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QUÉ ES UN ÁREA METROPOLITANA

Según el investigador y economista Ismael Molina Giraldo, cuando se habla de un área metropolitana deben existir, por los menos, tres condiciones: -La existencia de una ciudad central de tamaño geográfico y urbano apreciable.

-La existencia de centros poblados de menor jerarquía, cuyos crecimiento y desarrollo se vinculan estrechamente a los de la ciudad central, y -La existencia de una fuerte relación de transporte entre los centros de menor jerarquía y el de mayor importancia.

Estas condiciones están ampliamente establecidas entre Bogotá y por lo menos diez de sus municipios aledaños: Chía, Cajicá, Cota, Mosquera, Funza, Facatativá Madrid, Sopó, Soacha y La Calera.

Es decir, los anteriores municipios conforman una unidad metropolitana con Bogotá como ciudad central.

El reconocer la existencia de un área metropolitana -dice Molina- no implica suponer la pérdida de autonomía local por parte de los municipios que la conforman.

Ante todo se busca un espacio de negociación, donde se parte de admitir que hay retos para los cuales la solución sobrepasa los límites de la gestión local y deben ser enfrentados de manera conjunta.

Asimismo, es vislumbrar una definición de competencias y funciones que se armonicen con las necesidades del crecimiento y desarrollo de cada una de las partes.

En este sentido, algunas de las competencias actuales que poseen los entes locales, llámese Distrito Capital o cualquier otro municipio, deben ceder en favor de un ente jurídico y territorial más amplio que las asuma: el área metropolitana.

Salidas legales La Constitución esboza tres vías para darle salida a la relación entre Bogotá y los muncipios satélites: área metropolitana, incorporación de los municipios al Distrito Capital y región de planificación.

Pero, como anota Peñalosa, por razones politiqueras de corto plazo, la Asamblea Nacional Constituyente no creó la autoridad regional que se requiere. Por el contrario se eliminaron todos los vínculos políticos entre Bogotá y Cundinamarca, que hacía que los congresistas elegidos con votos cundinamarqueses y bogotanos tuvieran una visión regional.

Ahora, un municipio como Soacha, con agua, electricidad y teléfonos de las empresas de Bogotá, cuya población en su mayoría estudia o trabaja o se recrea en la Capital, tiene con la ciudad la misma relación que cualquier municipio en Arauca o Guajira.

En este contexto, una obra prioritaria como la Troncal de la Sabana, que comunicaría a Tocancipá con Soacha, pasando por las jurisdicciones de Chía, Cota y Funza, es prácticamente imposible por los intereses irreconciliables de cada municipio.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Fecha de publicación
16 de julio de 1994
Autor
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