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HOGAR, DIGITAL HOGAR
Ha notado que las cosas parecen fuera de sitio en su hogar de un tiempo para acá? Ahora las fotos no se ven en álbumes de papel sino en la pantalla del PC, la música no se compra en CD sino en archivos que viajan por la lÃnea telefónica, usted no tiene que esperar hasta mañana para leer en el periódico las noticias de hoy y cuando va a buscar información no abre una enciclopedia sino una pequeña casilla con nombre de escuadrón antinarcos: el motor de búsqueda. (VER DISEÑO ILUSTRACION: LAS PIEZAS DEL HOGAR DIGITAL)
En los hogares de sus conocidos está pasando algo parecido: algunos archivaron el VHS, otros no descuelgan el teléfono para hacer llamadas de larga distancia sino que encienden el PC y uno de sus amigos ya le debe haber contado que tiene toda su colección de música -miles de canciones- guardada en un artilugio que parece una caja de cigarillos.
Pero, si lo piensa bien, no sólo la gente está actuando de modo extraño. También los aparatos, que últimamente parecen sufrir una profunda crisis de identidad. Los PC quieren reproducir música y presentar canales de televisión, a los celulares les dio por enviar correo electrónico, los computadores de mano están haciendo llamadas telefónicas, las consolas de videojuegos reproducen pelÃculas de cine, las cámaras de video toman fotos y las cámaras de fotografÃa capturan video. Hasta las venerables neveras, siempre tan puestas en su sitio, ahora pueden deambular por los callejones de Internet.
Estos disparates tienen una causa, que no está relacionada con casos de posesión ni de doble personalidad: el hogar digital, un embeleco tecnológico que durante años todos mencionaban pero nadie podÃa mostrar, comenzó a materializarse, casi sin que nos diéramos cuenta.
Por culpa de esa transformación, que le dará un vuelco a nuestra vida diaria, incluso las compañÃas de tecnologÃa parecen descuadernadas.
La corporativa y formal Hewlett-Packard ahora se parece a Sony, habla como Sony y fabrica productos similares. Apple es rival de Panasonic, Philips y LG. Dell ya no solo vende PC, sino reproductores de música y televisores LCD que compiten con los de Samsung. Nokia ofrece un teléfono-consola rival de Nintendo. Y Microsoft, que durante años trató de sacudirse el pasado de fabricante de software para hogares, otra vez quiere entrar a nuestras casas.
Todos ellos están compitiendo por un mismo mercado, debido a la convergencia que se está produciendo entre tres industrias que antes pertenecÃan a reinos diferentes: los computadores, la electrónica de consumo y las comunicaciones.
El revolcón digital El fenómeno que hoy estamos viviendo comenzó a gestarse el dÃa en que usted llevó, hace unos 20 años, el primer CD de música a su casa. En ese momento, la música se volvió digital; o sea, empezó a hablar el mismo idioma de los computadores.
Con el tiempo, los otros medios y dispositivos también comenzaron a aprender la lengua digital, y a olvidar la suya: la analógica. Como consecuencia, hoy todo tipo de datos y contenidos se pueden intercambiar entre el computador y un montón de aparatos que antes no tenÃan manera de comunicarse con él ni entre sÃ.
Al volverse digitales, las fotos se pueden pasar directamente de la cámara al PC para ser retocadas, enviadas por correo o publicadas en Internet. Y el video, que también es digital en las cámaras modernas, puede editarse en el computador para luego grabarse en CD o DVD.
La música, que era digital desde el nacimiento del CD, se empezó a comprimir con un formato de mayor eficiencia (MP3) que la hizo 10 veces más pequeña y por ello mucho más fácil de transferir por Internet. Por su parte, las pelÃculas abandonaron el casete de VHS (que es analógico) y se fueron a vivir al DVD (que por ser digital brinda mayor calidad).
Las llamadas telefónicas tradicionales (analógicas) también se pueden convertir hoy en digitales, y por ello es posible transportarlas por Internet, en donde las comunicaciones son más baratas porque no existe el concepto de larga distancia .
Como el idioma digital es uno solo para todos los aparatos (largas sucesiones de unos y ceros con los que se puede formar cualquier cosa: un texto, un video, una foto, un sonido, etc.), para los fabricantes se volvió muy sencillo crear dispositivos que cumplen diversas funciones.
Un ejemplo es un teléfono celular moderno, que puede navegar por Internet, enviar correo electrónico, tomar fotos, sincronizarse con la agenda del PC, reproducir juegos... inclusive hacer llamadas.
El hogar de la nueva era La tendencia de los hogares digitales se aceleró en los últimos años por otras dos razones: la difusión de las conexiones a Internet de alta velocidad y el surgimiento de las redes inalámbricas.
Aunque buena parte del contenido digital que habita estos hogares proviene del enjambre de dispositivos modernos que poseen las personas, la red Internet será sin duda la principal fuente de contenido.
Cada dÃa será más común que uno escuche las emisoras de radio por Internet, que interactúe mediante videoconferencia con familiares y amigos en el exterior y que los jóvenes se despedacen a tiros en juegos en lÃnea con gente de otros paÃses.
Además, en el futuro será completamente normal recibir por la Red las pelÃculas de cine que se alquilan o los canales de televisión. Aunque esto ya es posible, se necesitan conexiones de alta velocidad (DSL y cable) mucho más rápidas. En Corea del Sur, donde hay hogares con conexiones de banda ancha 100 o 200 veces más veloces que las nuestras, la gente baja de Internet sus programas de TV favoritos y los ve a la hora que desee.
Las redes inalámbricas Wi-Fi, por su parte, permitirán que todos los aparatos del hogar hablen entre sÃ. De esa forma, uno podrá tener todo el contenido digital en un PC, que actuará como centro de administración del video, las fotos, las pelÃculas y la música, entre otros.
Sin necesidad de cables, este computador enviará el contenido a los dispositivos que el usuario quiera usar en cada momento: a pantallas planas de plasma o LCD colgadas en las paredes de las habitaciones, a teatros caseros, a computadores de mano, etc. Esto ya se puede hacer, pero con piezas de un rompecabezas tecnológico que todavÃa no está bien integrado (ver recuadro Qué le falta al hogar digital ).
Cuando los electrodomésticos estén conectados a la misma red, se popularizarán nuevos usos. Por ejemplo, las neveras con conexión a Internet y pantalla LCD, que hoy son una novedad costosa, se volverán comunes. Estas neveras, como la RH2777 de Samsung, permiten dejar mensajes de voz o video a otros miembros de la familia, leer correo electrónico, navegar por la Red y ver televisión.
También le muestran en la pantalla la lista de alimentos que contienen, y en el futuro le pedirán por Internet al computador del supermercado los que se estén acabando. Eso hoy suena descabellado, pero en unos años la comunicación entre aparatos por Internet será tan normal como hoy lo es la interacción entre personas.
De la misma forma, su equipo de sonido avisará al sitio web del fabricante que está a punto de fallar para que se envÃe a un técnico, su horno comenzará a calentar la comida cuando usted le envÃe una señal desde el celular minutos antes de llegar a la casa y varias cámaras web le permitirán supervisar por la Red, desde la oficina, que todo esté en orden en su hogar.
Todos quieren imponer su aparato Para que todo esto suceda, sin embargo, falta definir algunas cosas. Por ejemplo, qué dispositivo y programas controlarán el hogar digital. Obviamente, hay muchas empresas interesadas en imponer sus productos, pues eso les dará un control similar al que Microsoft tiene hoy en el mundo de los PC.
Por eso, no es de extrañar que Microsoft esté promoviendo para esa posición un nuevo tipo de PC que usa una versión especial de Windows (el Media Center), que Sony esté haciendo campaña por la consola PlayStation y por sus propios PC para entretenimiento (que usan un software propio), que TiVo promueva su popular (en E.U.) grabador de programas de televisión y que los fabricantes de equipos de redes nos quieran vender la idea de que no se necesita un centro de control, pues la red misma es el centro de todo.
TodavÃa, entonces, no está claro quién se impondrá. Lo que sà es seguro es que su hogar seguirá cambiando bastante en los próximos años.
Qué le falta al hogar digital - Conexiones más veloces: en Colombia una conexión de alta velocidad para el hogar ofrece 64, 128 o 256 Kilobits por segundo (Kbps). En E.U. lo común es 1 o 1,5 Mbps (1 Mbps son 1.000 Kbps). Y en Corea hay conexiones de 20 megabits por segundo (Mbps) en muchos hogares; lo ideal es llegar a ese nivel. Esto sucederá paulatinamente. Cablenet, por ejemplo, acaba de aumentar la velocidad de sus conexiones de cable para el hogar a tasas de entre 150 y 500 Kbps.
- Definir las tecnologÃas. TodavÃa no se sabe cuál será el pegamento de software que integrará todos los dispositivos. Microsoft quiere imponer una versión de Windows XP, Media Center Edition, que ya está en varios PC.
- Confiabilidad y facilidad de uso. Se imagina tener que esperar un minuto a que se cargue Windows para ver el noticiero? O que no pueda ver un partido de fútbol por culpa de un virus? Si el control lo va a tener Windows, hay mucho espacio para trabajar en ese campo. Y si el centro va a ser algún aparato del mundo de la electrónica de consumo, también: o usted entiende los cuatro o cinco controles remotos que hoy dominan el entretenimiento en su hogar? - Mayor oferta de contenido. Esto es clave y muchas empresas quieren darle un mordisco al pastel: firmas tradicionales como Disney, estudios de cine, compañÃas de juegos, empresas de Internet como AOL e incluso Microsoft, que está invirtiendo mucho dinero en la creación de contenido digital y en entretenimiento.
- Protección de derechos de autor. El contenido no aumentará hasta que los estudios de cine y televisión, los proveedores de música y otros generadores tengan claro que no seguirá sucediendo lo mismo que con la música digital: que la piraterÃa es rampante. Ya se trabaja en varias tecnologÃas que ayudarán a minimizar este problema.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Ciencia y tecnologÃa
- Fecha de publicación
- 25 de octubre de 2004
- Autor
- JAVIER MENDEZ Editor de TecnologÃa de EL TIEMPO
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