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LA BIPOLARIZACIÓN

La posibilidad de que el Presidente en ejercicio sea reelegido está devolviéndole a Colombia su tradicional sistema bipartidista, esta vez en la forma de lo que los franceses llaman bipolarización, o sea, la construcción de dos grandes bloques políticos que se disputan la presidencia y, ojalá, las mayorías en el Congreso. Ayuda, como en Francia, el sistema de dos vueltas para la elección del Presidente, porque la decisión final se hace solo entre dos candidatos, a no ser que en la primera vuelta uno de los aspirantes se imponga, como ocurrió con Alvaro Uribe.

La posibilidad de que el Presidente en ejercicio sea reelegido está devolviéndole a Colombia su tradicional sistema bipartidista, esta vez en la forma de lo que los franceses llaman bipolarización, o sea, la construcción de dos grandes bloques políticos que se disputan la presidencia y, ojalá, las mayorías en el Congreso. Ayuda, como en Francia, el sistema de dos vueltas para la elección del Presidente, porque la decisión final se hace solo entre dos candidatos, a no ser que en la primera vuelta uno de los aspirantes se imponga, como ocurrió con Alvaro Uribe.

Así se va ordenando la política. Se van clarificando las posiciones, las opciones programáticas. Y se va generando el sano esquema gobierno-bloque de oposición, que también fortalece la gobernabilidad democrática. Por supuesto, todavía tenemos por delante una compleja y abultada agenda legislativa en materia de instituciones políticas (bancadas, voto electrónico, financiación política, estatuto de la oposición, etc.) que puede- si no se tramita pronta y debidamente- ensombrecer el proceso político. Nada fácil.

El esquema gobierno-oposición da lugar a una división de poderes, la real, que es la que se da entre el Gobierno y las fuerzas de oposición. El presidente Chirac, en su mensaje a la Asamblea el 2 de julio de 2002, se expresó así: En la democracia, el gobierno se debe poder apoyar en una mayoría coherente y estable. En adelante, este será el caso. Pero una democracia así afincada debe también abrir todo el espacio a la oposición. Estaré atento con respecto a este imperativo que está en el corazón del diálogo republicano . Es, según Marie-Claire Ponthoreau, el poder de gobernar y el poder de oponerse. Esa es la real separación de poderes. Así, afirma la autora, se revitaliza el parlamento como el escenario natural del debate político.

Ojalá este realineamiento se produjera este año y continuara así. Las fuerzas políticas del Gobierno están condenadas a construir esas mayorías coherentes y estables. De otra manera, cualquier opción política con reelección o sin reelección se desdibuja y la incoherencia y la incertidumbre políticas le seguirán causando grave daño a la gobernabilidad democrática.

Bienvenida una oposición fuerte, con los derechos que le corresponden en el Congreso y fuera del Congreso, principalmente en los medios de comunicación. Por ejemplo, un derecho de réplica como el que se acaba de otorgar no tiene sentido cuando no se puede ejercer con inmediatez. Y el derecho de réplica es de la esencia en este Diálogo Republicano. Y así en otras materias. Este año deberíamos ser testigos y protagonistas de una profundización de la democracia colombiana que, infortunadamente, por negligencia del Congreso y de los gobiernos se ha venido procrastinando al no reglamentar aspectos centrales de la Constitución de 1991. La conmemoración de los quince años del movimiento de la séptima papeleta deberá servir para registrar y empujar esta dinámica democratizadora.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
15 de enero de 2005
Autor
FERNANDO CEPEDA ULLOA

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