ECUADOR, EL PRIMER ESCALÓN HACIA EL MUNDIAL

ECUADOR, EL PRIMER ESCALÓN HACIA EL MUNDIAL

Un chanfle de Adriano en la ejecución de un tiro libre le entregó la victoria a Brasil sobre Paraguay 1-0 y, de paso, colocó a Ecuador en un cuadrangular final del Juventud de América por primera vez en su historia. Este Adriano, de caminar lento, pausado en su estilo, que da la sensación de pereza, revive en los brasileños ese poder y el riesgo que suponen los tiros de pelota quieta. Y con esta maestría, a los 42 minutos de la etapa final, acabó con la suspicacia que rondaba en el Atanasio Girardot , en donde todo parecía arreglado de antemano para la clasificación de Paraguay.

24 de agosto de 1992, 04:00 am

Ecuador, que había ganado en el preliminar por 4-1 y colocaba su corazón en la justicia del fútbol, fue contundente frente a Bolivia, con demolición desde los primeros minutos, para despejar dudas sobre su potencial. Y forzaba a los paraguayos a conseguir por lo menos un empate ante Brasil en el juego de fondo.

Y si de merecimientos se trataba, pues Paraguay realmente hizo muy poco para alcanzar con justicia el tiquete al cuadrangular final.

Hasta fue una afrenta para el público ver la llamada garra paraguaya agazapada, tristemente arrinconada contra su arquero Aceval para no permitir agoles. Colocó cuatro defensas dispuestos a apelar a la falta para no permitir el paso de Tomy (remplazo del grandote Magrao) y de Cate (un punterito hábil de dribling sobre la raya).

Dispuso de otra línea de cuatro para impedir el toque o la pared entre Adriano y Yan, o para escalonar el desdoblamiento de los laterales Andre Luiz y Wagner.

Simplemente dejó a Esteche para perseguir a Marcelino, quien tiene tendencia a sorprender en proyección y sacrificó a René Fleitas como único hombre en punta.

Así, con ese esquema y con la clara intención de no pasar de la media cancha, jugó Paraguay, que jamás iba llegar a inquietar al gigante Dida.

Brasil tocó y tocó, cambió de frente, se aguantó la violencia paraguaya del primer cuarto de hora, ensayó en la media distancia, dispuso de algunos centros, pero igual parecía resignado a la suerte del marcador en blanco, porque ellos, realmente, eran los menos indicados para apretar el acelerador a fondo si ya habían clasificado desde el viernes.

Pero el fútbol no se queda con nada en su archivo. Al final, este famoso negocio de salir por un empate es castigado con goles como estos que le cambian la historia a una selección a un certamen.

Es sintomático: equipo que sale a empatar termina renegando y amargado al final por un autogol, una pena máxima, o un golazo como el del brasileño Adriano.

Ecuador, que definitivamente es un rival mucho más complicado que Paraguay en una final, se la jugó toda y goleó.

Anotó por Marcos Caicedo a los tres minutos. Franklin marcó a los 13, Jhipson Torres a los 36 e Iván Hurtado a los tres del complemento, este de pena máxima. Bolivia descontó a los 45 del complemento por Jaime Moreno, en lo que fue su único tanto en el campeonato.

Con los dos puntos y una diferencia de más uno a su favor, se fue para la tribuna a esperar que Brasil venciera por la mínima diferencia a los paraguayos. Debió sufrir estoicamente 87 minutos para, con el golazo de Adriano, poder celebrar.

Brasil alineó con Dida; Andre Luiz, Argel, Juárez, Wagner; Adriano, Pereira, Marcelino y Yan (Rodrigo); Tomy y Cate. Paraguay con Aceval; Burgos, Barrios, Escobar (expulsado) y Pichinini; Ferrer, Enciso (expulsado), Esteche, Ortiz y Luraghi (Caniza); Fleitas (Espínola).

Ecuador con Borja; Moreno, Anangono, Torres y Hurtado; Yáñez Echavarría, De la Cruz y Delgado; Jaén y Caicedo (Matheus).

Bolivia con Ludueña; Guzmán, Narváez, Flórez y Villegas; Quiroz, Laverdy, Triviera y Sab Sandy; Vaca y Moreno.