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QUIERO DONAR MIS ÓRGANOS

Durante 27 meses estuve en tratamiento de diálisis en el hospital de San José de Bogotá. Cuatro horas cada tres días debía hacerlo, para que una máquina limpiara mi sangre, función que los riñones ya no cumplían.

Nunca se supo por qué resulté con insuficiencia renal, aunque pudo incidir el hecho de que nací con riñones muy pequeños o quizá fue el traguito que tomaba con cierta frecuencia.

Estaba anémico, no podía comer, bajé 12 kilos y me fatigaba mucho. Como trabajaba en seguridad la enfermedad me afectaba las rodillas y se me inflamaban los pies: me dolían tanto que ya no podía ni caminar. Cada día me sentía más débil.

Fue cuando los médicos optaron por la diálisis que me ayudó a recuperarme bastante. Reconozco que este tratamiento me volvió a la vida, pero es muy duro estar pegado a esa máquina semana tras semana. Así no puede uno ni trabajar.

Por eso cuando en el hospital San Carlos -donde funciona Colombiana de Trasplantes- me propusieron un trasplante de riñón no dudé en decir que sí. Llené un formulario, lo presenté a la EPS y pasé a la lista de espera.

Al comienzo mi esposa, María del Carmen, no estaba muy segura de apoyarme con eso porque había oído muchas cosas negativas. Que no sirven, que traen muchos problemas, que siempre hay rechazo. Luego, cuando nos informaron bien y pudo despejar todas sus dudas, decidió acompañarme.

Allí me trasplantaron el 13 de noviembre del 2002. El cambio sí que fue mejor. Me he sentido bien. No hubo rechazo. Bendito sea Dios! Recuperé la función renal y ahora solo debo asistir a control cada mes en el hospital y tomar los inmunosupresores en forma permanente, pues estos medicamentos evitan que haya rechazo o infecciones.

Hoy, a mis 51 años de edad, estoy seguro de querer ser donante de órganos. Gracias a un donante cadavérico, es decir una persona a la que le diagnosticaron muerte cerebral y cuya familia autorizó la donación, estoy vivo. No sé si mis órganos sirvan, pero los daré sin dudarlo para darle vida a otra vida.

Soy pensionado, padre de cuatro hijos, y me considero afortunado porque sé que hay una larga lista de espera para un trasplante. Mi donante compatible llegó al cabo de solo cinco meses. Otros ven pasar los años e incluso mueren esperándolo.

Ernesto Zambrano

Publicación
eltiempo.com
Sección
Salud
Fecha de publicación
26 de diciembre de 2004
Autor
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