CREACIÓN DE CENTROS DE CONSUMO PARA INDIGENTES DROGADICTOS, LA SOLUCIÓN

CREACIÓN DE CENTROS DE CONSUMO PARA INDIGENTES DROGADICTOS, LA SOLUCIÓN

En medio de la polémica desatada en los últimos días por el inusitado crecimiento del número de indigentes en Bogotá, ayer surgieron las primeras voces de quienes creen que ha llegado la hora de pensar en la creación de centros de atención especializada, incluido un equipo psiquiátrico, para el suministro de dosis personales de droga para habitantes de la calle con serios problemas de adicción.

27 de abril de 2005, 05:00 am

En medio de la polémica desatada en los últimos días por el inusitado crecimiento del número de indigentes en Bogotá, ayer surgieron las primeras voces de quienes creen que ha llegado la hora de pensar en la creación de centros de atención especializada, incluido un equipo psiquiátrico, para el suministro de dosis personales de droga para habitantes de la calle con serios problemas de adicción.

El primero en sugerir la posibilidad de aplicar este tipo de tratamientos especiales para indigentes, fue el subsecretario de Seguridad y Convivencia de la Alcaldía, Andrés Restrepo.

"Estoy de acuerdo con que el tema del consumo hay que abordarlo como debe ser: con instituciones especializadas y programas especializados, reconociendo que la sociedad colombiana cada vez más reclama soluciones concretas", dijo al programa Arriba Bogotá, de Citytv.

Ayer mismo, la propuesta produjo las primeras reacciones de autoridades nacionales y distritales, que en principio no descartaron esta alternativa.

El defensor del Pueblo, Volmar Pérez, consideró que dada la gravedad del problema de la indigencia en la ciudad, es hora de realizar programas audaces.

"Aunque sea una propuesta polémica, se debería intentar en una fase de experimentación tratar a las personas que tienen alto nivel de drogadicción, inicialmente con la administración de droga bajo la coordinación de las autoridades de salud explicó. Luego se debe continuar con programas que les permita salir gradualmente de esa dependencia".

El funcionario sugirió que además deberían complementarse esas acciones con la preparación para la vida activa de esas personas como la capacitación para la creación de microempresas de reciclaje o granjas agrícolas. "Con ellos hay que comenzar a construir ciudadanía, volverlos ciudadanos", agregó Pérez.

Por su parte, el secretario (e) de Salud del Distrito, Mario Hernández, se pronunció en el mismo sentido. "+Por qué no? Debemos pensar en centros de protección, con especialistas y distribución de dosis controladas, para aquellos que se encuentren en estados crónicos, pero en todo caso, mientras llega una solución estructural, debemos tratarlos con respeto", dijo después de una visita al sitio donde fueron llevados los indigentes desalojados del Cartucho la semana pasada.

Quien no comparte la idea es la ex directora de Bienestar Social del Distrito y actual concejal Gilma Jiménez, de la bancada peñalosista.

"Lo que se quiere es distraer el verdadero debate: falta decisión política para seguir trabajando el tema. En mi opinión este país ha puesto muchos muertos por el narcotráfico y es injusto que les demos droga a los drogadictos que pueden ser recuperados", aseguró.

Medidas de Alcaldía.

Al advertir que el matadero no se convertirá en un nuevo Cartucho, el alcalde Luis Eduardo Garzón anunció ayer que los indigentes que fueron llevados a ese lugar, estarán allí solo por dos meses.

Dijo que le propondrá a la Dirección Nacional de Estupefacientes que algunas casas incautadas al narcotráfico sean adecuadas como albergues de recuperación de habitantes de la calle. "Los más crónicos tienen que ir a granjas rurales, no hay otra alternativa", afirmó.

EL CASO DE HOLANDA.

Según Mieke L. Bot, director del Centro Maliebaan, de Utrecht (Holanda), el objetivo de las políticas holandesas al darles metadona a los heroinómanos ha generado mejora en la salud de los consumidores y descenso de la mortalidad por sobredosis. También ha ayudado a disminuir la propagación del virus del sida.

Pero, según el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías, del año pasado, un porcentaje significativo de holandeses está en tratamientos por consumo de cocaína, segunda droga más común después de la heroína.

Para Carlos Francisco Fernández, asesor médico de la Casa Editorial EL TIEMPO, la drogadicción es una enfermedad que debe tratarse de manera integral. "No hay que estigmatizar a las personas ni convertirlas de manera simbólica en un desecho social. El drogadicto además de tener su problema, es consciente del rechazo e incrementa su adicción".

En su concepto, sí hay programas de rehabilitación con medicamentos sustitutos y terapias alternativas y deben hacerse "dándole la oportunidad a la comunidad científica de trabajar en el problema".