MARISA, EL ÁNGEL DE LOS HUÉRFANOS CONGELADOS

MARISA, EL ÁNGEL DE LOS HUÉRFANOS CONGELADOS

Eva será madre por primera vez a los 41 años y su parto -previsto para agosto- hará historia.

6 de marzo de 2005, 05:00 am

Eva será madre por primera vez a los 41 años y su parto -previsto para agosto- hará historia.

Esta mujer catalana dará a luz gracias a un embrión adoptado que estuvo congelado durante siete años a 196 grados bajo cero (en nitrógeno líquido), tras ser abandonado a su suerte por sus padres biológicos después de un proceso de fecundación in vitro.

Ese niño jamás habría venido al mundo de no ser por una iniciativa de la doctora española Marisa López-Teijón, especialista en reproducción asistida, quien ha creado un programa pionero para la adopción de embriones abandonados con el objetivo de darle una oportunidad de vida a los miles de embriones que cada año quedan como sobrantes de los procesos in vitro. Procesos para los que se suelen crear entre cinco y diez embriones, dado que su porcentaje de éxito solo ronda el 35 por ciento.

La adopción de embriones no es una práctica nueva. En países como Estados Unidos e Inglaterra se realiza desde hace años, pero hasta ahora sólo era permitida con aquellos embriones que eran donados expresamente por sus padres biológicos.

El problema es que la donación para adopción es poco frecuente, ya que como explica el doctor Joan Vidal-Bota, presidente de la Asociación Catalana de Estudios Bioéticos, "para muchas parejas supone una auténtica tortura sicológica saber que un hijo suyo anda por el mundo sin que ellos sepan nada de su suerte".

Y las otras dos opciones, donar los embriones a la investigación científica u ordenar su destrucción, también son decisiones difíciles. Razón por la cual, explicó la doctora López-Teijón a EL TIEMPO, "la mayoría de los padres simplemente se desentiende de los embriones sobrantes cuando han conseguido su objetivo de tener un hijo".

Esta realidad, sumada a la de miles de parejas que desean ser padres y no pueden, ha hecho que esta española se haya lanzado a la búsqueda de madres adoptivas para los miles de embriones abandonados. Y es que solo en su laboratorio del Institut Marqués de Barcelona hay 1.700 embriones a la espera de un útero donde desarrollarse. Todos provenientes de madres no mayores de 35 años y de padres sanos física y mentalmente.

Cuatro opciones.

Su idea ha sido posible gracias a una ley de noviembre del 2003 que reglamentó el destino de los embriones congelados en España -cerca de 40.000 en 126 centros distintos- estableciendo que las parejas podían decidir entre cuatro opciones: destrucción, donación a la ciencia para investigación, conservación durante toda su vida reproductiva o donación para la adopción. Pero esa misma ley facultó a los centros médicos de reproducción asistida para decidir el destino de estos embriones si los padres biológicos no tomaban decisión alguna en el plazo de un año.

"En el 61 por ciento de los casos no recibimos respuesta de los padres. Y esto es comprensible, pues el conflicto emocional para las parejas es muy fuerte. Así que nos pasan toda la responsabilidad a nosotros, a los médicos de los centros de reproducción, con lo cual había que tomar una decisión", dice la doctora.

Pero, qué la hizo optar por la búsqueda de madres adoptivas en lugar de la experimentación o la destrucción? López-Teijón responde que fue su propio trabajo. "Conozco a los hijos de muchas de las parejas que han venido a nuestro centro para que los ayudáramos a procrear, niños sanos producto de los mismos ciclos de fecundación in vitro que los embriones que mantenemos congelados. Y eso me hizo pensar que estas vidas en potencia merecían una oportunidad(...)".

A lo que añade: "Estoy totalmente a favor de la investigación con células madre, pero me daba mucha pena destinar estos embriones a la investigación, porque eso supone destruirlos; destruir a unas vidas en potencia, destruir a unos bebés potencialmente sanos que podían hacer felices a muchas familias".

Gran expectativa.

El programa ha generado una gran expectativa. Noventa parejas procedentes de toda España y de países vecinos como Francia, Portugal e Italia han mostrado su interés. Ya hay 14 embarazadas con embriones adoptados en el Institut Marqués, y 37 mujeres más, se están preparando para estarlo por un costo promedio de 2.000 euros (6 .200.000 pesos): dos y hasta tres veces menos que un proceso in vitro en Europa.

Y a pesar del rechazo del Vaticano a la reproducción asistida en todas sus modalidades, organizaciones católicas como la Asociación Juan XXIII, que preside el padre Oreste Benzi, han manifestado su apoyo al proyecto calificándolo de "idea maravillosa". Pues, según explicó el padre Benzi al diario El Mundo, de Madrid: "Estamos hablando de salvar la vida a personas, a víctimas inocentes que de otro modo serían asesinadas".

Fuentes del Institut Marqus anunciaron que dos parejas italianas de esta asociación católica han solicitado convertirse en padres de embriones abandonados para así salvarles la vida. Pero se esperan personas de otras organizaciones católicas.

Porque como ha declarado Gonzalo Miranda, Decano de la Facultad de Bioética del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, de Roma: "La adopción de estos embriones no es una colaboración con el mal realizado por otros sino un gesto de solidaridad y de amor hacia un ser humano que ha sido abandonado, en este caso, antes de nacer".

Voces en contra.

Pero no todos están contentos. Para el presidente de la entidad Médicos Cristianos de Cataluña, Josep Maria Simón, este programa no es más que "una manera de enmascarar un banco de embriones" y de "hacerse publicidad". Y añadió que el proyecto sería coherente si los responsables del Institut Marqués "hubieran renunciado a seguir ofreciendo técnicas de reproducción artificial", que es lo que causa los embriones sobrantes.

Ramón Lucas Lucas, profesor de Antropología Filosófica y Bioética en la Universidad Pontificia Gregoriana, en Roma, tercia en el debate recordando que si bien "la solución definitiva está en no producir embriones in vitro", y que tanto su abandono por parte de los padres como su congelación -entendida como "acto de poder y violencia sobre un ser vivo indefenso"- son actos "moralmente negativos", la adopción debe ser entendida "como un medio para salvar el bien principal, que es la vida del embrión". Y aunque la misma no justifica los actos negativos anteriores, ni reduce su daño, siempre será mejor opción que no hacer nada.

La doctora López-Teijón, que se declara católica, dice que su fe y sus convicciones religiosas no le generan ningún conflicto a la hora "de ayudar a que nazcan más niños y que las parejas puedan tener hijos" en un país donde una de cada cinco parejas tienen problemas para procrear. Y añade que su proyecto de adopción de embriones fue consultado con diversas instancias científicas y religiosas durante cerca de 11 meses, que todas ellas dieron su aval, y que por eso hoy se siente "muy orgullosa" de ayudar a ofrecer una oportunidad de vida a miles de embriones abandonados que antes estaban condenados a la muerte.

FOTO:.

1. LA DOCTORA Marisa López-Teijón dice sentirse muy orgullosa de ofrecer una oportunidad de vida .

2. EN EL LABORATORIO del Institut Marqués de Barcelona hay 1.700 embriones a la espera de un útero donde desarrollarse.

Fotos Víctor Vargas.

Lo pariré como si fuera mío.

Eva Tarrida no se siente pionera de nada. "Lo que vivo es la concreción de un anhelo muy grande: estar embarazada. Y con la felicidad de que todo va bien", le dijo a EL TIEMPO en entrevista telefónica desde Barcelona.

Algo agobiada por el acoso mediático que sufre por estos días, recomienda la experiencia de adoptar embriones abandonados al 100 por ciento, porque es algo "muy sencillo. Todo es muy cómodo y simple. No es costoso a ningún nivel".

Todavía no sabe cómo ni cuándo le explicará a su hijo que es un embrión adoptado, pero recalca que para ella lo importante no es que haya sido concebido por otra pareja o "que no se parezca a mí", sino que "lo llevo dentro y lo pariré, así que para mí es como si fuera mío. Lo siento mío, como cualquier otra madre".