LA SOLEDAD DEL NUEVO MÚSICO

LA SOLEDAD DEL NUEVO MÚSICO

En la sala de la casa del compositor Edgar Rivera Laverde el principal elemento que llama la atención es un enorme pentagrama blanco y brillante colgado en la pared principal.

13 de febrero de 2004, 05:00 am

En la sala de la casa del compositor Edgar Rivera Laverde el principal elemento que llama la atención es un enorme pentagrama blanco y brillante colgado en la pared principal.

Las sillas y el sofá acaban de volver a su lugar, porque generalmente el espacio de la sala lo ocupan seis pupitres de escuela, que ahora están apilados en un rincón. "Es que cuando no es sala, es salón de clases", dice Edgar con una amplia sonrisa, para recordar que adicional a su labor de compositor se desempeña como profesor de música.

Edgar logró a finales del año pasado el primer lugar del VI Premio Nacional de Composición Musical, Música de Cámara: piano, organizado por el Instituto Distrital de Cultura y Turismo (IDCT) de Bogotá. Su obra, Paisaje con figuras reclinadas fue escogida como la mejor de las 19 propuestas de música contemporánea que recibió la convocatoria.

"Claro, 19 obras participando son pocas, pero es la mejor muestra del panorama de la música contemporánea en Colombia. Si no fuera por concursos como este, sería más triste", comenta Edgar, quien asegura entre risas que él vive de "las rentas", porque de la música es muy complicado.

El pasado miércoles se realizó el concierto de premiación del concurso, en el que además fueron galardonadas con menciones de honor las obras de Rodrigo Restrepo, Particiones y Reparticiones, y de Juan Pablo Carreño, Canto, para saxofón alto y Piano.

Juan Pablo vive en Nueva York, en donde trabaja como profesor de música. Rodrigo, por su parte, está esperando graduarse de la Universidad de Los Andes, para irse a seguir estudiando en Alemania o en la India.

"El nivel de músicos en Colombia es bueno. Hay representantes de diferentes estéticas, buenas escuelas, y mucha gente trabajando por la nueva música colombiana. Sin embargo, hace falta un fuerte apoyo económico y una actitud responsable por parte de las instituciones musicales", dice Juan Pablo, quien destaca además el trabajo de gente como los ensambles DeciBelio y CG, el Dúo Decentro y casas editoriales como Sur y Matiz Rangel, que están al frente y apoyan el movimiento de música contemporánea en nuestro país.

"No obstante, estos esfuerzos brillan en la penumbra del Ministerio de Cultura y del gobierno en general, que deja ver un gran desinterés por la nueva música académica. Aquí, como en el resto del mundo, la cuestión es de falta de apoyo", agrega.

Para un joven talento, como Rodrigo Restrepo, las posibilidades no son muchas terminando su carrera: "La primera opción que uno ve es la docencia. Otros se vuelven compositores de jingles o se atreven con otros géneros musicales más comerciales. Desafortunadamente, yo no tengo esa doble faceta".

Rodrigo, quien está terminando su tesis de grado, dice que decidió tomar el énfasis en música contemporánea porque ésta es el futuro. "Las posibilidades sonoras son infinitas con la música contemporánea, pero en nuestro país es un movimiento todavía desconocido", agrega.

Justamente, como profesor de composición, teoría, análisis e historia de la música, se desempeña Rodolfo Acosta, uno de los artistas más respetados de la música contemporánea colombiana, director además del Ensamble CG. En su opinión, este es un buen momento para este movimiento en nuestro país, "por el amplio panorama de calidad y propuestas", pero es evidente la falta de apoyo.

"No hay financiación, no hay entes interpretativos interesados en la música nacional, no hay difusión, no hay crítica... -alega-. Todas son cosas que atentan contra el desarrollo de nuestra música. Porque lo que se está haciendo es supremamente rico".