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Que no le metan gato por liebre

Si bien es un momento ideal para comprar carros usados en muy buen estado –dadas las condiciones del mercado, y si se toma como excusa esta temporada de regalos–, no falta quien le quiera vender un carro bueno en apariencia, pero ‘envenenado’ por dentro.

Andrés Jaramillo, gerente de Colserauto, un taller especializado en diagnóstico para automotores, dice que existen varios trucos para saber identificar el estado real de un carro, incluso apenas entra al taller. Por ejemplo, asegura que “en las camionetas, basta con mirar por debajo, en la zona del tubo de escape cercana al motor, para saber si el carro ha sido muy usado en trocha o en el barro”.

Como es natural, un carro con un recorrido amplio en trocha y en terreno destapado probablemente esté más desajustado y expuesto a podrirse que uno que se use solo en la ciudad.

Ojo con las ‘gangas’ En el mercado del usado existen buenas gangas, pero también personas que ‘disfrazan’ el carro para venderlo con mayor facilidad. Eduardo Huertas, quien vende y compra automóviles usados mediante avisos clasificados en el periódico, pode “tener cuidado porque el cuenta kilómetros, la compresión del motor y otros elementos son fácilmente manipulables”.

Huertas agrega que “en Bogotá existen sitios especializados en redibujar el labrado de las llantas, lo cual las deja nuevas en apariencia, pero son un peligro en carretera, pues por lo delgadas se pueden recalentar y estallar, y tal situación aumenta el riesgo de accidentes graves”.

Por su parte, José Clopatofsky, director de la revista Motor, una publicación que es guía obligada para los compradores y los vendedores de carros usados, comenta: “Siempre he dicho que lo que menos importa de un carro usado es la mecánica, pues esas son piezas que se cambian por nuevas y queda listo. El mismo motor se renueva en una semana. En cambio, una cabina o un chasís estrellado, torcido, podrido, mal latoneado, etc., es básicamente irrecuperable”.

Y añade: “En lo referente a precios, el comprador potencial debe dudar mucho cuando estén más baratos de lo que dice Motor. Si piden más, que lo demuestren con los accesorios y el estado del vehículo. Pero ir por debajo del mercado no es normal, salvo en casos de carros que son un encarte para cualquiera”.

Hay que tener en cuenta las consideraciones anteriores en cuanto a los precios y el estado del vehículo y, adicionalmente, seguir las siguientes recomendaciones para que compruebe por sí mismo el estado mecánico y de latonería y pintura, así no sea un experto.

Recuerde que nunca sobra llevar a una persona de confianza que lo asesore, como tampoco está de más hacer que un taller especializado realice el peritaje de rigor.

El kilometraje Seleccione muy bien el modelo que va a comprar. Tenga en cuenta el kilometraje y el tiempo de servicio. Por cada año de uso se recorren 20 mil kilómetros en promedio, aunque no es bueno confiarse demasiado; así que verifique el desgaste del timón, los estribos y sus protectores, y revise el estado de la tapicería para tener una idea del uso que ha tenido el carro.

Latas y pintura Recuerde que los vehículos son fácilmente ‘maquillables’. Con el fin de ocultar piezas con corrosión o deterioro en la pintura, algunos vendedores recurren a la pintura del vehículo al menor costo posible.

Lo anterior significa que solicitan un ‘baño de María’, que consiste en masillar las partes afectadas por la oxidación con materiales de gran poder de relleno (como el popular ‘hueso duro’) y aplican un tipo de pintura de acabado con baja viscosidad y baja calidad.

Lo anterior se puede prevenir teniendo en cuenta que la pintura monocapa o plana debe tener un espesor de entre 80 y 160 micrones (un micrón o micra es la millonésima parte de un metro).

Para las pinturas bicapa –como la metalizada o la perlada– el espesor debe encontrarse entre 80 y 190 micras. Tales espesores se pueden medir en centros especializados en peritajes para vehículos, aunque el tacto y el ojo aguzados pueden notar la diferencia.

Los lubricantes El aceite o lubricante de la caja de cambios y la transmisión (conocido comúnmente como ‘valvulina’) es mezclado con materiales pastosos con el fin de evitar sonidos agudos tales como la ‘rumbadera’ entre sus engranajes, cuando estos ya han cumplido su ciclo de trabajo.

Busque una forma de ver que dicho lubricante esté en buen estado de viscosidad y ponga atención a los ruidos de la transmisión durante la prueba de manejo.

La tornillería Tenga en cuenta el estado de la tornillería de sujeción de la tapa de válvulas y de la culata del motor. Dichos elementos no deben presentar rebordes ni desgastes exagerados, pues ello es muestra de desarmes y reparaciones frecuentes. El mismo procedimiento se aplica a los tornillos, pernos y tuercas del resto del vehículo.

Carrocería y soldaduras En un choque fuerte o volcamiento del vehículo, generalmente la reparación requiere la sustitución parcial de piezas estructurales de la carrocería.

En tales casos, lo que se debe comprobar visualmente son las uniones soldadas y la calidad en los acabados; para esto se debe desprender el empaque del contorno de alojamiento de las puertas y los parales, para así detectar defectos en la soldadura aplicada.

Hay que recordar que la soldadura de fábrica es por puntos de resistencia; así, los procesos de unión deben como mínimo presentar la misma apariencia con soldadura a tapón, mediante la utilización de un soldador Mig (Metal In Gap).

Una soldadura bien aplicada da como resultado la impresión de un círculo de aproximadamente siete milímetros de diámetro y una distancia entre los centros de los puntos de soldadura de 25 a 30 mm.

Las llantas De acuerdo con el kilometraje, verifique las llantas. Si están todas nuevas, quiere decir que el carro ha recorrido más de 80 mil kilómetros; si todas son de diferente marca, significa que el uso ha sido extremo y no se ha cambiado un juego completo. En un centro de diagnóstico le indican el porcentaje exacto de desgaste de los neumáticos.

Los pedales Compruebe que los pedales tengan labrado. Si el del embrague está muy desgastado, hace pensar que el conductor no quitaba el pie de allí –así sólo fuera para ‘descansar’– y eso acelera el desgaste del sistema de embrague o ‘clutch’ (sobre todo, el deterioro del disco).

Las bujías Las bujías deben ser de la misma marca y del mismo juego. Si son diferentes, es señal de descuido y mal mantenimiento. Si usted tiene conocimientos de mecánica, revise la tonalidad y el desgaste de la punta de los electrodos de las bujías.

Un color ladrillo y una apariencia limpia son indicadores de que la carburación es adecuada; por el contrario, unos electrodos con carbón o aceite son señal de que el carro está ‘pasando’ aceite o que tiene problemas de otro tipo.

** PARA TENER EN CUENTA - Los vehículos son simétricos, por lo tanto se deben comparar los dos lados de la carrocería. Hay que trazar una línea imaginaria por el centro del carro, de atrás hacia delante. Es de gran ayuda mirar el automotor para verificar que todo esté de acuerdo con las características originales.

Adicionalmente, el hecho que un carro haya sido estrellado no significa que sea una mala opción de compra, pues en muchos talleres cumplen con los estándares de calidad que exigen los fabricantes.

- Trate de ver el vehículo por debajo. Allí se observa la clase de trabajo que prestaba y el terreno por el que transitaba. Utilice una lámpara para facilitar la apreciación. Las capas de barro seco que se pegan al exosto son señal de que el carro se usaba fuera del asfalto.

- Busque la ayuda de un experto que cuente con las herramientas necesarias para realizar dichas verificaciones. Existen compañías dedicadas a este tipo de peritajes.

- Haga una prueba de ruta temprano en la mañana y deje que el primero que maneje sea el vendedor; identifique ruidos o desajustes, si los hay, y luego tome el volante y sienta por sí mismo el comportamiento del vehículo.

- Pida una prueba de motor, fugas o compresión. Es más recomendable la prueba de fugas, aunque más complicada pues la de compresión es fácilmente manipulable, si se aplica un aceite más espeso.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Vehículos
Fecha de publicación
17 de diciembre de 2005
Autor
MAURICIO ROMERO

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