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ESE JESÚS DEL MADERO

El tema casi obligado para escribir en esta Semana Santa del 2004 es el éxito taquillero de La Pasión según Mel Gibson.

El tema casi obligado para escribir en esta Semana Santa del 2004 es el éxito taquillero de "La Pasión" según Mel Gibson.

Sin embargo debo confesar que no he visto todavía la película y que, después de todo lo que se ha dicho y escrito sobre ella, no tengo muchos deseos de verla. Tal vez porque son tantas y tantas las atrocidades que de las que hemos sido testigos en vivo y en directo por los noticieros desde Irak, Nueva York, Madrid, Ruanda, Palestina, Bogotá, Bojayá o Mapiripán, que no tiene mucho sentido ver más violencia y sangre, así sea solo lograda con maquillaje y efectos especiales.

Pero quizás haya otra razón más de fondo para no sentirme atraído por esta reconstrucción cinematográfica de la Pasión, y es la creencia de que el conjunto de la vida y el mensaje de Jesús tiene mucho más alcance y significado para el hombre contemporáneo que los últimos momentos trágicos de su vida. No se trata de entrar en disquisiciones teológicas sobre la hermeneútica de los Evangelios, ni de cuestionar la religiosidad tradicional difundida por la Iglesia centrada en el dolor y el sacrificio, sino de plantear una visión muy personal que puede entenderse mejor en palabras de un poeta, en este caso del gran Antonio Machado quién se expresaba así respecto de esa tendencia tan española de mirar siempre al crucificado:.

"El Cristo de los gitanos / siempre con sangre en las manos / siempre por desenclavar. /Que no eres tu mi cantar. / No quiero cantar ni puedo / a ese Jesús del madero / sino al que anduvo en la mar".

Por supuesto no es que se trate de dos personas distintas, o de que no haya una unidad esencial en el mensaje del Jesús de las Bienaventuranzas y el de las siete palabras de la Pasión. Es una cuestión de énfasis, porque la tradición católica que ha predominado en nuestros países ha tenido una marcada preferencia, con cierta dosis de masoquismo, por los aspectos de la muerte y el dolor como elementos centrales de la religiosidad, frente a los de la vida y el amor.

Precisamente otra conocida película sobre la Pasión muestra esta diferencia porque se enfoca sobre uno de los rasgos más humanos de ese Jesús que anduvo en la mar: en "La última tentación de Cristo", dirigida por Martín Scorsese y basada en la novela de igual nombre de Nikos Kazantzakis, el tema central no es el martirio y la tortura sino la posibilidad de que María Magdalena hubiera sido la compañera y esposa de Jesús, como aparece en los relatos de los evangelios apócrifos. Sobra decir que tanto la novela como la película fueron rechazadas por la Iglesia, e inclusive censuradas en algunos países, por considerarlas totalmente contrarias a doctrina oficial que tiene una interpretación muy machista de la religión.

En el mismo plano de la ficción literaria, el tema del papel jugado por la mujer en la formación del cristianismo primitivo ha vuelto a cobrar actualidad con otra novela muy leída en estos días, "El Código de DaVinci", que arma una estupenda trama policial alrededor de la búsqueda de las claves para descubrir el secreto del Santo Grial, celosamente guardado desde los tiempos de las cruzadas y los caballeros templarios por una misteriosa orden, el Priorato De Sión, a la que supuestamente han pertenecido personajes tan notables de la historia como Isaac Newton o Leonardo DaVinci.

Más allá de las leyendas sobre el Priorato, cuyos miembros se creerían descendientes directos de Jesucristo y María Magdalena, la novela plantea una reflexión muy interesante sobre el rechazo del elemento femenino en la concepción tradicional de la religión católica, que no solo es total y abiertamente misógina negando a la mujer posibilidades que ya le han sido reconocidas en otras ramas del cristianismo, sino que no ha logrado superar del todo la visión maniquea de la mujer como heredera de Eva y símbolo de tentación a la que debió renunciar Jesús para poder llevar a cabo su misión.

Lo cierto es que no hay nada que nos lleve a creer que el~Jesús que anduvo en la mar haya sido tan machista como a veces nos lo tratan de presentar.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Opinión
Fecha de publicación
13 de abril de 2004
Autor
Mauricio Cabrera Galvis

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