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LÍMITES A REPARTO DE BIENES EN UNIONES LIBRES

Las parejas que antes de 1991 vivían en unión libre y hoy quieren separarse tienen un problema adicional en el proceso de repartición de cobijas : en la disputa de los cónyuges por los bienes adquiridos durante la convivencia, solo podrán reclamarse los que se consiguieron a partir de ese año.

Las parejas que antes de 1991 vivían en unión libre y hoy quieren separarse tienen un problema adicional en el proceso de repartición de cobijas : en la disputa de los cónyuges por los bienes adquiridos durante la convivencia, solo podrán reclamarse los que se consiguieron a partir de ese año.

Ese es el efecto de un reciente fallo de la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia al determinar que la ley 54 de 1990, que reconoce a las uniones maritales de hecho, solo opera hacia el futuro y sus efectos no son retroactivos.

Eso quiere decir que si una pareja venía en unión libre, por ejemplo desde 1985, y hoy quiere separarse, a la hora de repartir los bienes solo se tendrán en cuenta aquellos que fueron adquiridos a partir del primero de enero de 1991. Los de antes, no.

El tema ha suscitado una de las más duras polémicas jurídicas en el seno de la Sala Civil -compuesta por siete magistrados- al punto que la tesis mayoritaria, la de los efectos hacia el futuro, ha ganado por un solo voto (4-3).

La tesis mayoritaria, que se ha esgrimido en otros tres fallos, establece primero que las leyes rigen hacia el futuro y que no permitir la retroactividad de la norma deja a salvo la seguridad jurídica.

La decisión explica que si una pareja vivía antes de entrar en vigencia la ley 54, eso no quiere decir que la relación estaba cobijada "hacia atrás" con los efectos de la norma.

De igual forma, para la mayoría de la sala, la Constitución del 91 prohíbe vulnerar con leyes posteriores los derechos adquiridos.

Según la juez 21 de Familia de Bogotá, Amparo Valbuena, en la actualidad ese tipo de procesos son muy escasos porque ya la ley tiene 13 años de estar en vigencia y muy pocas personas tienen esos conflictos.

En los 22 juzgados de Familia que hay en Bogotá sí hay casos de disputas en la repartición de bienes entre compañeros permanentes, pero en uniones que se realizaron después de 1991 cuando la ley las reglamentó.

La otra parte.

Los tres magistrados que se apartaron de esa decisión (Manuel Isidro Velásquez, Carlos Ignacio Jaramillo y Edgardo Villamil) tienen la tesis de que sus compañeros confundieron la retroactividad con la retrospectividad de una ley.

Los juristas explican que cuando una ley entra en vigor y regula un aspecto que antes ninguna norma reglamentaba eso es un aplicación retrospectiva.

Con base en esa tesis, dicen, la ley lo que hizo fue reconocer en esas parejas un estatus que antes no tenían y como no lo tenían no se puede afirmar que se pone en riesgo la estabilidad jurídica.

Según ellos, la estabilidad jurídica se pone en riesgo cuando una norma deroga otra y establece disposiciones que desconocen lo que se veía aplicando. Y este no es el caso porque no había normas anteriores que reconocieran las uniones de hecho.

Además los juristas se preguntan si teniendo en cuenta la tesis mayoritaria cómo hicieron entonces aquellas personas que en una época eran considerados hijos naturales porque no eran del matrimonio pero una ley de 1936 los reconoció y dio el estatus que merecían. Si se aplicara la tesis mayoritaria, entonces los papás de esos hijos verían vulnerados sus derechos porque de la noche a la mañana les surgió un hijo que antes no lo era y ahora sí.

María* y Jorge* convivieron en Bogotá en unión libre desde 1982 hasta 1994 cuando decidieron separarse y cada quien hacer su vida aparte.

María consideró que era injusto que después de tantos años ella quedara desamparada y por eso le reclamó a su ex pareja que repartieran por igual el patrimonio que había conseguido durante los 13 años que convivieron.

Sin embargo, Jorge se negó y la mujer inició ante un juzgado de Bogotá una acción judicial para que se hiciera un reparto equitativo de bienes.

El juzgado le dio la razón a María pero advirtió que esa repartición solo podría contener los bienes que la pareja adquirió desde el primero de enero de 1991, fecha en la cual entró a operar la ley 54 que reguló las uniones maritales.

No contenta con la decisión apeló ante el Tribunal Superior de Bogotá que mantuvo la decisión del juez. La última opción era la Corte Suprema que de igual forma respaldó la sentencia inicial.

FOTO.

En una separación de pareja en unión libre el juez deberá, para efectos de repartición, tener en cuenta los bienes adquiridos a partir del primero de enero de 1991.

Archivo / EL TIEMPO

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
2 de junio de 2004
Autor
JJ Pinilla Redactor de EL TIEMPO

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