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SOBERANÍA NO PUEDE AMPARAR A LOS NARCOS
El presidente César Gaviria hizo ayer una enérgica defensa de los operativos de inteligencia y aerofotografía realizados con la cooperación de Estados Unidos. Igualmente, advirtió que no se puede, con el artilugio manido de la defensa de la soberanía nacional, pasar a defender a los narcotraficantes y a las organizaciones criminales que ellos, con su enorme poder corruptor, han creado para vergenza de todos los colombianos .
Gaviria dijo que son los narcotraficantes quienes no respetan fronteras y subrayó que esa sí es una verdadera violación a la soberanía y no, como quieren mostrar algunos, la que podría implicar la presencia de un puñado de técnicos en aerofotografía .
El pronunciamiento del Jefe de Estado se produjo ocho horas después del sobrevuelo que cuatro aviones militares estadounidenes hicieron sobre el espacio aéreo del sur del Valle de Aburrá y que motivó la protesta de algunas autoridades antioqueñas.
Una fuente del Comando General de las Fuerzas Militares en Bogotá le dijo ayer a EL TIEMPO que se trató de un avión Hércules C-130 de transporte de tropas matrícula N-147-A y tres pequeñas aeronaves tipo ejecutivo, dotadas con modernos equipos de inteligencia técnica, es decir, aparatos de rayos infrarrojos para tomar aerofotografías y detectar comunicaciones.
El vocero oficial informó que el sobrevuelo de las aeronaves extranjeras fue autorizado por la Aeronáutica Civil. Todos los aviones que sobrevuelan el espacio aéreo colombiano tienen una autorización y de ninguna manera transportan tropas. Solo vienen técnicos .
Se trata de actividades planeadas, coordinadas y aceptadas plenamente por el Gobierno Nacional con las autoridades de EE.UU. .
La fuente dijo que la realización de esas maniobras fue acordada el pasado domingo, tras una reunión que sostuvieron Gaviria, el ministro de Defensa, Rafael Pardo, y algunos altos funcionarios de la Embajada de EE.UU. y representantes de la agencia antidrogas estadounidense (DEA).
El enorme avión Hércules y los tres más pequeños decolaron a las 3:00 de la madrugada de ayer de la base del Comando Sur del Ejército de EE.UU. en el Canal de Panamá.
Durante tres horas atendiendo la solicitud del Gobierno de Colombia las aeronaves sobrevolaron el espacio aéreo de Medellín, Envigado, Itagí, La Estrella, y Caldas. no hay violación Hacia las ocho de la mañana, los pilotos extranjeros se trasladaron a la base aérea Germán Olano (Palanquero) situada en Puerto Salgar, Cundinamarca.
Allí tanquearon y le entregaron la información obtenida a un alto oficial del Ejército enviado desde Bogotá.
Ayer, el comandante general (e) de las FF.MM., general Manuel Jaime Forero Quinóñez, restó importancia a la alarma generada por el sobrevuelo de los aviones y dijo que se trata tan solo de maniobras de carácter técnico para apoyar unas operaciones que se encuentran exclusivamente a cargo de personal colombiano.
Explicó que la presencia de estas naves tiene sustento en planes de cooperación y ayuda que el gobierno de Washington ha dispuesto para apoyar a Colombia en su lucha contra el narcotráfico (ver recuadro).
En este caso enfatizó no se ha configurado violación alguna de nuestra soberanía .
La coordinación de la ayuda militar dispuesta por la Casa Blanca se ha facilitado con la presencia en Washington del consejero presidencial para Asuntos Internacionales, Gabriel Silva.
En Washington, Joe Snyder, portavoz adjunto del Departamento de Estado, se abstuvo de precisar el tipo de operación realizado ayer en los cielos de Antioquia.
El Gobierno de Colombia dijo Snyder dispone de nuestro total apoyo en este esfuerzo y esperamos que tenga éxito. No voy a comentar ninguno de los esfuerzos específicos que se están llevando a cabo para capturar a Escobar .
No voy a dar ningún detalle .
Entre tanto, la carta de Gaviria fue enviada al gobernador de Antioquia, Juan Gómez Martínez y a los alcaldes municipales. En el mensaje, el Presidente recordó que es el Jefe de Estado el comandante Supremo de las Fuerzas Armadas y añadió que en materia de orden público los gobernadores y alcaldes son subordinados del mando.
El Presidente censuró con extraordinaria severidad las informaciones radiales sensacionalistas e irresponsables e instó a revisar el papel de los medios de comunicación en momentos de crisis, máxime cuando, como ahora, se trata de la supervivencia misma del Estado .
La información sobre operaciones contra delincuentes no es en manera alguna comparable a la que genera un evento deportivo: en orden público la irresponsabilidad crea confusión y pánico y sirve a los propósitos de los criminales .
Gaviria dijo que no vamos a correr el camino de una guerra absurda (...) ni permitiremos el secuestro de en nuestro territorio. Pero no cejaremos en nuestro empeño de someter a los delincuentes... . (ver recuadro). La carta de Gaviria Señor Gobernador de Antioquia, señor Alcalde de Medellín: Agradezco los términos de la carta que me han enviado en el día de hoy en la que manifiestan su acatamiento a las disposiciones del Presidente de la República. No podía ser de otra manera: el comandante supremo de las Fuerzas Armadas es el Presidente y, en lo que concierne al orden público, gobernadores y alcaldes son subordinados del mando y la orientación presidencial.
Es de este modo como he tomado las decisiones en materia de orden público durante el presente Gobierno y es de esa manera como continuaré adelantando la acción de las Fuerzas Armadas contra la subversión y las organizaciones criminales del narcotráfico.
Resulta apenas obvio que para el Presidente tiene enorme importancia contar con la comprensión y colaboración permanente de las autoridades departamentales y municipales, como ha sucedido en este caso.
La decisión presidencial de tomar control interno de la cárcel de Envigado para trasladar a los reclusos a instalaciones más seguras, que tenía como fundamento información de inteligencia y de la Fiscalía General de la Nación, que indicaba la comisión de secuestros y masacres por parte de Pablo Escobar, fue debidamente informada a quienes tuvieron la responsabilidad de llevar a cabo esta misión.
Para el Gobierno nacional resulta apenas evidente que los operativos militares y policiales requieren del sigilo, y si quienes dirigieron durante esos días la acción de la Cuarta Brigada no cumplieron con su empeño, ello no se debió en manera alguna a que carecieran de información pertinente para su tarea. Sus órdenes eran claras y precisas.
Sucede algo semejante con aquellos operativos que las Fuerzas Armadas de Colombia han iniciado bajo mi orientación en los días pasados, para dar con el paradero de Pablo Escobar y sus secuaces, y de manera específica con los operativos de inteligencia y aerofotografía que, con la cooperación técnica del gobierno de Estados Unidos, se llevaron a cabo en la mañana de hoy.
Si dichos sobrevuelos han causado pánico en la ciudadanía, según lo afirman en su comunicación, ello se debió a informaciones radiales sensacionalistas e irresponsables.
Esto demuestra que, una vez más, el país debe afrontar con madurez y seriedad el debate que le corresponde sobre el papel de los medios de comunicación en momentos de crisis, máxime cuando, como ahora, se trata de la superviviencia del Estado ante la amenaza de los peores criminales que haya conocido la humanidad.
La información de operativos contra los delincuentes no es en manera alguna comparable a la que genera un evento deportivo; en orden público la irresponsabilidad crea confusión y pánico y sirve únicamente a los propósitos de los criminales y los narcotraficantes. Los periodistas de Colombia y sé que muchos de ellos tienen el coraje de apoyar esta posición tienen el deber de asumir este debate con seriedad. Ellos han pagado un altísimo precio en la lucha contra el narcotráfico.
En un operativo militar o policial están en juego aspectos fundamentales: la soberanía nacional, la estabilidad democrática o la vida misma de muchas personas. Ello impone necesariamente un rigor noticioso que esté por encima del hecho cotidiano. Una chiva, como la llaman los periodistas, puede costar la sangre de muchos colombianos.
Debemos evitar crear alarmas innecesarias en la población. Ello solo se logra respetando la máxima de oro del periodismo, confirmando una y otra vez la veracidad de la información y teniendo siempre como norte la estabilidad del sistema democrático.
El Gobierno no elude ni eludirá debate alguno. Por el contrario, mediante la divulgación de documentos relacionados con la política de sometimiento a la justicia, tomamos la iniciativa y por primera vez en la historia de Gobierno alguno, hemos informado minuto a minuto todo lo que sucedió durante el operativo, cada orden, cada decisión y su posterior desarrollo frente a uno de los hechos más graves de nuestro tiempo, como es la fuga de Pablo Escobar.
No conformes con esto, en el día de ayer revelamos todos los documentos e informaciones relacionados con las semanas previas a la entrega de Escobar, hace más de un año, y esta mañana dimos a conocer un extensísimo documento que relata todas las decisiones y ejecuciones en torno de la administración y manejo de los sistemas de seguridad y las obras en la cárcel de Envigado.
Estos documentos fueron entregados al Congreso en el día de hoy por los ministros de Gobierno, Justicia y Defensa para que allí se dé el debate con toda la profundidad y seriedad que requiere tan grave suceso.
No se puede, con el artilugio manido de la defensa de la soberanía nacional, pasar a defender a los narcotraficantes y a las organizaciones criminales que ellos, con su enorme poder corruptor, han creado para vergenza de todos los colombianos.
Hoy en el ámbito de las naciones ya se acepta la posición colombiana que sostiene que el narcotráfico es, ante todo, un delito internacional.
Es gracias a la aceptación de este criterio colombiano, como muchos países, con la cooperación de nuestros organismos de inteligencia, han asestado duros golpes a los narcotraficantes que no respetan frontera alguna. Esa sí es una verdadera violación de la soberanía y no como lo quieren mostrar algunos, la que podría implicar la presencia de un puñado de técnicos en aerofotografía.
Soy consciente de que Antioquia ha sido una de las regiones más golpeadas por el narcotráfico y el narcoterrorismo. Y sin duda estarán ustedes de acuerdo en que mi gobierno ha tenido programas y políticas especiales orientados de manera exclusiva para esta región. No quiero detenerme en ellos pero sí quiero relievar que no soy ajeno a Antioquia y que, por el contrario, fue la política de sometimiento a la justicia que articuló esta administración la que puso fin al narcoterrorismo que desangraba a Medellín, a Antioquia y al país entero.
No recorreremos el camino de una guerra absurda. De ninguna manera, como lo han sugerido algunos para desviar la atención del verdadero debate, de ninguna manera permitiremos el secuestro en nuestro territorio. Pero no cejaremos en nuestro empeño de perseguir y someter a los delincuentes y para ello seguiremos recibiendo toda la cooperación internacional que la comunidad de naciones esté dispuesta a ofrecer.
El Gobierno nacional cuenta con la cooperación y la colaboración que han ofrecido ustedes y con su solidaridad y la de todos los colombianos. No es esta una misión de unos pocos uniformados sino una tarea nacional para que impere la justicia en Colombia. Ustedes y todos los gobernadores y alcaldes recibirán la información que requieran aquellos operativos que, en defensa de la Constitución y la ley, lleven a cabo las autoridades nacionales y las Fuerzas Armadas de la República. Atentamente, César Gaviria Trujillo Presidente de la República.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Otros
- Fecha de publicación
- 30 de julio de 1992
- Autor
- NULLVALUE
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