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LA DEPRESIÓN: UN MAL QUE ATACA EL DESEMPEÑO LABORAL INDIVIDUAL

Las estadísticas hablan de la disminución de los niveles de desempleo en Colombia. Pero esto no garantiza que todos los que han encontrado trabajo se encuentren satisfechos. Es posible que sí, tengan un empleo que les permite recibir un sueldo indispensable para vivir, sólo o con la familia. Pero, acaso junto con el empleo se tiene una sensación de satisfacción?

Quizá no siempre. No existen cifras por supuesto, para cuantificarlo. Pero, ante la emergencia del desempleo, es fácil suponer que más de una persona habrá aceptado oportunidades aún si éstas no son acordes con su vocación, la profesión para la cual se preparó, o las condiciones que se esperaba.

Y esto, finalmente, constituye otra de las razones adicionales para que una porción de colombianos adultos se sientan deprimidos. O, para decirlo de manera más adecuada, estén enfermos de depresión.

Porque la depresión, bien se sabe, es una enfermedad. Y, como tal, requiere de un tratamiento pronto y oportuno sin el cual presenta el riesgo de volverse crónica. O, por lo menos, de muy difícil curación.

En esta oportunidad, se menciona la depresión en el trabajo. Claro está -y cabe la aclaratoria- que la depresión acompaña a la persona en todo momento de su diario vivir. Pero de lo que se trata es del hecho de que la enfermedad se origina por distintas circunstancias que se relacionan con el trabajo. Entre éstas, se citan a manera de ejemplo, el ambiente, los compañeros o la excesiva competitividad (no siempre honesta), el estrés y la sobrecarga de obligaciones, las exigencias del jefe, o el trabajo en sí. Es posible que, no correspondiendo a lo que se ha acostumbrado hacer, el trabajo implique mayores dificultades y la sensación de fracaso o frustración.

Si bien el punto de partida se ubica en el ambiente laboral, la depresión comienza a abarcar todos los aspectos de la vida del enfermo. En su familia, en sus relaciones amorosas o de pareja, con sus amistades y con sus hijos. De esta manera, la calidad de vida del deprimido y de quienes lo rodean se ve severamente afectada y con tendencia a empeorar si no se enfrenta a tiempo.

Cómo se detecta la depresión en el trabajo? De por sí, una de las características principales de la depresión en cualquier persona es la pérdida de interés. También se observan los pensamientos negativos, la falta de concentración, el cansancio sin razón aparente, sensaciones de malestar y mayor frecuencia en enfermedades como los resfriados y los malestares estomacales, trastornos en el apetito y en el sueño y dolores de cabeza.

Si a estos síntomas se agregan los que se presentan en el trabajo, la persona peligra con ver seriamente desestabilizada su cotidianidad.

Estos son algunos de los síntomas y consecuencias en el deprimido laboral: -áPor supuesto, falta de interés -ááPoca concentración -ááOlvidos frecuentes a veces por descuido, otras por no poderse concentrar -ááNegativismo y sensación de fracaso y frustración -ááPoca iniciativa o ninguna -ááIncumplimiento -ááDolores difusos, incomodidad -ááááCansancio exagerado La falta de interés en el trabajo se refleja en la calidad del mismo. Es posible que, en un principio, se dejen de hacer cosas pequeñas o se incumplan obligaciones aparentemente sin importancia. Sin embargo, al no corregirse la situación, la depresión puede llegar a alterar de manera muy seria el desempeño laboral.

Con mucha frecuencia, el deprimido no le concede importancia a su situación. Cree, de manera equivocada, que es un estado de ánimo pasajero, que se superará de un momento a otro. A esto se agrega el hecho de que aún existen falsos conceptos en torno a los trastornos siquiátricas ( es asunto de locos y manicomio ) y se considera vergonzoso acudir al consultorio de un siquiatra.

Los que sí pueden darse cuenta y ayudar de manera muy positiva son los compañeros de trabajo y los mismos jefes. Cuando una persona se ha caracterizado por su empuje, su entusiasmo y la cabalidad en el cumplimiento de sus obligaciones, es fácil detectar los cambios negativos que ocurren y que se agravan día a día.

En este sentido, las personas que rodean al deprimido pueden ser de gran ayuda si: -ááInician el diálogo -ááY, sobre todo, lo invitan a hablar acerca de su problema -ááLo incentivan a consultar con un siquiatra -áááBuscan ayudarlo a corregir las fallas que lo han llevado a la depresión -ááááLe ayudan igualmente a señalar alternativas y a encontrar posibles soluciones -ááááConversan con la familia -si es posible- para complementar la ayuda que se le puede ofrecer -áááAlejarlo de las actitudes o acciones extremas (dedicarse al alcohol o iniciarse en otras sustancias adictivas) -áááSi la persona acepta iniciar un tratamiento, velar para que lo cumpla.

Por su parte, la persona deprimida puede emprender varias acciones que logran ayudarlo. Entre ellas: Rodearse de personas con las que se siente en confianza Aceptar el diálogo. Hablando se ven los problemas con mayor claridad Tratar de alejar los pensamientos negativos Evitar sobrecargarse de trabajo y asumir demasiadas responsabilidades Estar consciente de que es una situación temporal que puede superar Buscar las formas de vencer el estrés Iniciar una rutina de ejercicios. Caminar en un ambiente agradable (un parque, por ejemplo) es reconfortante y produce tranquilidad.

Evitar automedicarse con antidepresivos o con medicamentos contra el insomnio Buscar ayuda profesional.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
6 de diciembre de 2004
Autor
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