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EL UVO, UNA CIUDAD DE HIERRO BAJO TIERRA

Para llegar hasta los frentes de explotación, los trabajadores de la mina de hierro de El Uvo, en el municipio de Paz de Río (Boyacá), deben recorrer cinco de los 20 kilómetros de vías bajo tierra a bordo de un bus.

Para llegar hasta los frentes de explotación, los trabajadores de la mina de hierro de El Uvo, en el municipio de Paz de Río (Boyacá), deben recorrer cinco de los 20 kilómetros de vías bajo tierra a bordo de un bus.

El viaje por el interior de la mina dura 20 minutos bajando y 25 minutos subiendo. La carrocería del automotor está especialmente adecuada para transitar por entre los túneles de El Uvo: mide menos de tres metros de alto y no tiene puertas ni ventanas.

El bus, que puede transportar 90 pasajeros por viaje, es un medio indispensable por la magnitud de la mina, la cual tiene 20 kilómetros cuadrados de extensión, más de 30 kilómetros de vías carreteables, siete niveles de explotación y una profundidad de 700 metros.

La planta siderúrgicaáde Acerías Paz del Río está ubicada en el municipio de Nobsa, a una hora de Tunja, y la mina de hierro de El Uvo (la ciudad de hierro bajo tierra) se encuentra en el municipio de Paz de Río, a una hora y 50 minutos de la capital boyacense, en la provincia de Valderrama, norte de Boyacá.

Acerías Paz del Río fue constituida en 1948, pero empezó a operar en 1954. Esta es una empresa mixta, cuyos principales accionistas son los propios trabajadores. También tienen participación el IFI y la Gobernación de Boyacá.

De El Uvo se extraen diariamente 1.550 toneladas de mineral de hierro, para lo cual se utilizan maquinaria pesada, bandas transportadoras, trenes subterráneos y góndolas que se desplazan por un cable aéreo.

La mina cuenta con tres circuitos principales de ventilación, que son alimentados por tres turbinas gigantes que mueven 3.000 metros cúbicos de aire por minuto.

En El Uvo hay tres trenes subterráneos, movidos por corriente eléctrica continua. Cada tren arrastra diez vagonetas, con una capacidad de carga individual de 7.5 toneladas.

En este complejo minero laboran 300 trabajadores repartidos en tres turnos. Todos los que trabajan bajo tierra son hombres, pues por tradición la minería no admite mujeres.

"En la parte de administración sí tenemos mujeres, pero dentro de la mina no hay ninguna. Esa es una costumbre de siempre y además las mismas condiciones de trabajo de la mina son muy duras", explica José Cusba, coordinador de formación de El Uvo.

Las labores bajo tierra son agotadoras, pero la mayoría de los mineros son hijos de pensionados o de trabajadores de El Uvo que llegan mentalizados para laborar en la mina por la información que han recibido de sus padres.

Los trabajadores de El Uvo aseguran que los hijos de los mineros genéticamente saben cómo trabajar bajo tierra.

El turno de día empieza a las 7:45 de la mañana y está saliendo de la mina a las 3:00 de la tarde. Los mineros de El Uvo permanecen seis horas diarias bajo tierra.

Cada trabajador debe ingresar a la mina con overol, botas puntas de acero, guantes, mascarilla, casco protector, lámpara y una batería para esta. Pero, además, llevan algún mecato y líquido, preferiblemente guarapo.

Algunos mineros afirman que el guarapo fuerte les ayuda a despejar las vías respiratorias, mientras otros manifiestan que prefieren esa bebida porque es muy refrescante. Los más jóvenes gustan más del agua o de las gaseosas.

Cuando salen de la mina a bordo del bus que los trae desde sus puestos de trabajo, los mineros emprenden una frenética carrera para llegar de primeras a las duchas. Después de asearse y ponerse su ropa de calle, pasan a la cafetería a tomar sus alimentos.

Juan de Jesús Espitia lleva 24 años trabajando en la mina de El Uvo. El es uno de los cuadrilleros, quienes tienen a su cargo transportar los explosivos desde un polvorín (almacén de explosivos) que hay en la mina hasta los frentes de trabajo.

Este minero se siente orgulloso de trabajar en El Uvo, porque dice que esta mina significa futuro y progreso para la región y el país.

José Alberto Delgado ha trabajado 27 años en El Uvo y desde hace nueve maneja un cargador dentro de la mina.

Indica que para operar el cargador se necesita mucha pericia para meterse por los diferentes túneles, debido a que el espacio es reducido.

Minería avanzada.

Para extraer las materias primas con las que produce el acero, la empresa Acerías Paz del Río ha desarrollado una gigantesca infraestructura que incluye enormes minas subterráneas, un teleférico de carga y el único tren eléctrico que hay en el país.

Aunque la producción siderúrgica de la compañía se concentra en su planta de Belencito (Nobsa), la despensa de la empresa está ubicada en el municipio de Paz de Río, centro de acopio del mineral de hierro y del carbón.

El mineral de hierro que se explota en la mina de El Uvo es transportado hasta una planta trituradora, que queda en el casco urbano de Paz de Río, a través de una especie de Metro Cable o teleférico.

A diferencia del Metro Cable de Medellín o del teleférico de Monserrate, el cable aéreo de El Salitre (como se llama este sistema) no tiene cabinas para pasajeros sino góndolas para transportar 1.75 toneladas de carga.

Este sistema tiene 2.900 metros de longitud, con 70 góndolas que transportan 160 toneladas de mineral de hierro por hora.

Además del cable aéreo, Acerías cuenta con el único tren eléctrico del país para transportar el mineral de hierro y el carbón que se acopian en la planta del municipio de Paz de Río.

Por el ferrocarril se transportan a diario desde Paz de Río hasta la planta de Belencito entre 3.500 y 4.000 toneladas de materias primas: más de 2.400 de hierro y el resto de carbón.

Al año se transportan por este medio más de un millón cien mil toneladas de materias primas para la elaboración del acero.

El presidente de Acerías Paz del Río, Alberto Hadad Lemos, afirma que la empresa tiene reservas medidas de carbón y de mineral de hierro, que se pueden explotar, para más de cien años.

La mina de La Chapa.

Con la construcción de la mina de carbón de La Chapa, en 1950, nació la minería organizada en Colombia.

"En esta mina hubo una escuela de mineros, de instrucción de personal, y con base en esta instrucción el Sena formó el Centro Nacional Minero", manifestó el director de operación de las minas de Paz de Río, José Luis García.

En La Chapa, cuya producción arrancó en 1954, se utilizó tecnología avanzada para la explotación del carbón. Los túneles de la mina están sostenidos por arcos de acero y los equipos de perforación y de percusión son neumáticos, accionados por gigantescos compresores.

La mina tiene 120 hectáreas y el carbón que allí se encuentra es coquizable alto volátil, especial para la producción de acero.

De La Chapa se han extraído cerca de 25 millones de toneladas de carbón y existen 150.00 toneladas de reservas ya preparadas para explotar.

Durante su mayor auge, en 1974, en la mina laboraban 1.400 trabajadores y se extraían 2.400 toneladas de carbón en el día. El mineral era llevado desde el interior por una banda transportadora hasta un cable aéreo.

En 1996 La Chapa fue cerrada por escasez de personal y por la situación económica que en ese momento vivía Acerías Paz del Río.

En 1999 la mina fue entregada a un contratista para su explotación. Actualmente allí trabajan 80 mineros y se extraen 170 toneladas de carbón a diario.

"Siempre se ha afirmado que La Chapa es un símbolo de la minería nacional", señaló García.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
14 de junio de 2005
Autor
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