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SALUD: DIAGNÓSTICO RESERVADO

Lo que marca el termómetro La salud de los bogotanos se ubica en estos tiempos en una fase llamada de transición epidemiológica . Eso significa que existe una baja frecuencia de las enfermedades infecciosas (algo positivo) pero una alta ocurrencia de las crónicas, el cáncer y problemas perinatales.

Además, es crítica la persistencia y/o agudización de patologías y muertes por causas prevenibles.

La primera causa de los Años de Vida Potencial Perdidos (AVPP) son las muertes por trauma y violencia.

El infarto, las enfermedades cerebro-vasculares, los tumores, las lesiones y los homicidios son las causas centrales de la mortalidad general en Bogotá, al tiempo que la enteritis (afección intestinal) desaparece de las diez primeras causas y persiste la incidencia de la neumonía y de otras enfermedades del aparato respiratorio.

Sin embargo, el estudio de la Misión Siglo XXI demuestra que continúa la alta incidencia de las complicaciones de parto y embarazo.

Todas estas son situaciones prevenibles en la consulta externa, que no deberían ser motivo de ingreso hospitalario ni tampoco de urgencias si existiera un adecuado programa de atención prenatal y atención primaria con educación en salud.

La niñez (a pesar de la acelerada disminución de las tasas de mortalidad infantil) junto con la tercera edad continúan siendo los períodos de vida que presentan las tasas de mortalidad más elevadas. La inseguridad mata Diagnóstico: El estado de salud de los bogotanos tienen relación con el desarrollo urbano y refleja el proceso de transformación demográfica, social, económica, física y cultural que ha vivido la ciudad.

De la segunda mitad de siglo para acá, la ciudad experimenta un descenso sostenido de la natalidad, al tiempo que baja (aunque no sustancialmente) el volumen de inmigración a partir de la década de 1970. En síntesis, nacen menos y también llega menos gente de afuera, según la investigación.

El descenso de la tasa de nacimiento tiene que ver, en parte, con que en Bogotá cerca del 90 por ciento de las madres ha terminado la primaria o ha alcanzado niveles de educación secundaria o superior.

Eso alivia la presión sobre los servicios de salud, pero significa también que, al disminuir la inmigración, el envejecimiento promedio de la población modifica tanto la estructura de la morbilidad como las características de las demanda por atención en salud.

Si bien la situación de vivienda, educación, cultura, relaciones intrafamiliares, medio ambiente y servicios públicos inciden en la salud de los bogotanos, es la inseguridad la que preocupa: la intensidad de la violencia homicida se ha quintuplicado en el lapso de dos décadas (en 1973 había 1.2 homicidios por cada 10.000 habitantes y el año pasado hubo 5.4 por esa misma cantidad de habitantes). Amplia cobertura, pero particular El 50.6 por ciento de los bogotanos es población inactiva y no asalariada y, por tanto, carece de cobertura de algún tipo de seguridad social. En contraste con esta situación, hay grupos con múltiples coberturas (un 16 por ciento de la población tiene más de un esquema de seguridad social).

Esta inequidad se presenta a pesar de que la ciudad se encuentra adecuadamente abastecida de infraestructura hospitalaria (12 hospitales oficiales y más de un centenar de centros privados).

Además, en las entidades hospitalarias oficiales la subutilización de la capacidad física es del 53 por ciento en promedio.

Y si eso es así, por qué la gente se queja de la poca atención? Los hospitales están bien ubicados, pero no tienen equipos, suministro y personal.

Esto lo corroboran cifras de la década pasada que demuestran que las instituciones oficiales atienden el 20 por ciento de las consultas médicas a pesar de que se estima que la población que debe atender el Estado abarca el 60.

Esto explica, entonces, la mayor utilización de los servicios privados Y aquí, el fenómeno es bien singular: si bien su capacidad es de corta estancia para los enfermos (máximo seis días) su oferta es impresionante: 87 instituciones (de 124 detectadas por la Misión) responden por casi 4 millones de consultas al año. El Simón Bolívar, que es el más grande del sector oficial, atendió apenas un millón en diez años. Secretaría de Salud: falta orden En desarrollo de la Ley 10 de 1990 (que reorganizó el Sistema Nacional de Salud) el Concejo capitalino expidió el Acuerdo 20 que eliminó la dualidad Secretaría-Servicio de Salud y los unificó en nómina, recursos financieros y regímenes de contratación.

Además se crearon 117 comités de participación comunitaria que trabajan en diagnósticos de salud comunitaria, educación, ampliación de horarios de los centros de salud, reparación de plantas físicas y administración de boticas comunitarias. Su operatividad ha sido bien recibida y hay resultados. Pero requieren de más alcances para ejercer control de calidad de los servicios.

No todo es destacable: el estudio critica que el gasto en la Secretaría de Salud se destine fundamentalmente al funcionamiento del sistema hospitalario en perjuicio de los programas de prevención y promoción de la salud.

Menciona, además, que en el campo de planeación y manejo presupuestal hay graves dificultades en la dirección y gestión de sus organismos adscritos.

El estudio considera imprescindible fortalecer la capacidad de gestión y planeación de la Secretaría, que requiere reforzar el sistema de información existente de tal forma que permita hacer seguimientos y evaluaciones oportunas.

Y recomienda dar autonomía a los organismos ambulatorios y a los hospitales para adecuar un inexistente sistema de referencia y contrarreferencia. Salud a domicilio: una utopía? Diagnóstico: Bogotá avanzó con creces a partir de la reforma administrativa y financiera de las instituciones que cubren la salud. Esa medida, de paso, creó el Fondo Distrital de Salud que deberá recaudar y asignar recursos a las entidades oficiales que prestan el servicio, según criterios de eficiencia y productividad.

Pero hasta ahora está en teoría porque falta la aprobación del Concejo.

Cuando se apruebe, los usuarios contribuirán al control de la calidad de los servicios, seleccionando libremente el hospital público o privado que los atienda. Este sistema debe mejorar los niveles de eficiencia del sector y convertir las instituciones hospitalarias del Distrito en empresas socialmente rentables para poder participar en el sistema de libre competencia.

Dentro de la nueva tónica de la salud (propuesta por el Gobierno nacional a través de la Ley 10) Bogotá tendrá que adoptar un sistema en el cual el personal de salud se desplace hasta las comunidades para tener a la familia como unidad básica de atención. Debe realizar una intensa labor domiciliaria y comunitaria para prevenir las enfermedades de mayor incidencia entre la población de más bajos ingresos. De hecho, el Hospital de El Tunal intenta hacer algo por el estilo con sus brigadas en el suroriente. Fórmula: seguridad social para todos Para mirar el futuro se requiere de una serie de estrategias que consoliden los actuales procesos y contribuyan a maximizar los años de vida útil de los bogotanos.

Aquí están algunas propuestas: Se debe acabar con el sistema de servicios curativos a la población de menores ingresos, no desconociéndolos sino eliminando los factores de riesgo con acciones educativas, de construcción de conciencia cívica, de recreación, de seguridad, de fortalecimiento de la familia...

Hay que darle prioridad y cobertura del ciento por ciento a la atención prenatal, del parto y del menor de un año.

Urge eliminar la barrera económica para el acceso masivo a los servicios de salud.

Hay que hacer de la afiliación obligatoria una realidad para que todos los asalariados del sector privado ingresen al ISS.

Se necesita ampliar el seguro social tradicional al sistema familiar, tanto para el ISS como para las cajas de previsión.

Se debe propiciar la afiliación al ISS de trabajadores independientes y patronos por cuenta propia. La Administración deberá buscar la forma para organizar en cooperativas u otro tipo de entidades a grupos de trabajadores independientes, como vendedores ambulantes, dueños de pequeños talleres y negocios de comercio. * FUENTES DEL GRAFICO: Fundación Santa Fe de Bogotá. Estrategias para la salud de los bogotanos. Morbilidad y mortalidad prevenible en Santa Fe de Bogotá. Misión Bogotá Siglo XXI, documento de trabajo marzo de 1992. Datos procesados a partir de los registros de morbilidad de la secretaría de salud.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
19 de agosto de 1992
Autor
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