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LOS MAFIOSOS LAS PREFIEREN REINAS

Lo acaba de confirmar de nuevo la noticia sobre las aficiones de Luis Reinaldo Murcia Sierra, Martelo . Lo venía confirmando, desde hace más de treinta años, la historia privada del narcotráfico colombiano: mafioso que se respete sabe que el mercado de la belleza- que es también el mercado de las modelos, reinas y aspirantes a reinas- es el que mejor satisface los caprichos de la vanidad y la cama.

Lo acaba de confirmar de nuevo la noticia sobre las aficiones de Luis Reinaldo Murcia Sierra, Martelo . Lo venía confirmando, desde hace más de treinta años, la historia privada del narcotráfico colombiano: mafioso que se respete sabe que el mercado de la belleza- que es también el mercado de las modelos, reinas y aspirantes a reinas- es el que mejor satisface los caprichos de la vanidad y la cama.

Me di gusto con las mujeres y cada semana cambiaba , había dicho quien ahora es señalado como el capo del cartel de Bogotá . No confesaba nada nuevo. La rápida adquisición de bienes lujosos (casas, apartamentos, tierras, carros, lanchas, yates, joyas, obras de arte) incluye siempre un bien que adorna la vida de cualquier mafioso: mujeres jóvenes y hermosas.

La novela colombiana de las dos últimas décadas no ha podido resistir la tentación de sumergirse en un tema que ya tenía cabida en el cine y la novela norteamericanos de los años cuarenta y cincuenta. Es probable que el modelo de vida de los mafiosos no haya salido del esplendor de la mafia norteamericana sino de una irresistible tendencia humana propia de los poderosos del dinero, más poderosos cuando los respalda la criminalidad organizada. Una mujer joven y hermosa es el elemento añadido e imprescindible, el adorno que le hace falta al carro, a la casa, a la vida pública, al exhibicionismo masculino. No es la joya de la Corona sino la joya de quien corona .

Donde hay demanda hay oferta. Esta simple ley económica ha dinamizado el mercado. La historia secreta de los reinados de belleza es casi paralela a la historia secreta de las mafias. Ser reina o modelo es una ambición que la industria de la moda y el entretenimiento ha vuelto imperativo de casi toda mujer joven y hermosa.

En este río revuelto tienen su mejor mercado los pescadores de bellezas, émulos un poco más vulgares de los millonarios de la jet set. Un rico emergente, pobre y tal vez feo, antes de dar el salto a la riqueza fácil, no hace nada distinto a lo que hace un rico de tradición. Exhibe la presa cobrada en una cacería que no requiere escopeta sino plata, la que sobra debajo del colchón o en la caleta de dólares que no pasan por el sistema financiero.

Martelo- dice el informe de la policía- frecuentaba lujosos bares y restaurantes de la llamada Zona T, siempre en compañía de hermosas modelos y reinas . Nada nuevo: el cine norteamericano nos lo mostró hace décadas. Entre nosotros, la juventud y la belleza femeninas se convirtieron en monedas de canje. El coño de oro , así quise titular una de mis novelas, Batallas en el Monte de Venus. La industria de las prepago perfecciona el estilo de la alta prostitución: el celular vuelve innecesaria la casa de citas. La nueva prostitución no busca la supervivencia sino la adquisición de otros bienes: ropa de marca, carro, casa y beca, joyas, intervenciones quirúrgicas, vacaciones pagadas y, eventualmente, un puesto de presentadora de televisión.

La política, la justicia, los negocios y la industria de la belleza acabaron criminalizándose mediante esta lógica: a casi~nadie le importa conocer el origen del dinero. La era del vacío , de Lipovetsky, y del pensamiento débil , de Vattimo, se encontró así con la era de la farándula. La belleza ya es un bien de consumo codiciado y bien pagado. De allí su ascendente prosperidad en la economía sumergida de nuestro tiempo.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Opinión
Fecha de publicación
28 de abril de 2005
Autor
OSCAR COLLAZOS

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