con la dura competencia de los colombianos.

La salida de la United afectó severamente la Zona. En 1965, existían 19.800 hectáreas; en 1969, solo 7.860 y en 1986 quedaban apenas unas cuatro mil.

Hoy, ya no es tan importante. El hallazgo de variedades más resistentes y el aumento de la demanda, entre otros factores, han hecho variar significativamente la situación.

Actualmente, la Zona Bananera alcanza una extensión de 46.000 hectáreas, de las cuales 14.000 están cultivadas y 11.000, en producción. Se vive otra vez una etapa de expansión de los cultivos, pero en un ambiente en que las relaciones entre las comercializadoras extranjeras, sus trabajadores y los productores particulares que les venden el banano son totalmente distintas.

Gran parte de la comercialización internacional del banano está en manos de colombianos. Además de la United (por intermedio de su filial, Compañía Frutera de Sevilla), exportan la Standard Fruit Company (a través de Técnicas Baltime de Colombia S.A.), que se estableció en octubre de 1976; la Compañía Bananera del Magdalena, desde marzo de 1976, y Exportaciones del Caribe (Expocaribe), desde 1987.

Después de cien años de historia bananera, alrededor de la United o sus filiales y asociados hay en la Zona todo un conjunto de sentimientos, a favor o en contra, que la ligan con casi toda población.

En Barranquilla, Santa Marta, Ciénaga y, en general, en toda la Costa, hay quienes recuerdan a la compañía con nostalgia. Antonio Carrillo Cantillo, por ejemplo, quien nació en Ciénaga en 1921 y fue trabajador de las fincas Paulina y Macondo, en Guacamayal, en la década de los 50, dice que la mejor época de su vida fue cuando estaba con la compañía.

Entonces, recuerda nostálgico, no tenía problemas para alimentar y educar a sus hijos. Había ambulancias y hospitales, lugares para la recreación y comisariato con buenos precios. Todo eso se acabó cuando la Compañía Frutera de Sevilla se fue en el 62.

Pero, tal vez, el más recordado de los episodios relacionados con la United fue el sucedido el 6 de diciembre de 1928, cuando hubo una feroz represión oficial a la huelga de ese año, que contribuyó a la caída del conservatismo y el ascenso del Partido Liberal a la Presidencia. Adicionalmente, esa huelga sirvió para que los gobiernos liberales replantearan sus relaciones con las multinacionales y para que se modificaran las leyes laborales.

Antes hubo huelga en la Zona en los años de 1910 (en el ferrocarril), 1917, 1922 y 1924. La del 28 se originó por varios motivos: el auge de la izquierda colombiana, la inconformidad de los comerciantes por las prácticas de la compañía de pagar con vales y no con dinero, las secuelas de un desastre natural en 1927, que destruyó numerosas plantaciones, situación que se agravó por la posición insolidaria de la compañía con los productores afectados; el desconocimiento que había de las leyes colombianas y la discriminación contra los nacionales.

Además, la United se alió con los ricos conservadores de Santa Marta en contra de un emergente liberalismo, que era mayoría en Ciénaga y Aracataca.

En ese ambiente fue presentado el pliego de peticiones, que entre otros puntos contemplaba la supresión de los vales, el reconocimiento de prestaciones sociales, la indemnización por muerte y accidente de trabajo y el aumento de salarios. Los beneficios estaban destinados a unos treinta mil bananeros, que procedían de todo el país, pero especialmente de la Costa.

Como la United se negó a admitir el pliego, alegando que no tenía trabajadores pues estos lo eran a destajo, los comités de huelga la votaron y la iniaciaron el 12 de noviembre. Y el 6 de diciembre, ante una concentración, se produjo la llamada Masacre de las Bananeras. Ciénaga mira hacia los puertos Pocos municipios tienen un futuro promisorio como Ciénaga. Además de la bonanza bananera, puede convertirse en la primera o la segunda zona portuaria de Colombia para las exportaciones de carbón, en momentos en que es posible legalmente obtener beneficios por esta actividad en su suelo, a través de regalías.

El Gobierno acaba de otorgarle a la multinacional Drummond una concesión para construir el puerto por donde saldrán los carbones de La Loma (Cesar) y la Alcaldía estudia dos solicitudes: una de Carbones de los Andes (Carboandes) y otra de Carbones del Caribe (Carbocaribe).

Para obtener el permiso, Drummond se comprometió con las autoridades locales a otorgarles tratamiento preferencial a los nativos, pagar salarios superiores al mínimo y conservar el ambiente, entre otros puntos.

El guineo es exportado por el puerto samario por las comercializadoras extranjeras Compañía Frutera de Sevilla (filial de la United Fruit Company, que sembró por primera vez en la zona a finales del siglo pasado) y Técnica Baltime, y por las colombianas Expocaribe (filial de Uniban), Bananeras de Colombia (Banacol) y Productora de Bananos (Proban).

Entre la Frutera de Sevilla, Baltime y Expocaribe se distribuyen del ochenta al noventa por ciento de la producción. Expocaribe duplicaría en tres años sus ventas actuales, que son de unos 5.5 millones de cajas al año. En conjunto, la zona embarcará unas 21 millones de cajas este año, que tienen un precio en el mercado internacional de 4.20 dólares por caja.

Existe una sexta comercializadora, Banamar, que les compra a los productores medianos y exporta a través de la Frutera de Sevilla.