TANTO VA EL CÁNTARO AL AGUA...

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Con mucha dificultad, pese a la inferioridad numérica de su rival, la selección de Colombia venció 1-0 a Chile y clasificó para la final del XV Campeonato Suramericano Juventud de América. El gol de la victoria nacional fue anotado por el lateral izquierdo Gerson González en el minuto 37 de la parte complementaria tras doble rebote de Harry Castillo y Wilmer Moreno.

21 de agosto de 1992, 04:00 am

El primer tiempo fue equilibrado. En esos 45 minutos el onceno austral explotó acertadamente los puntos débiles del sistema del equipo colombiano y con repetidos remates de media distancia creó peligro en predios de Daniel Vélez, de buen comportamiento.

En la parte final Colombia fue más que Chile, por actitud, por profundidad y por superioridad numérica ante la expulsión de Milton Flórez y Daniel Veliz, ambos por incorrección, antes de cumplirse los 20 minutos. Pero el equipo de Carlos Piscis Restrepo se atragantó de gol, pecó de individualismo y falló repetidamente en la definición ante el arco chileno.

Al final, después de tanto insistir, González, uno de los mejores valores del cuadro nacional, puso el 1-0 que eliminó al aguerrido y ordenado onceno austral, que murió con las botas puestas . Pasó Uruguay La selección de Uruguay derrotó 3-1 a su similar de Perú en el primer cotejo de la doble jornada y consiguió un cupo para el cuadrangular final, que comenzará el próximo miércoles.

Los uruguayos se pusieron en ventaja a los 6 minutos, cuando el golero Frank Villanueva rechazó mal el balón y el atacante Fernando Correa se deslizó y colocó el 1-0.

Esta anotación desconcertó al onceno inca, que permitió a los charrúas asumir el control del partido y manejar el balón a su antojo. La superioridad de los celestes se confirmó a los 18 minutos, cuando con un preciso y precioso disparo de media distancia Manuel Márquez incrustó la pelota en el ángulo superior derecho del pórtico de Villanueva y decretó el 2-0.

Todo estaba servido para Uruguay. Pero los incas, que ya habían desperdiciado varias ocasiones de gol ante el pórtico de Sergio Martínez, consiguieron el descuento en una jugada individual de Manuel Dávila, que sorprendió con un disparo desde fuera del área.

Ahí los papeles se voltearon y fue Perú el cuadro que tomó la iniciativa y acumuló la mayor cantidad de jugadas de peligro sobre el arco rival. En una de ellas, cuando expiraba la primera parte, Miguel Fernandini malogró la igualdad en el mano a mano con el portero charrúa .

Consciente de que solo la victoria le permitía seguir en camino hacia la final, Perú enfrentó el segundo período al todo o nada. Su actitud, mucho más agresiva, se reflejó rápidamente en el terreno de juego, con repetidas llegadas.

A los dos minutos se produjo una jugada muy polémica. El peruano Norberto Solano sorprendió por velocidad a la defensa uruguaya, enfrentó al portero Martínez, lo eludió y disparó al pórtico. Su disparo fue rechazado por un defensor celeste cuando daba la impresión de haber cruzado la línea de gol. El juez central paraguayo Oscar Velásquez, sin embargo, no señaló la anotación pese a las protestas de los incas.

Y cuando Perú más empujaba y reunía más méritos para el empate, vino el puntillazo de Uruguay. Fue una proyección de Edgardo Adinolfi, que sirvió preciso para Correa y este de certero cabezazo la acomodó al rincón para decretar el 3-1. Allí terminó el partido para los peruanos, que nunca supieron reaccionar.

Con la tranquilidad del marcador a su favor, los orientales se dedicaron a tocar el balón y a crear reiteradas opciones de gol ante el arco peruano. Pero por individualismo y precipitud en la puntada final nunca atinaron a definir.

Perú se entregó y nunca más volvió a visitar los predios de Martínez. El resto del tiempo fueron convidados de piedra del entrenamiento de Uruguay y debieron resignarse a quedar eliminados del certamen.

Alineaciones: Uruguay: Martínez; Madruga, Olivira, López y Abuyaba; Adinolfi, Sena y Márquez; Lemos, Correa y Pérez.

Perú: Villanueva; Solano, Okuma, Franco y Vásquez; Meneses, Timorán, Chévez y Maldonado; Fernandini y Dávila.