Cerrar

Publicidad

Últimas Noticias de Colombia y el Mundo - ELTIEMPO.COM

Últimas Noticias

Ver más últimas noticias

Patrocinado por:

COCINA CALEÑA, CON MUCHA ALTURA

Estaba en Cali cumpliendo con un ciclo de clases. Mi tema era La cocina en la época de Cervantes , por lo que cociné los platos de Don Quijote. Interesante, no?

Estaba en Cali cumpliendo con un ciclo de clases. Mi tema era La cocina en la época de Cervantes , por lo que cociné los platos de Don Quijote. Interesante, no?.

Me estaba quedando en el barrio San Antonio. Una amiga me contó acerca de un restaurante que valía la pena visitar, el Zaguán de San Antonio. Mi hotel está al nivel de mar, el restaurante a 1.000 metros y ísolo hay cinco cuadras entre los dos!.

Ella salió disparada del hostal y yo me fui a una velocidad más acorde con el sol del mediodía. Pensé en el dicho que combina a Mahoma y la montaña y no sabía qué parte de la metáfora me correspondió, pero la verdad es que ambos llegamos con la necesidad urgente de tomarnos una cerveza helada.

La casa del restaurante es grande y su diseño cuadra divinamente con este fin. Está llena de reservados. Tienen una estufa de leña en donde hacen el sancocho valluno del domingo. En la esquina hay un árbol de coca. Por favor, embajada estadounidense, déjelo quieto, no le hace daño a nadie, y con la poda de árboles que están planeando a raíz del MetroCali, íeste nos va a hacer falta!.

Estuve en la terraza del segundo piso, con vista sobre la ciudad; no es adecuada en horas del mediodía, pero vale la pena. Lástima la presencia del diseñador por excelencia de tierra caliente: íRímax!.

Arrancamos con unas empanadas vallunas, supercalientes y divinamente fritas. La masa es tan delgada que casi es transparente, y tan crocante, que hace crac al morderla. El relleno estaba húmedo, tal como les gusta en Cali; ílas llaman manchacorbatas! Las acompañaba un ají de cidra. La marranita estaba en su punto; el plátano, perfecto y los chicharrones, crocantes. El arroz atollado parecía un atardecer encima de la ciudad. Su color amarillo viene del uso prudente del achiote. En el centro tenía hogao como decoración; íla versión caleña debe ser la mejor del país! Estaba en su punto de mojado. Es muy parecida a un risotto.

Otro de los grandes platos es la chuleta de cerdo, muy parecida a la coteleta italiana (milanesa de cerdo apanada). Como buenos fritadores, la dejaron en su punto de dorado, con un color como la piel de las caleñas; íalgo muy difícil de encontrar en otras partes!.

La carne estaba jugosa,acompañada de papas a la francesa caseras, de un amarillo impresionante -otra vez el uso correcto del achiote-. La lengua en salsa criolla cumplió con todas las condiciones, ímenos que se les olvidó pelarla! íQué hogao! íQué plato!.

Me sorprendió la perfección de los fritos: impresionante y extendida en Cali. Algo que no pasa en otras partes del país. Siempre están en su punto y tienen el color que es.

El Zaguán de San Antonio posee una carta corta. Es mejor hacer 7 platos perfectos y no 20 regulares. Me alegro mucho de que todos sean típicos de Cali. íEs una fórmula ganadora cuando está combinada con la vista sobre la ciudad!.

vivirparacomer@eltiempo.com.co

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
2 de julio de 2005
Autor
KENDON MC DONALD SMITH

Publicidad

Paute aqu�

Publicidad