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QUÉ ES DISTANASIA

Le puede interesar. Tarde o temprano se encontrará usted tendido en una clínica u hospital y entonces le ayudará haber leído esta columna. La eutanasia existe desde tiempo inmemorial. Consiste en adelantar activamente la muerte de un paciente, cuando sus achaques y dolores le hacen absurda la vida. Se cree erróneamente que con ello se le hace un acto de piedad. No lo entendió así el gran Hipócrates, quien juró a Dios no practicar tan falsa piedad.

La distanasia es el procedimiento contrario: prolongar artificialmente el proceso de morir. En Colombia los médicos y hospitales se sienten inclinados a practicar con sus pacientes la distanasia, de ordinario por petición de los familiares.

En siglos pasados no se conoció la distanasia, porque había menos ancianos y porque no se conocía la tecnología médica moderna, que hace posible prolongar la muerte por días, meses y aun años. Es criatura típica del siglo XX.

Es curioso, pero la voz distanasia ya se encuentra en el Diccionario de Raíces Griegas y Latinas del médico antioqueño Tomás Cadavid Restrepo, publicado en 1942. Allí se lee: Distanasia: muerte lenta con dolores agudos . El Instituto Colombiano de Estudios Bioéticos la definió como La prolongación del proceso de morir de un paciente terminal mediante el recurso de medios artificiales .

En cierto sentido se podría decir que todo tratamiento médico es distanásico, ya que tiende a conservar la vida y alejar la muerte por medios artificiales. De hecho la esperanza de vida, o bien, la duración de ésta, se ha duplicado en este siglo. La diferencia consiste en que la distanasia considera al paciente en estado terminal (desahuciado), aspecto que no tiene en cuenta todo tratamiento médico.

Suele, pues, restringirse el vocablo distanasia a las técnicas médicas y procedimientos destinados a mantener en vida al paciente cuando no existe esperanza de sobrevivir, en una situación extrema, con pésima calidad de vida, y con frecuencia, contra su voluntad y la de sus parientes.

No hay derecho! Tal forma de morir es indigna del ser humano, así pase sus últimos días en la mejor clínica de la ciudad, rodeado de médicos y enfermeras, en número absurdo e innecesario, como en el caso del general Franco, en 1975, caso típico de distanasia, con la que 34 médicos lograron alargarle unos meses la vida, o más exactamente, demorarle la muerte. Horror! La dignidad de un ser humano no se percibe con los ojos. Es oculta y constituye el más bello misterio que esconde toda persona en su interior. Y enseña la ética médica que morir con dignidad consiste precisamente en terminar la existencia cuando toca , en plena lucidez y conciencia, y ejerciendo el sagrado derecho a darle sentido a la muerte en función del más allá .

Ateniéndonos a las técnicas mismas distanásicas o de prolongación del proceso de morir, habría que decir, en gracia a la verdad, que como toda técnica, no es ni buena ni mala moralmente, sino que depende del uso que de ella haga el profesional de la salud. Tanto la institución clínica u hospital como los profesionales de la salud requieren mucha ciencia y conciencia para no abusar de estas técnicas distanásicas, convirtiéndolas en medio ilícito de enriquecimiento, a costa del dolor del paciente, del disgusto, malestar y empobrecimiento de los familiares.

Prolongar el final de un paciente, máxime si ya no sufre ni padece dolores conscientes, para que un familiar llegue a tiempo del exterior y alcance a acompañar al paciente en su muerte y funeral, es distanasia prudente, sensata, que se justifica a juicio de todos.

En cambio, mantener en vida vegetativa a un paciente, de quien existe un diagnóstico, confirmado, de muerte cerebral, es conducta absurda y antiética que solo se justifica cuando los familiares, por desconocimiento de los avances científicos, solicitan a los médicos soporte artificial. Estos deberían hacerles ver que es inútil, y si aquellos insisten en la prolongación, solicitarles que lleven a casa al paciente muerto? para cuidar de él.

Finalmente, prolongar el morir de un paciente terminal, a ciencia y conciencia del médico y de la institución, contra su consentimiento y el de los familiares, por secretas intenciones económicas o por un oculto deseo de desplegar los poderes de la medicina, constituye una manifiesta distanasia inmoral, que reprueban la ética médica y la sociedad en general.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
1 de agosto de 1993
Autor
ALFONSO LLANO ESCOBAR, S.J

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