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CLAVE 1944 RC CALDAS HUNDE SUBMARINO NAZI

Sobre la medianoche del miércoles 29 de marzo de 1944, el capitán de corbeta Aureliano Castro, comandante de la Base Naval de Cartagena, fue sacado de su cama por el oficial de guardia. Un mensaje urgente , enviado desde el destroyer Caldas , lo encabezaba esta frase: Acabamos de hundir un submarino . Firmaba el mensaje el capitán de corbeta, Federico Díaz Diago, payanés de 37 años, comandante del destructor que regresaba a su base en Cartagena, desde Colón, Panamá.

A las 3:30 de esa misma madrugada, nuestro flamante destructor atracó cuando la noticia ya se había regado como pólvora por toda la nación.

El hundimiento del submarino nazi llenó de inocultable sentimiento patriótico a los colombianos. Y no era para menos. Desde 1942, el gobierno colombiano le había declarado la guerra a Alemania, Italia y al Japón, motivado por las cobardes acciones ofensivas de los buques alemanes, que ese año habían hundido en aguas del Caribe a tres inermes goletas colombianas propulsadas a vela. Eran ellas, la Resolute , la Coamar y la pequeña Ruby , tripuladas por avezados marinos sanandresanos.

Ahora, el destroyer Caldas les daba a libar a los colombianos el dulce trago de la venganza.

La jubilosa noticia fue comunicada por el Teniente Coronel Hernando Mora Angueyra, director general de la Marina, al entonces Ministro de Guerra, General Domingo Espinel. El Ministro declaró: Estamos comenzando a cobrar la deuda que las armas nazis habían contraído con Colombia, al hundirle en forma artera y criminal varias goletas .

En las primeras horas de la mañana del jueves, el Coronel Lema, director general de la Aviación, ordenó despegar a los aviones que patrullaban el Caribe con el humano propósito de recorrer los sitios próximos al lugar de la batalla naval en busca de sobrevivientes. En la tarde regresaron los aviones reportando resultados negativos.

EL TIEMPO, en nota de primera página, dijo: Gentes necias y de espíritu francamente totalitario se han dado a propalar ahora la noticia de que el submarino hundido el miércoles en la noche por el destroyer ARC Caldas , de nuestra Armada, pertenecía a los Estados Unidos. Esta afirmación indica únicamente un desconocimiento total de los elementales procedimientos de guerra .

El combate se presentó a las 8:25 de la noche. El destroyer colombiano navegaba en segundo grado de alistamiento, prevención obvia ante el audaz hostigamiento que los submarinos alemanes realizaban a los buques aliados que navegaban cerca al Canal de Panamá. De pronto, el vigía gritó: Periscopio a babor! .

El submarino navegaba sobre la superficie. Sus asombrados tripulantes se toparon sorpresivamente con el destructor colombiano, por lo que no alcanzaron a maniobrar el cañón emplazado sobre la cubierta. Agilmente optaron por escurrirse al interior del submarino, cerrar las escotillas y sumergirse presurosos.

La acción transcurrió en tres minutos. Mientras la nave se sumergía, el Caldas le hizo dos descargas con sus baterías de 105 mm, que ocasionaron el total destrozo del submarino enemigo , según dice el informe. A continuación se arrojaron cargas de profundidad hasta cuando una mancha de aceite apareció en la superficie del mar, como señal evidente e incontrovertible de que el submarino había sido hundido .

Cuarenta y dos años más tarde, en 1986, este cronista adelantó para EL TIEMPO una serie de investigaciones sobre aquellos sucesos de la historia reciente, cuyos desarrollos no estuvieran suficientemente claros para la opinión nacional. En esa serie denominada La máquina de EL TIEMPO se logró aclarar este suceso.

El submarino era realmente alemán. Se trataba del U-154, comandado por el teniente de fragata Kush.

Pero el submarino no fue hundido. En el cuartel general de la Kriegsmarine , ubicado en Lorient, quedó registrado un mensaje del teniente Kush: El destructor de bandera colombiana Caldas nos atacó en la noche del 29 al 30 de marzo. Sumergidos estuvimos toda la noche bajo ataque .

Los audaces submarinistas alemanes, que infestaban las aguas del Caribe, conocían el manido truco. Bajo fuego se debe soltar aceite y basura por entre los tubos torpederos, para dar la impresión de victoria al enemigo y calmar su apetito .

Y esa fue la sensación que les valió a los tripulantes del Caldas muchas felicitaciones y al resto de los colombianos un agradable sabor de desagravio.

Ciento veintitrés días más tarde, dos destroyers estadounidenses, el Frost y el Inch , entraron a matar . La víctima era esta vez el U-154, submarino al que el Caldas le colocó las banderillas.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
22 de octubre de 1991
Autor
ARMANDO CAICEDO G.

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