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EL TEMPLO DEL SOL DE LOS MUISCAS

Sogamoso es una palabra derivada del vocablo chibcha suamox , que significa morada del sol y que fue el centro religioso de la cultura muisca. Allí se encontraba el Templo del Sol, al cual acudían indígenas de todo el altiplano cundiboyacense a rendir culto al Astro Rey.

Sogamoso es una palabra derivada del vocablo chibcha suamox , que significa morada del sol y que fue el centro religioso de la cultura muisca. Allí se encontraba el Templo del Sol, al cual acudían indígenas de todo el altiplano cundiboyacense a rendir culto al Astro Rey.

En 1537, el 4 de septiembre, un grupo de españoles, al mando de Gonzalo Jiménez de Quesada, arribó al Templo del Sol en busca de El Dorado y provocó un incendio que consumió la construcción religiosa.

Según relata don Juan de Castellanos, los soldados españoles Miguel Sánchez y Juan Rodríguez Parra entraron al Templo del Sol con unas teas y como el techo era en paja, accidentalmente le prendieron fuego , señala el historiador sogamoseño Jaime Vargas Izquierdo.

En ese lugar, donde se encontraba el Templo del Sol, el antropólogo boyacense Eliécer Silva Celis fundó en 1942 el Parque Indígena del Sol, hoy Museo Arqueológico Suamox, de propiedad de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC) (ver recuadro).

En el sitio también existió una necrópolis de los muiscas, donde actualmente se encuentran algunas tumbas en el área abierta del Museo, donde se pueden apreciar huesos en montones de tierra cubiertos por una laja o piedra grande, que era la forma en que los muiscas enterraban a sus muertos, sepultándolos en posición fetal.

El Museo alberga más de 5.000 piezas, que se constituyen en la colección más grande de la cultura muisca en el país , explica Javier Medina, funcionario del Museo.

El establecimiento cuenta con 12 áreas, en las que además de la colección muisca se puede observar una muestra de la paleontología colombiana y utensilios de otras tribus indígenas, como la de los laches, pueblo que a la llegada de los conquistadores decidió suicidarse colectivamente lazándose desde el Peñón de la Gloría, en la Sierra Nevada de El Cocuy.

La muestra está conformada por cráneos con deformación artificial, practicada en los niños de las familias con jerarquía para diferenciarlos del resto de la población. También, hay objetos de cerámica, de textiles y de utensilios en piedra, madera y hueso; fragmentos óseos de mastodontes, hallados en la cordillera Oriental, y fósiles petrificados de amonitas (conchas de forma espiral), entre otras piezas.

Unos de los atractivos son las momias, una de ellas al parecer es la de un cacique de los muiscas. Algunas aparecen al descubierto y otras se encuentran envueltas, pero a su lado hay una radiografía que muestra el cuerpo que hay dentro.

El recorrido por el Museo incluye un taller de pintura rupestre, videos sobre la cultura muisca y explicaciones acerca del proceso de momificación de los muertos y de la deformación del cráneo, entre otros temas.

En el Museo hay, además, una réplica del Templo del Sol, que fue construida con grandes vigas de guayacán polvillo, esterilla, caña, carrizo y paja. En esta obra, que aún no está terminada, se han invertido más de 200 millones de pesos.

También existen bohíos indígenas que fueron levantados donde originalmente se encontraban viviendas muiscas en los cuales está recreada la vida familiar de esta etnia, con los utensilios domésticos que utilizaban, los alimentos que consumían, la forma de cocinar la comida y los animales que los acompañaban.

En los próximos días estará expuesto el último descubrimiento arqueológico en la región. Hace un mes fueron hallados restos humanos y de animales, partes de vasijas en cerámica, agujas en hueso y otros utensilios utilizados por la cultura muisca en el barrio Mochacá, centro histórico de Sogamoso.

Estos hallazgos nos están confirmando una vez más que este fue el sitio del asentamiento de nuestra antigua ciudad, la ciudad premuisca denominada Suamox , asegura la antropóloga Margarita Silva, directora del Museo.

Próximamente, el Museo hará también una exposición de instrumentos en piedra que fueron encontrados en el sector de Pilar y Ceibita de Sogamoso y en municipios cercanos.

Entre los proyectos que tienen los directivos del Museo está la creación de una sala de consulta especializada, que contará con computadores en red con otros museos de Colombia y el mundo.

La entrada al establecimiento cuesta 1.500 pesos para niños y ancianos, 2.000 pesos para estudiantes y 2.500 pesos para particulares. Se venden postales y folletos a mil pesos. De martes a sábado, el Museo atiende desde las 9 de la mañana al mediodía y de las 2 de la tarde a las 5 de la tarde. Los domingos y festivos la atención al público se hace en jornada continua, de 9 de la mañana hasta las 3 de la tarde.

El fundador.

El antropólogo Eliécer Silva Celis, quien el próximo martes cumplirá 90 años, es el fundador del Museo Arqueológico de Suamox.

Silva Celis adelantó estudios de posgrado en el Instituto Etnológico Nacional, bajo la dirección del francés Paul Rivet. Luego viajó a Francia y estudió en la Universidad de la Sorbona de París.

A su regreso decidió estudiar la cultura muisca y empieza por preguntarle a los sogamoseños más antiguos acerca de las leyendas aborígenes y de los hallazgos de restos humanos y piezas de hueso y cerámica que se registraban frecuentemente en esta ciudad , cuenta Javier Medina, funcionario del Museo.

Enterado de que en el sector de Mochacá se habían registrado hallazgos de restos humanos, Silva Celis realiza las primeras excavaciones y descubre el emplazamiento original del Templo del Sol.

Ahí nació su idea de crear el Museo Arqueológico y reconstruir el lugar sagrado de los muiscas, para lo cual recibe el patrocinio del Instituto Etnológico Nacional, hoy Instituto Colombiano de Antropología.

En 1953 el Museo fue anexado a la UPTC, de la cual Silva Celis fue uno de los gestores y rector en varias ocasiones.

Fotos. José Miguel Palencia/ EL TIEMPO

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
17 de enero de 2004
Autor
Héctor Hernando Rodríguez Corresponsal de EL TIEMPO

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