LA ATENAS DEL SUROESTE ANTIOQUEÑO

LA ATENAS DEL SUROESTE ANTIOQUEÑO

Jericó, un municipio que ya tenía un sitial entre los más bellos de Antioquia, espera que la beatificación de la madre Laura Montoya, ocurrida el 25 de abril en el Vaticano, le agregue un motivo más para ser visitado.

28 de mayo de 2004, 05:00 am

Jericó, un municipio que ya tenía un sitial entre los más bellos de Antioquia, espera que la beatificación de la madre Laura Montoya, ocurrida el 25 de abril en el Vaticano, le agregue un motivo más para ser visitado.

La llamada Atenas del Suroeste , Reino del Carriel , Mesa de Dios , Tierra Prometida y Ciudad Culta de Antioquia , y por demás famosa por los carrieles que allí se fabrican, ahora también tiene el atractivo de ser cuna de esta religiosa que promete atraer peregrinos, pues allí nació el 26 de mayo de 1874.

Por razones obvias, la vivienda que habitó sus primeros meses es el principal punto a conocer. Está ubicada en una pequeña loma, a dos cuadras del parque central. Aunque la construcción original fue demolida en la década del 80, la idea de las seguidoras de su congregación es hacer una réplica del techo antiguo, con su estructura de madera y teja, y sus puertas en madera.

Ya adentro, se ve una pila bautismal donde un sacerdote ungió con agua a Laura Montoya para darle la entrada a la Iglesia Católica. También se observan sus escritos y una capilla abierta para que los fieles lleguen a venerarla.

Lo primero que impresiona al llegar a Jericó, si se ve desde el Cerro de las Nubes, es el trazo rectilíneo de las calles que le dan una apariencia de orden al municipio. Ya cerca se aprecia el parque de calles adoquinadas o en piedra y con casas construidas en la segunda mitad del Siglo XIX y de la época de la colonización antioqueña; en colores vivos, balcones inmensos y llenos de flores, barandas de hierro forjado y madera, y puertas talladas con chapas forjadas de manera artesanal.

Los inmuebles se conservan completos, y no solo las fachadas, debido al letargo económico que vivió entre 1930 y 1980, a diferencia de municipios como Jardín, Andes y Ciudad Bolívar, donde la opulencia hacia la década del 30 ocasionó que se barriera con parte de los vestigios arquitectónicos del pasado, sostiene León Jairo Henao.

"Específicamente acá se recibe una influencia de los grandes talladores del oriente antioqueño. De ahí la presencia de bocallaves bellas", añade Henao.

A finales de los 70 y la década del 80, muchos jóvenes salieron a estudiar a Medellín, luego retornaron y dieron la pelea para que no se siguieran tumbando casas, y que se recuperara la memoria histórica.

De esa misma ola nació el Museo Antropológico, ubicado en la Casa de la Cultura, una casona inmensa a una cuadra del parque. Contiene unas 600 piezas, entre ocarinas, cuchillos, pintaderas y demás vestigios de las culturas precolombinas con influencia quimbaya que habrían habitado las tierras vecinas al pueblo desde la época de Cristo al año 1400 aproximadamente.

Las 56 piezas de oro que permanecían en el museo fueron trasladadas a la Oficina de Turismo, un sitio cercano al parque.

Otro lugar para visitar es el Museo de Arte Religioso, instalado en la cripta de la Catedral hace 27 años. Por más que no esté clasificado, allí posan elementos religiosos de gran valor, tallas en madera y arte contemporáneo. Además, objetos como una imprenta y una antigua hiladora que habría marcado el nacimiento de la empresa Coltejer, que algunos ubican en Jericó pero otros niegan.

La propia Catedral Nuestra Señora de las Mercedes, de tres naves y levantada en adobe, con columnas gigantes de cemento, es impactante. Otros sitios para ir son el Centro de Historia y el archivo municipal.

FOTO:.

La catedral de ladrillo a la vista e inmensas columnas de cemento, es uno de los atractivos de Jericó.

El parque principal conserva la mayoría de sus casas antiguas intactas. Otras fueron construidas siguiendo el mismo estilo arquitectónico.

Fotos: Julio César Herrera / EL TIEMPO