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EL AÑO DE LA REELECCIÓN

Paradójicamente, una antigua y enconada rival de Alvaro Uribe puso la primera piedra para que el Congreso le hiciera la más importante reforma a la Constitución de 1991 y autorizara la reelección del Presidente y del Vicepresidente.

El 20 de enero pasado, al salir de la Casa de Nariño, la embajadora en España, Noemí Sanín, propuso la reelección o la ampliación del período de Alvaro Uribe.

Nadie se imaginaba lo que sucedería a lo largo de los diez meses siguientes con una reforma constitucional que eclipsó la atención y dividió al país y al Congreso de la República.

La idea de Noemí cogió vuelo. El primero de febrero, en EL TIEMPO, el consejero presidencial Fabio Echeverri Correa, un hombre muy cercano a Uribe que se convertiría en uno de los principales motores de la idea, encendió los ánimos cuando dijo que solo bastaba con cambiar un articulito de la Constitución para tener reelección presidencial.

Después, varios congresistas, encabezados por el senador caldense Oscar Iván Zuluaga, se embarcaron en el proyecto. La idea fue apoyada por Mario Uribe, Andrés González, Mauricio Pimiento y Germán Vargas Lleras y surgió en una reunión en el Club de Banqueros, en el centro de Bogotá.

Aunque inicialmente la propuesta no tenía mucha aceptación en el Congreso, Echeverri empezó a mover hilos, con el empuje de las encuestas favorables a Uribe.

A finales de febrero, en un viaje del Presidente a San Andrés, varios de sus compañeros de vuelo le advirtieron de la situación en el Congreso. Esto motivó una reunión al día siguiente en la Casa de Nariño. A esa cita acudieron hombres del primer anillo de Uribe: José Roberto Arango, Camilo Ospina, Ricardo Galán, Fabio Echeverri y varios congresistas, pero no el Presidente.

El Jefe del Estado, le dijo a EL TIEMPO, uno de sus amigos, solo hablaba en privado de la reelección. Si uno estaba hablando del asunto y se acercaba alguien, cambiaba de tema , explicó la fuente.

Echeverri comenzó a buscar apoyo entre industriales, empresarios y expertos en derecho electoral y administrativo. Así nació Colombia Primero , liderada Luis Carlos Sáchica y Héctor Echeverri Correa, hermano de Fabio, donde se cocinó el Plan B , que buscaba blindar la reelección mediante la recolección de firmas, en caso de que el proyecto fracasara en el Congreso.

Hoy, luego de que ya fue promulgado el Acto Legislativo 002 del 2004, una de las personas que participó activamente en las reuniones de ese comité reconoce que el objetivo era solo presionar , pues los promotores eran conscientes que el tiempo no les alcanzaba para promover una reforma constitucional por iniciativa popular.

El Gobierno dice sí Mientras que la polémica por la reelección crecía en el país, el Gobierno guardaba silencio. Eso se rompió cuando los representantes Luis Fernando Velasco y Joaquín José Vives citaron -a mediados de marzo- al ministro del Interior, Sabas Pretelt De la Vega, para que explicara ante la Cámara la posición del Ejecutivo sobre el proyecto promovido por los uribistas. Pretelt dijo que al Gobierno le gustaba el proyecto.

Echeverri había avanzado y logró conseguir 94 firmas de congresistas para respaldar el proyecto, que fue radicado el 25 de marzo en la Comisión Primera del Senado.

Entre tanto, el asesor presidencial José Obdulio Gaviria empezó a defender la reelección presidencial en foros académicos y periodísticos e, incluso, publicó un libro.

Pocos días después, varios ex presidentes hicieron pública su preocupación por la reelección. Julio Cesar Turbay dijo que en el plano de las teorías jurídicas, la reelección inmediata, en un país de escasa cultura política, es contraproducente , mientras que Alfonso López Michelsen y Ernesto Samper llamaron la atención por la polarización y pidieron aplazar su discusión.

Tras la aprobación en primer debate, el 11 de mayo, 27 senadores se declararon impedidos en la plenaria para votar el proyecto, pues admitieron tener familiares en el Gobierno. Y la oposición empezó a hablar de politiquería y compra de votos .

Yidis y Teodolindo El 4 de junio, cuando el tema estaba caliente, el proyecto llegó a la Comisión Primera de la Cámara. Para muchos, ese fue el momento más difícil de la reforma.

A pesar de que fue aprobada por 18 votos a favor y 16 en contra, el comportamiento de los representantes suplentes Yidis Medina y Teodolindo Avendaño fue duramente cuestionado. Medina -que se había declarado indecisa- decidió apoyar la reelección y Avendaño desapareció misteriosamente el día de la votación, luego de haber anunciado que lo haría en contra.

Una fuente que siguió de cerca el proceso le aseguró a EL TIEMPO que los dos congresistas fueron a Palacio y anunciaron que no votarían el proyecto. Y agrega que el malestar de Medina fue mayor cuando trató de hablar con el secretario Alberto Velásquez y este no la atendió.

Por eso, Medina apareció en una famosa fotografía con los opositores en la casa de la representante Clara Pinillos, luego de que firmaron una proposición que pedía archivar el proyecto. Pero algo pasó entre esa noche y el día de la votación.

A partir de esa coyuntura, las reuniones en Palacio con los altos funcionarios del Gobierno y los amigos de la reelección en el Congreso cambiaron de escenario para evitar las críticas. Se trasladaron a reconocidos restaurantes, al Club de Banqueros y al Jockey Club.

Pero también cambió la posición de algunas figuras frente a la reelección. El caso más llamativo fue el del ex presidente Turbay, quien en agosto anunció el nacimiento del movimiento Patria Nueva, apoyado por más de 40 ex ministros, para trabajar por la reelección de Uribe.

Mientras el país seguía polarizado en torno al tema, la polémica se centró en algunas modificaciones que sufrió el proyecto como el artículo que habilitaba a los gobernadores y al Alcalde de Bogotá para aspirar a la Presidencia de la República sin renunciar a sus cargos. Pero eso fue eliminado por la Comisión Primera de la Cámara.

Sorpresivamente, el 12 de noviembre, el comité promotor de la iniciativa popular para la reelección presidencial suspendió sus actividades y las reuniones que durante más de ocho meses se realizaron en la finca de Echeverri, al occidente de Bogotá, en la antigua sede de la campaña presidencial de Uribe y en el Hotel Dann Carlton.

Todo se debió a que hubo problemas entre los hermanos Echeverri Correa, que se tornaron insuperables.

Ante la inminente aprobación del proyecto, las críticas volvieron. El constitucionalista Jaime Castro alertó que la norma que autorizaba la reelección permitía al presidente en ejercicio aspirar por más de un período al cargo. Y esto fue aclarado en un parágrafo transitorio en el séptimo debate.

El ex presidente Andrés Pastrana, quien desde enero se había opuesto a la iniciativa, acusó al presidente Uribe de haber comprado comprado buena parte de las conciencias del Congreso a cambio del voto por la reelección.

El 30 de noviembre, la reforma que permite la reelección presidencial fue aprobada en su último debate en la plenaria de la Cámara de Representantes. Ese día más de uno respiró tranquilo.

Una de las pocas personas en la Casa de Nariño que no se alegró por la noticia fue Lina Moreno, esposa del Presidente. Ella nunca estuvo de acuerdo con eso , dijo uno de sus amigos.

FOTO/Rodrigo Sepúlveda EL TIEMPO El 30 de noviembre, cuando la plenaria de la Cámara aprobó la reelección presidencial en el último debate, un grupo de representantes uribistas rodeó al ministro del Interior, Sabas Pretelt, quien no ocultó su satisfacción.

FOTO/Presidencia El presidente Alvaro Uribe siguió recorriendo este año el país, pero se abstuvo de hablar públicamente sobre la reelección.

FOTO/Milton Díaz EL TIEMPO En el cuarto debate, en la plenaria de la Cámara, los congresistas de la oposición usaron tapabocas para protestar porque no los dejaban hablar.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
30 de diciembre de 2004
Autor
CARLOS A. CAMACHO MARIN Redactor de EL TIEMPO

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