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LOS FONDOS MUTUOS DE INVERSIÓN: UN ÉXITO

Desde cuando Peter Druker escribió su clarividente libro La revolución inadvertida, los hechos no han cesado de darle la razón. Quizás no haya otro fenómeno más destacable en el desarrollo contemporáneo de los mercados de capitales y de la democratización de la propiedad accionaria que el auge sorprendente de los fondos de pensiones y de los fondos mutuos de inversión en todo el mundo. Los inversionistas institucionales le han cambiado el rostro a las economías de mercado de la segunda mitad del siglo XX. En Colombia empieza a suceder lo mismo. En la bolsa de valores de Estocolmo, el 60 por ciento de las acciones que se transan pertenecen a los fondos mutuos de inversión de los trabajadores. En Estados Unidos, 40 por ciento de las acciones de las empresas registradas en el mercado público de valores pertenecen a los inversionistas institucionales.

En Colombia, los fondos mutuos de inversión ya se acercan a un centenar, y los activos que manejan están cercanos a los 45.000 millones de pesos. Sin exageración, podemos afirmar que de ser una modalidad de ahorro muy discreta hasta 1985, se han convertido en el curso de los últimos seis años en uno de los más formidables movilizadores de ahorro con que cuenta el país actualmente.

Por qué este éxito de los fondos mutuos de inversión? Creados originalmente durante el gobierno de Alberto Lleras y reglamentados de nuevo dentro de un marco de gran flexibilidad durante la administración Betancur, los fondos han demostrado tener una gran versatilidad para apoyar tanto el ahorro de los trabajadores como el sentido de pertenencia a las empresas, y el buen clima en las relaciones industriales.

A diferencia de los fondos de empleados o natilleras , donde se le da más importancia al crédito para calamidad doméstica o de consumo, los fondos mutuos de inversión estimulan y premian el ahorro de los trabajadores.

Mientras más perseverancia haya en el ahorro, mayores serán los beneficios que obtiene el trabajador. No es extraño encontrar casos de trabajadores que, al jubilarse y retirarse de la empresa, reciben más dinero por su liquidación en el fondo que por las cesantías. Esto da una idea del inmenso potencial de ahorro que poseen los fondos de inversión.

Pero los fondos mutuos acentúan, además, el sentido de pertenencia de los trabajadores en sus empresas y los va haciendo gradualmente pequeños capitalistas.

Para una economía como la nuestra, con grandes carencias de ahorro para financiar el proceso de desarrollo, un instrumento de este género resulta precioso y digno de todo apoyo.

La formación del acerbo de capital que es una de las condiciones necesarias en todo proceso de desarrollo no se logra con el acopio de unas pocas grandes fortunas. Se hace posible solamente cuando se aglutina el ahorro de muchísimos ciudadanos, y ese ahorro se canaliza hacia la inversión productiva.

La estabilidad del ahorro y su importancia macroeconómica se hace evidente cuando en su formación concurre un número plural grande de ahorradores. Así se hizo posible el desarrollo de países como Estados Unidos, Alemania y Japón. Y, en esa tarea, los fondos mutuos de inversión de los trabajadores juegan un papel de liderazgo.

Los fondos han demostrado también ser un instrumento ideal para negociarse en el proceso de negociación colectiva. Ya se han dilucidado las prevenciones que existieron en un comienzo en el sentido de que este sería un mecanismo para desmontar la retroactividad de las cesantías.

Ahora se sabe muy bien que ese no es su propósito; por el contrario, es un esquema equilibrado tanto para el sector empresarial como para el sindical. Cualquiera de los dos sectores puede proponerlo con tranquilidad como uno de los temas a negociar en la convención colectiva. Con la ventaja adicional de que lo que por este conducto reciba el trabajador no se convertirá en plata de bolsillo o en abalorios efímeros, sino en verdadero ahorro para el trabajador y su familia.

En la nueva Constitución se ha consagrado el mandato de apoyar las formas de propiedad asociativa y solidaria. El excelente récord que en los últimos años han mostrado los fondos mutuos de inversión de trabajadores y el decisivo papel que pueden jugar en el financiamiento del desarrollo económico los hacen candidatos con las mejores calificaciones para ser uno de los primeros destinatarios de los estímulos legislativos que, en cumplimiento del mandato constitucional, deberán seguirse en el país.

La revolución inadvertida de Druker ya está a la vista de todo el mundo. Ahora nos resta apoyarla y encauzarla. Régimen jurídico de los Fondos Los Fondos Mutuos de Inversión surgen de una decisión voluntaria de una empresa y sus trabajadores que acuerdan cuál es el monto de los recursos que se van a destinar para el fondo mutuo.

Los Fondos constituyen un mecanismo de fomento al ahorro de mediano y largo plazo de los trabajadores; por consiguiente, su objeto no consiste en estimular el consumo.

Los Fondos no solo estimulan el ahorro sino que también contribuyen a la canalización del mismo hacia la inversión productiva.

Son administrados conjuntamente por la empresa y sus trabajadores.

Están sujetos a un régimen tributario orientado a estimular el ahorro. Qué son los fondos? Son personas jurídicas, encaminadas a desarrollar toda una política de estímulo al ahorro del trabajador y a la inversión productiva del país. Constituidos con aportes de los trabajadores y contribución de la empresa, en aquellas que tengan activos brutos por un valor igual o superior a cien millones de pesos y que ocupen por lo menos veinte trabajadores.

Fruto del carácter voluntario de la creación de un fondo, el trabajador puede hacer aportes hasta un 10 por ciento de su salario constituyéndose con este total dos clases de aportes mensuales: a) El aporte legal voluntario del socio, que genera para la empresa la obligación correlativa de contribución al fondo en una suma igual o el 50 por ciento de los mismos. b) Aporte adicional voluntario es aquel que excede de la cuantía señalada como aporte legal voluntario hasta el 10 por ciento del salario. La empresa no está obligada a dar contribución sobre este aporte adicional, y otro aporte extraordinario ocasional proveniente de las primas y demás ingresos salariales que obtenga el trabajador.

La afiliación a un fondo significa para todo trabajador una invaluable oportunidad de constituir, con el aporte de cada empresa y con el esfuerzo propio, acrecentándose estos con la utilidad y la valorización sobre las inversiones, un importante patrimonio que en el momento de retiro represente una garantía y seguridad de bienestar económico.

Son la respuesta adecuada al actual contexto socioeconómico del país. Su riesgo de inversión es mínimo debido a la diversificación de las inversiones. Contienen las características suficientes para constituir una solución eficaz al sistema de ahorro. Son capaces de cooperar a una mayor equidad social, facilitando a millones de trabajadores ahorradores el necesario acceso a los beneficios de la economía, con la máxima seguridad y estímulo.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
31 de octubre de 1991
Autor
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