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ENTRE LA NEGRITA ZZ Y LA BELLA

La Negrita ZZ era la máquina de coser de los 8 pesitos diarios. Así la conocían porque era la frase de combate en propaganda por TV. Se empezó a vender en 1975 y costaba 32 mil pesos. Negra, con líneas doradas, fue la primera en hacer zigzag y costura recta en Colombia.

La Negrita ZZ era la máquina de coser de los 8 pesitos diarios. Así la conocían porque era la frase de combate en propaganda por TV. Se empezó a vender en 1975 y costaba 32 mil pesos. Negra, con líneas doradas, fue la primera en hacer zigzag y costura recta en Colombia.

Era de Singer, una marca que llegó a Colombia en 1910 con una máquina que trabajaba con un manubrio que había que girar para que funcionara. Venía de Canadá y Estados Unidos con su propio maletín pero pesaba mucho porque era fabricada en hierro.

Entre 1925 y 1930 comenzaron a llegar máquinas que facilitaban el trabajo, gracias a que traían un carretel y tenían más capacidad de hilo. Además, pasaron a estar incorporadas en muebles tallados en madera que aún se ven en algunas casas y son piezas atractivas para los amantes de las antigedades.

En 1956 se hizo una máquina especial -la más pequeña que ha habido hasta el momento- para festejar el aniversario de la empresa. Aquí se llamó La Peso Pluma porque, además del tamaño, cambió la manija y el pedal por el motor eléctrico. Era una peso pluma pesada, porque seguía siendo de hierro.

La famosa Negrita ZZ fue la primera que se ensamblaba en Colombia con partes importas. Traía la opción de hacer zigzag, tenía puntadas decorativas que se activaban con una palanca y traía un sistema de bordado más práctico. Más adelante, tuvo hasta un ojalador automático.

Dinastía fue la siguiente. Se le puso ese nombre por la famosa serie de TV. El color de la máquina cambió del negro al blanco, pero las funciones seguían siendo iguales.

Carlos Acero, quien lleva más de 40 años dedicado al negocio y hoy es uno de los pocos distribuidores de Singer que quedan, dice que poco después llegaron La Facilita , una máquina que buscaba hacer más fácil la costura activando el zigzagueador con una palanca y no hacía tanto ruido, y La Cachaca , bautizada así en homenaje a las reinas bogotanas.

Acero recuerda con nostalgia que antes las máquinas se vendían puerta a puerta: "Salíamos con 10 o 20 a recorrer los barrios y aceptábamos canjes, nos daban las viejas como parte de pago por las nuevas. Era un éxito".

El mejor año de la compañía en Colombia ha sido 1975: vendieron más de 12 mil máquinas. La cifra se redujo a la mitad a partir de 1995, cuando no le pudieron hacer más el quite a la apertura económica, que trajo consigo máquinas chinas a precios muy competitivos. Antes se vendían a crédito, hoy se pagan de contado o con cheques posfechados.

Solo hasta el año pasado se notó algo de recuperación en el negocio, vendiéndose casi las mismas que en 1975, tras 10 años de vender entre 4 mil y 5 mil máquinas.

Pero no solo fue la apertura económica. Los distribuidores también culpan al cambio de los hogares colombianos. "Hasta mediados de los 80 lo más importante era tener una máquina de coser en la casa. Eran el mejor regalo para una mujer, eran un regalo sagrado", comenta Acero.

Sin embargo, los 90 también trajeron máquinas más livianas (antes podían pesar hasta 30 kilos y hoy pesan máximo nueve y medio, porque su base es de poliuretano de alta resistencia). Son aerodinámicas, tienen brazo libre (se les puede quitar una pieza para acomodar mejor la prenda), no traen discos ni pedales y solo necesitan de una palanca para que funcione.

Además, tienen más de 20 puntadas decorativas, pegan botones, hacen doble zigzag, puntadas elásticas y hasta corsetería. Eso, sin contar que ya hay máquinas electrónicas programables. Incluso, los patrones para coser ahora vienen en computador.

La Bella , máquina que se lanzó en el 2000 para festejar el cambio de milenio, es portátil, tiene 30 funciones, 18 puntadas y zigzag de hasta de 6 milímetros, borda y cose con aguja doble; tiene enhebrador automático, motor y lámpara incorporados. Cuesta 759 mil pesos sin mueble y 920 mil con un mueble muy práctico.

"Pues este año estamos optimistas y creemos que las ventas van a mejorar porque la confección ha adquirido mucha importancia en nuestro país -dice-. Ultimamente muchas niñas, al terminar su bachillerato, lo primero que hacen es buscar a un distribuidor autorizado de Singer para comprar su maquinita porque está de moda estudiar diseño".

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
19 de abril de 2005
Autor
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